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Análisis y claves

Más embarazos no planificados en países en desarrollo en la pandemia

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Salud Comunidades Ciencia Covid-19

Foto: Marie Stopes Kenya/dpa

(dpa) – ¿Quedar embarazada durante el confinamiento? ¿Tener un bebé en el caos provocado por el coronavirus? Muchas parejas lo piensan dos veces antes de traer otro niño al mundo en medio de la pandemia. Sin embargo, esta opción es un lujo que muchas mujeres no tienen, especialmente en países en desarrollo como Kenia e Indonesia.

Debido al confinamiento, las niñas y mujeres tienen en estos países dificultades para obtener anticonceptivos, están expuestas a la violencia sexual o, debido a la presión financiera, acceden a tener relaciones sexuales y casarse antes. Por lo tanto, muchos expertos esperan en estos países un “baby boom” de “coronials” o “pandemials”, en gran parte no deseado.

Aún es demasiado pronto para contar los bebés concebidos durante la pandemia de coronavirus. En los países industrializados existe un acalorado debate sobre si la pandemia provocará un aumento o una disminución de los nacimientos.

Martin Bujard, del Instituto Federal de Investigación de la Población, cree que en Alemania se pueden dar las dos opciones. “Hay varios factores que podrían afectar la tasa de natalidad en la pandemia”, opina el experto, y añade que los problemas de salud y los temores económicos podrían hacer que se pospusiera el deseo de tener hijos.

Bujard acota que, sin embargo, también es concebible que para muchas personas el valor de la familia aumente durante la crisis. “Queda por ver cuál de estos mecanismos tendrá un mayor impacto”.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), con sede en Nueva York, no quiere especular sobre un posible “baby boom”, pero ya ha hecho pública una previsión general. La organización anunció que en 2020 nacerá probablemente un total de 140 millones de bebés, 113 millones de ellos después de haberse calificado oficialmente el brote de coronavirus como pandemia global.

En cuanto a los países en desarrollo, muchos expertos coinciden en que habrá un aumento de los nacimientos. Esto se debe a que los confinamientos disminuyeron enormemente la capacidad de las mujeres y niñas para decidirse en contra de un embarazo.

Por un lado, se ha vuelto mucho más difícil obtener anticonceptivos: los toques de queda, las tiendas cerradas, la cuarentena y las cadenas de suministro interrumpidas han hecho que el acceso a los preservativos y a la píldora sea más difícil.

Eni Gustina, directora adjunta del Organismo Nacional de Planificación Familiar de Indonesia, señala que el número de personas que buscaron asesoramiento estatal y utilizaron anticonceptivos gratuitos disminuyó durante los meses de abril y mayo en un diez por ciento en comparación con el período previo a la pandemia.

Gustina señala que se espera que, a principios del próximo año, haya entre 375.000 y 500.000 embarazos no deseados más que antes de la pandemia. Su agencia ha provisto a las parteras de equipo de protección personal contra el virus para que puedan volver a distribuir anticonceptivos en los hospitales.

Hasto Wardoyo, jefe del Comité Nacional de Coordinación para la Planificación Familiar en Indonesia, tiene temores similares. “Esto concierne a las muchas parejas que durante la pandemia pasan la mayor parte del tiempo en casa teniendo sexo sin usar anticonceptivos”.

A esto se le suma que los condones, la píldora y los abortos son caros. La población de países en desarrollo está sintiendo las consecuencias económicas de la pandemia más que la pandemia misma, y muchos han perdido sus empleos o tienen ingresos significativamente más bajos.

“No pueden pagar” y por lo tanto no vienen, afirma Sophie Hodder, directora de la organización Marie Stopes en Kenia. Esta ONG ofrece asesoramiento en materia de planificación familiar, asistencia sanitaria después de un aborto y atención al embarazo. Hodder informa que en sus clínicas pagas, el número de clientes femeninos ha disminuido durante la pandemia de coronavirus en un 30 por ciento: “Nos preocupa el hecho de que las mujeres no vengan”.

La pandemia también ha golpeado duramente a las organizaciones y clínicas que ofrecen planificación familiar. Hodder explica que Marie Stopes ha tenido menos ingresos debido a la disminución de clientes y que, al mismo tiempo, los costos se han disparado, principalmente debido a los gastos en equipo de protección. Además, añade que, debido a los problemas económicos y a la atención prestada a la pandemia, las donaciones en el ámbito de la salud sexual y reproductiva han disminuido.

Detrás del “baby boom” se esconde un hecho aún más siniestro: durante la crisis, la violencia sexual y la explotación de niñas y mujeres ha aumentado en todo el mundo.

Nancy Okoth, de la ONG de ayuda a la infancia Plan Internacional, relata que, en Kenia, incluso en tiempos normales, las mujeres se acuestan con hombres para conseguir algo de dinero, por ejemplo, para comprar toallas higiénicas, pero que, durante la pandemia, cuando muchas familias no podían satisfacer ni siquiera las necesidades más básicas, aumentó el llamado sexo transaccional. “Las toallas higiénicas cuestan lo mismo que dos kilos de harina de maíz. ¿Quién podría comprarlas?”, explica Okoth.

A esto se le añade el hecho de haber sido cerrado el lugar quizás más seguro para las niñas y adolescentes: la escuela. Okoth explica que, en Kenia, como en muchos otros países africanos, la escuela no solo ofrece lecciones de matemáticas, sino también mentores, una comida caliente, educación sexual y una ocupación.

Hodder explica que, en este país de África Oriental, la mayoría de las escuelas están cerradas desde marzo, y que muchas niñas están sin supervisión en casa y a menudo a merced de los perpetradores de violencia sexual.

Según la directora de Marie Stopes en Kenia, estar en casa también hace que sea más difícil para las niñas y las jóvenes conseguir anticonceptivos o buscar asesoramiento: “Sabemos que la mitad de los embarazos no son deseados, nuestro pronóstico es que aumentarán”.

Una preocupación aún mayor es lo que esto significa para las mujeres. “En seis a doce meses, veremos cuántas niñas y mujeres han muerto a causa de abortos inseguros por no tener acceso a servicios de planificación familiar”.

Por Gioia Forster, Christina Horsten y Carola Frentzen (dpa)

 

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