“Petfluencers”, cuando las mascotas inspiran y venden

Nicole Lenhardt hace un selfie con su perro Milo en un viñedo en las proximidades de Stuttgart, Alemania. Foto: Marijan Murat/dpa

Stuttgart (Alemania) (dpa) – No hay nada mejor que un buen arroz con leche en los días de frío. Nicole, la dueña de Milo, sostiene la fuente caliente envuelta en una manta con el mensaje publicitario y sonríe ante la cámara a sus más de 54.000 seguidores de Instagram.

Milo, su perro lobo, está sentado muy obediente, listo para ser mimado. Seguramente ya comió su alimento para perros sin TACC que “Nici” publicitó dos días antes en Instagram. Y pronto podrá comer algunas sorpresitas escondidas en el calendario de adviento para perros que se puede comprar en la tienda de descuentos, como bien sabe Nicole Lenhardt.

Con ayuda de su fiel amigo de cuatro patas, sus fotos diarias, filmaciones y socios comerciales, esta alemana de 27 años de la ciudad de Stuttgart se volvió tan famosa a través de sus redes que hace poco dejó el trabajo que tenía y se independizó.

Los “petfluencers” (del inglés “pet”, mascota) son gatos y perros como Milo, pero también caballos, conejos e incluso erizos e insectos que tienen millones de seguidores en todo el mundo. Pueden ser un terrier que esté siendo desparasitado, una gata que duerme o un pug con una bolsita de terciopelo llena de pequeñas “recompensas” comestibles.

“La gente quiere vibras positivas en su día a día. Buscan distraerse y pasar el tiempo”, dice Jonas Wolf, de la agencia para marketing de influencers Pulse, de Hamburgo. Y dado que la publicidad en Instagram es bastante clara y evidente, esto hace que apenas haya trampas comerciales escondidas.

Sin embargo, las fotos no siempre son naturales, como en el caso de Lenhardt y su perro lobo, sino que muchas veces se trata de puestas en escena, lo que molesta especialmente a los defensores de los animales.

“Se llega un límite cuando se humaniza a los animales, cuando se los disfraza y se los convierte en un divertimiento”, afirma la veterinaria Moira Gerlach, de la asociación protectora de animales alemana Tierschutzbund.

Muchas veces, los animales que son producto de cruzas imposibles o especialmente feos son exitosos en Instagram. “Estos animales sufren por tener dientes demasiado salidos o miradas muy fijas, les cuesta respirar o no pueden masticar con normalidad”, explica Gerlach.

Sin embargo, su éxito entre los seguidores los vuelve especialmente codiciados a la hora de publicitar, por lo que ha surgido todo un sector de agencias y asesores en torno a ellos.

Mientras que Lenhardt y Milo forman parte de los “petfluencers” más conocidos del mercado alemán, las superestrellas de este rubro son, sin lugar a dudas, las mascotas del mercado estadounidense.

El perro de raza pomerania Jiffpom se distancia por lejos de todos los demás con sus 9,6 millones de seguidores. Como algunos otros, tiene su propia colección de merchandising. El esfuerzo tiene su recompensa: de acuerdo con estimaciones, su dueña recibe por cada posteo de Instagram entre 45.000 y 150.000 dólares.

Las cuentas de perros salchicha, gatos siameses o conejillos de Indias de Alemania no se acercan ni remotamente a esta suma: “Este no es un mercado en el que se pueda ganar dinero rápidamente”, dice André Karkalis, fundador de la agencia alemana de marketing para petfluencers Tony. Pero el sector crece.

El que muestra mayor movimiento es el sector de las mascotas, que tiene además posibilidades de publicidad digital. Algo que no sorprende teniendo en cuenta que en Alemania hay 9,4 millones de perros y 14,8 millones de gatos.

De acuerdo con la Asociación de Industrias de Productos para Mascotas, en 2018 había más de 34,4 millones de mascotas en los hogares alemanes, mientras que la facturación total en productos especializados y alimentos fue de más de 4.200 millones de euros, sin tener en cuenta el comercio online.

“El público destinatario es enorme”, afirma Karkalis. “Y cuando se lo capta con mayor exactitud y mejor se coloca el mensaje, tanto más rinde”, añade. Esto rige no sólo para las empresas como las cadenas de alimentos para perros, sino también para los petfluencers.

Una de las grandes estrellas alemanas fue el erizo Mr.Pokee de Wiesbaden, que su dueña, Talitha Girnus, reemplazó tras su muerte por el erizo Herbee. Herbee suele hacer sus apariciones junto a la gata de Bengala Audrey.

Impulsada por el éxito de su erizo, Girnus fundó hace tres años una empresa de merchandising a través de la cual vende calendarios y otros artículos a través de Internet.

Esta empresa se basa, al igual que la de Lenhardt, en Instagram y su número de seguidores. ¿Y cómo se los consigue? “Hay que reiventarse todo el tiempo, hay que ser auténtico, revelar cada tanto algo privado y sobre todo, no promocionarse demasiado o de forma poco ingeniosa”, explica Lenhardt.

“Los seguidores tienen que poder identificarse contigo”, añade. Ella misma prueba todo durante semanas antes de recomendarlo. Tiene que estar convencida de los productos que promueve. “Sólo acepto una de cada diez propuestas”, asegura.

Además, esta contadora dice que con su cuenta busca informar sobre el perro lobo. Por otra parte, reconoce que es difícil planear el éxito como influencer. “En un principio le abrí una cuenta a Milo para no volver locos a mis amigos con fotos de mi perro”, confiesa.

Wolf, de la agencia Pulse, comenta que, entre foto y foto, se pueden ir colocando determinados productos. Y añade que, si el animal es lo suficientemente popular, también se pueden vender libros, sets de stickers, cubiertas para teléfonos móviles y camisetas con su imagen.

Por Martin Oversohl (dpa)