Sao Paulo, 21 feb (EFE).- Un grupo de policías expertos en artes marciales participará el sábado en la protesta convocada en la ciudad de Sao Paulo contra la organización del Mundial de Fútbol Brasil 2014, anunció hoy la Policía Militar.
El objetivo del comando, que no utiliza armas de fuego, se centrará en identificar a las personas que cometan actos vandálicos durante la manifestación y retirarlas para mantener el orden en la protesta.
«Ese pelotón actuará de manera puntual y va a utilizar recursos menos agresivos», dijo a los periodistas el portavoz policial Emerson Massera, que precisó que la reacción de la Policía será proporcional a la agresión que eventualmente se cometa.
Según Massera, en caso de que la denominada «Tropa de Braço» (Tropa de Brazo) no logre contener los actos de violencia, se utilizarán otros efectivos policiales, autorizados a utilizar gases de pimienta y gas lacrimógeno.
A falta de cuatro meses para que comience el Mundial, el 12 de junio, la ciudad de Sao Paulo espera el sábado una nueva jornada de protestas en la que más de 13.000 personas han confirmado, hasta el momento, su presencia a través de las redes sociales en las que se convocan las manifestaciones.
Se trata de la segunda protesta organizada en la capital paulista, la más poblada del país, contra la organización y los sobrecostes de la Copa del Mundo de Fútbol.
«Está más que comprobado que la Copa no agrega valor a los países que fueron sede. Hoy en Brasil vivimos en una situación caótica del Sistema Público de Salud, de personas desalojadas para la construcción de estadios, la falta de inversión en educación, infraestructura y otros sistemas», reza la convocatoria de la protesta.
En la manifestación del pasado enero en Sao Paulo, alrededor de 130 personas fueron detenidas en los choques contra la Policía.
Un joven resultó herido de bala por tres agentes policiales cuando intentó escapar de la detención.
La nueva técnica incorporada por este grupo especial de la policía del estado de Sao Paulo se utiliza en medio de un debate sobre la represión policial y la violencia de los manifestantes en las protestas callejeras, después de que un camarógrafo muriera en una manifestación en Río de Janeiro tras ser alcanzado por una bengala.