Terapia psicológica: cuándo es el momento de pedir ayuda

La salud mental es casi tan importante como la física. Incluso puede decirse que ambas constituyen el tema central de interés en el campo de la medicina. Sin embargo, aun cuando los avances de distintos enfoques psicológicos han demostrado su eficacia, pedir ayuda psicoanalítica sigue siendo tabú.

Esto puede deberse a muchas cosas. Principalmente a la dificultad que a veces supone hablar abiertamente sobre algún trauma en específico. Aquí se mencionan algunos de los casos en los que resulta necesario optar por ayuda profesional.

Bullying o acoso escolar

Es uno de los problemas más comunes en los centros educativos. Con el auge de las redes sociales el acoso escolar ha aumentado significativamente, dando lugar incluso al ciberbullying. En las crisis depresivas ocasionadas por estos conflictos, el detonante principal es la presión social. Entonces es necesario buscar ayuda, como un Psicólogo en Vecindario, o acudir a algún centro especializado, como por ejemplo un Centro de psicología en Vecindario. La gran ventaja es que existen muchas Psicólogas de vecindario dispuestas a ofrecer sus servicios.

Las relaciones sociales durante la infancia tienen una gran importancia. Esto se debe a que en esta etapa de la vida se consolidan los primeros vínculos afectivos del ser humano en entornos externos al núcleo familiar. Por eso es necesario reforzar la autoimagen y luchar contra cualquier manifestación de violencia, ya sea psíquica o verbal que atente contra el estudiante.

Problemas de pareja

Los conflictos en las relaciones conyugales son otra de las razones por los cuales resulta pertinente buscar ayuda psicológica. Esto se debe a que, generalmente, se trata de problemas que pueden requerir terapia de pareja. Estos pueden albergar motivos subyacentes que es necesario explorar a fondo y con consecuencias variadas. Por ejemplo, la infidelidad y separación, por mencionar dos de las más comunes.

Por lo general, la terapia de pareja funciona para tratar conflictos solucionables y su metodología comprende que cada uno de los cónyuges reciba atención individualmente. En algunos casos se requiere que ambos asistan a ciertas sesiones juntos, pero suelen ser muy puntuales.

Mobbing o acoso laboral

Se denomina como acoso laboral a la práctica de hacer sentir mal a alguien en su sitio de trabajo. Este tipo de conducta es común en ambientes laborales tóxicos, con mucha competitividad y poco respeto al esfuerzo de los demás. Puede manifestarse de muchas maneras. Desde la más sutil, como indirectas a la forma de vestirse, hasta otras más graves, como quitar el crédito del trabajo realizado.

Esta situación suele generar estrés, principalmente porque la persona adulta asume que son situaciones que no deberían presentarse en un entorno laboral. En este caso resulta imperioso complementar la terapia psicológica con sesiones de autoexploración laboral y refuerzos de autoimagen. De otra manera podría convertirse en una situación difícil de superar.

Si en el lugar de trabajo existe el servicio de consejeros profesionales o apoyo psicológico, una de las cosas que se recomienda es solicitar consejo profesional antes de tomar cualquier decisión.

Cuadros depresivos crónicos o severos

La depresión tiene su origen en una deficiencia entre neurotransmisores. Específicamente la serotonina. Cuando se padece un cuadro depresivo clínico no solo resulta fundamental estar medicado. También es necesario desarrollar evaluación psicoterapéutica, a fin de complementar el efecto de los fármacos en el organismo.

Por lo general la depresión crónica requiere tratamiento psiquiátrico, ya que se trata de un desequilibro orgánico de las sustancias que regulan el funcionamiento del cerebro. Esto hace que sea tan necesario el uso de fármacos serotonínicos, y por supuesto, el complemento de la terapia psicológica. Cada una se enfoca de manera distinta.

En algunos casos es necesario un diagnóstico médico en conjunto, a fin de proporcionar la ayuda necesaria. Por otra parte, también ayuda abordar la recuperación como una condición clínica, perfectamente recuperable. En ningún caso se trata de una enfermedad que pueda considerarse un “mal menor”.

¿Qué hacer?

Lo más importante es hacerle entender a la persona que se encuentra en esta posición que buscar ayuda no la hace más vulnerable. Por el contrario, es la fase que antecede a la recuperación. En segundo lugar es importante que la persona se sienta apoyada en todo momento. En estos casos los familiares y amigos juegan un papel importante.

En algunos casos los grupos de apoyo son de suma importancia. Esto se debe a que en ellos el paciente podrá contar sus experiencias, y principalmente encontrar un espacio para ser aceptado y en algunos casos, comprendido.

Es de vital importancia que la recuperación incluya también el desarrollo de espacios para cultivar la personalidad del individuo. Esto redundará en una asimilación del “yo” mucho más fuerte, con un auto concepto mucho más sólido. De esta manera superar la crisis depresiva puede ser un periodo de reconocimiento donde el individuo descubra cuál es su verdadera identidad.

 

 

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