Tus hits: El MP3 cumple 25 años

(dpa) – “Un millar de canciones en el bolsillo”. Así promocionaba el presidente ejecutivo de Apple, Steve Jobs, el primer iPod cuando presentó el revolucionario concepto del formato de archivos de música MP3 en ocubre de 2001.

Reproductores de música para formato digital MP3, muy populares antes de la incorporación del formato a los teléfonos inteligentes y otros dispositivos de funciones múltiples. Foto: Holger Hollemann/dpa

El proceso de compresión (reducción) de datos de MP3 hizo posible almacenar 1.000 pistas de música en un pequeño disco duro. Sin embargo, el MP3 no se inventó en California. En gran medida nació en la ciudad alemana de Erlangen hace veinticinco años, en julio de 1995, cuando los investigadores del Instituto Fraunhofer de Circuitos Integrados acordaron utilizar la extensión de nombre de archivo “.mp3” para el estándar de archivos que habían desarrollado.

Los orígenes del proyecto mp3 se remontan a 1982, cuando el objetivo era hacer que los archivos de música fueran lo suficientemente pequeños como para ser transmitidos con una calidad decente a través de una línea telefónica digital (RDSI). El estudiante Karlheinz Brandenburg hizo de esta tarea aparentemente imposible el tema de su tesis doctoral en la Cátedra de Electrónica Técnica de Erlangen.

Pronto, sin embargo, ya no se trataba sólo de permitir la transmisión de música a través de la telefonía RDSI. Un pequeño equipo en Erlangen se propuso definir la que sería la próxima generación de sonido para la radio y la televisión. La investigación fue financiada principalmente por el proyecto Eureka de la Unión Europea.

“Éramos unos novatos absolutos, hasta entonces nunca habíamos construido un dispositivo en esta área”, recuerda Bernhard Grill, uno de los integrantes del equipo. “Tampoco teníamos experiencia en tecnología de radio. Empezamos de cero por completo”, agrega.

Al principio, el equipo de investigadores de Erlangen se topó con enormes reticencias, en especial por parte de los competidores en la industria. “Sólo éramos investigadores y la competencia se aprovechó bastante de eso para darnos la reputación de que sólo se nos ocurrirían cosas que de todos modos eran tan difíciles de poner en práctica que nadie que fuese sensato lo haría”, recuerda Grill.

Como el Grupo de Expertos en Imágenes en Movimiento (MPEG, según sus siglas en inglés) no pudo llegar a un acuerdo sobre un procedimiento, se normalizaron tres métodos diferentes para la futura forma en que la música y el audio debían almacenarse y transmitirse por Internet y por radio digital.

La capa 1 del MPEG ha dejado de tener importancia. La capa 2 se sigue utilizando para el sonido estéreo en los televisores más antiguos. La capa 3, sin embargo, tuvo gran aceptación. Hace 25 años, a la extensión del archivo se le dio el nombre de MP3.

Brandenburg también comprobó cómo su algoritmo falló y el sonido resultó una calamidad precisamente con una de sus canciones favoritas: “Tom’s Diner”, de Suzanne Vega. Por eso se puso a trabajar optimizando el proceso de compresión innumerables veces hasta que la canción a capela sonó natural en MP3. “Debo haber escuchado esta canción mil veces. Pero como me gusta la música, nunca me cansé de ella”.

La labor de desarrollo de Brandenburg y sus colegas Heinz Gerhäuser, Ernst Eberlein, Bernhard Grill, Jürgen Herre y Harald Popp no solo renovó fundamentalmente la tecnología de la radiodifusión, sino que generó un vuelco en la industria de la música.

Un hacker también contribuyó a esta revolución del MP3. Los investigadores de Erlangen colgaron un “codificador de referencia” en Internet para mostrar las habilidades del MP3. Sólo codificaron un minuto de música. Un estudiante, sin embargo, rompió el límite de tiempo de reproducción, colgó esa versión hackeada del programa en la red y desencadenó así la onda MP3, que alcanzó su primer punto álgido con la plataforma de intercambio y descargas de archivo Napster.

El formato con la extensión de archivo “.mp3” sacudió los cimientos de la industria musical, porque permitió intercambiar música en todo el mundo a través de Internet y eso a pesar de que las líneas de datos eran mucho más lentas en comparación con las conexiones actuales de gigabit.

La industria musical comenzó a recuperarse lentamente a mediante el éxito de la iTunes Music Store a partir de 2003 y los servicios de streaming legales como Spotify a partir de 2008.

A pesar de las constantes mejoras del códec, es decir, de los métodos de compresión, la crítica al MP3 y sus formatos sucesores continúa.

Un archivo MP3 es sólo un pálido reflejo de lo que alguna vez pudo ser la música analógica; un modesto sustituto del milagro que una vez ocurrió al escuchar discos, según describió el músico canadiense Neil Young en una entrevista de televisión: “La música analógica es como un reflexión; como un lago en el que el paisaje se refleja en tiempo de calma”.

Brandenburg entiende en parte las críticas al MP3 original. Los nuevos códigos como el AAC ya son tan buenos a velocidades de datos más altas que el oído humano no puede distinguirlos de las transmisiones de sonido analógicas, tales como las de los discos de vinilo. Así lo demuestran numerosas pruebas a ciegas, incluyendo un estudio de la Universidad británica de Huddersfied. “De hecho, es la expectativa lo que se escucha”, apunta Brandenburg.

El instituto Fraunhofer trabaja actualmente en la cuarta generación de códecs de audio “Made in Germany”. “Los teléfonos móviles que se adquieren en la actualidad probablemente lleven incorporadas otras tecnologías nuestras además del MP3”, afirma Grill, que ahora es el director de este centro e investigación.

La segunda y tercera generación del códec de audio AAC se utilizan para casi todos los servicios de streaming. “Lo nuevo en los smartphones es nuestra cuarta generación”. Pero estos Servicios de Voz Mejorada (EVS) para una mejor calidad de sonido en las comunicaciones móviles (4G y 5G) no se refieren esta vez a la música, sino al habla, que es técnicamente un desafío mayor que la música.

El coinventor de los MP3, Karlheinz Brandenburg, que llegó al “Salón de la Fama de Internet” en 2014, ya no acompaña la búsqueda del sonido perfecto en el Instituto Fraunhofer. Tras pasar casi 20 años allí, dejó el cargo de director del instituto a finales de junio de 2019.

Pero sigue activo en este campo con su propia empresa, “Brandenburg Labs”. En la actualidad colabora con el Instituto Fraunhofer en el desarrollo de una nueva tecnología denominada “Personalized Auditory Reality (Realidad Auditiva Personalizada)”, abreviada “PARty”, que tiene por objeto permitir la escucha focalizada, que permitirá cancelar determinados sonidos del entorno y resaltar otros o viceversa. La meta es que los auriculares ayuden a oír así como las gafas ayudan a ver.

Los auriculares “PARty” intentan conseguir el sonido inteligente, es decir, deben percibir la habitación y analizar automáticamente todas las fuentes de sonido. “Y entonces puedo decir que quiero hablar con cierta persona, lo cual es difícilmente posible ahora debido al fuerte ruido de fondo. O que quiero hablar con alguien por teléfono. Pero no debería ser como ahora, que alguien me grite en el oído, sino que realmente tengo que tener la impresión de que la persona está de pie a un metro de distancia y es que stoy hablando con ella como si estuviese presente”, explica Brandenburg.

Por Christoph Dernbach (dpa)