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Mascotas - 4 julio, 2019

Por qué el collar puede ser perjudicial para el perro

(dpa) – Para muchos expertos, el arnés que se coloca en el pecho de los perros es mucho mejor que la correa. No sólo evita generarle daños al perro en una zona muy sensible de su cuerpo, sino que además puede servir a corregir algunos de sus comportamientos.

Cuando la entrenadora Claudia Tatzel agenda su primera reunión con una persona y su can, pide que “la pareja” se presente sí o sí con un arnés. Es condición para tener una entrevista con esta entrenadora.

Los arneses suelen ser de nylon o de cuero y se sujetan al pecho y a la zona del abdomen del perro, atándose en su espalda. Aunque sean cada vez más las personas que opten por este tipo de correas, sigue siendo increíble que lo que más se ve en las calles sea la correa tradicional. ¿Cuántas personas siguen estrangulando a sus perros para educarlos? Ese método, además de no ser del todo amable, puede generar riesgos para la salud de las mascotas.

“La zona del cuello no es sólo muy sensible en el caso de los seres humanos. Para los perros, que los halen o los presionen allí también resulta sumamente desagradable”, apunta la entrenadora.

Hay que añadir además que los perros aprenden por asociación, apunta Tatzel. Si un animal ve, por ejemplo, a una persona haciendo jogging u otro perro y de pronto siente un tirón para atrás, asociará eso con lo que tenga directamente delante: con la persona trotando o con el perro. Y con el tiempo esas asociaciones es pueden potenciar. “Es un proceso que crece poco a poco”, explica Tatzel.

Consultamos a otra especialista, Gudrun Feltmann von Schroeder, que estudió intensivamente el comportamiento de los perros y su relación con los seres humanos. Su curiosidad científica la llevó a criar lobos cachorros y dingos en el zoológico. “Los dos se volvieron totalmente mansos. Y estoy segura de que si les hubiese puesto una correa en lugar de arneses, nunca me habrían tenido confianza”, sostiene.

La científica asegura que la correa genera malentendidos entre las personas y los perros. El tirón del cuello es un gesto que un perro de mayor jerarquía suele tener con otro únicamente en un caso extremo para poner freno a una situación y exigir respeto, apunta Gudrun.

El tirón también puede generar malentendidos severos en casa. Se puede interpretar como que “estoy en combate y que trabajo con el miedo” como herramienta, explica la científica. Los perros podrían reaccionar de modos muy diversos, dependiendo de su carácter. “Los perros que se sienten intimidados, se limitarán a ir detrás de sus amos. Otros tirarán más y más de la correa, porque querrán irse, porque querán evitar esa presión”, apunta.

La veterinaria Petra Sindern de Alemania tiene una opinión algo distinta: ella está convencida de que es importante acostumbrar a las mascotas a ambos tipos de correa.

“Los dos sistemas tienen su razón de ser”, comenta. Si bien tirar de la correa del cuello puede dañar órganos locales y la columna en la zona del cuello, los arneses también pueden ser perjudiciales para la zona de las axilas si uno sale a dar un paseo largo.

“También puede ocurrir que el perro tenga algún tipo de herida que requiera de pronto utilizar un collar isabelino”, advierte Sindern. “Esos collares suelen sujetarse del cuello. Si el perro no sabe lo que es un collar, podría ser una tarea difícil”, advierte. El collar también podría tornarse necesario si el perro estuviese lastimado en la zona del pecho.

Por Fabian Busch (dpa)

Foto: Fabian Busch/dpa-tmn

 

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