¿Malhumor o depresión? Cómo evaluar los cambios en la tercera edad

Foto: Zacharie Scheurer/dpa-mag

(dpa) – Todo está mal. La comida quedó muy salada. Durante el paseo hizo demasiado frío. Los hijos de vecino hacen mucho ruido cuando juegan. Y la televisión sólo pasa porquerías. Hay personas que siempre encuentran un pelo en la sopa. A veces da la sensación de que se trata mayormente de personas mayores. ¿Pero es tan así?

Para Frieder R. Lang, profesor de gerontología y psicología de la Universidad Erlangen-Núremberg, en Alemania, esto no es tan fácilmente generalizable, al contrario.

“Por lo general, se cree que con la edad las personas están más satisfechas que en otras etapas de su vida”, señala. Sin embargo, añade, hay “algunas personas que llaman la atención por su insatisfacción”.

La crisis del coronavirus como agravante

Los motivos pueden ser de lo más diversos. De acuerdo con Lang, a veces se trata de, simplemente, no hacer saber a los demás qué bien le va a uno. En cambio, asegura que otras personas están de mal humor y permanentemente preocupadas durante toda su vida.

Si bien esta forma de ser suele ser constitutiva de las personas, muchas veces la pareja no se percata hasta que el otro deja de trabajar y pasa mucho tiempo en casa.

En medio de la pandemia de coronavirus, que hace que las parejas de mayor edad deban pasar aún más tiempo juntas en casa, esto se nota más, sobre todo cuando hay miedos y necesidades nuevas.

Los buenos consejos sirven pocas veces

Las personas más optimistas suelen sentir la necesidad de sacar a la persona malhumorada de su estado. “No te hagas problemas, no es tan grave”, suelen decirle. Lang afirma que, si bien estos consejos son bienintencionados, logran pocas veces su objetivo. “Las personas que suelen preocuparse por todo no quieren escuchar eso”, afirma.

Si se es una persona cercana y se quiere ayudar, se pueden tratar de pronunciar estas palabras. Pero hay que tener en claro: “En tanto la persona o su entorno social no sufran mucho, tampoco hay necesidad de cambiar nada”, añade Lang.

Con sufrimiento o sin: para las terceras personas esto no es tan fácil de distinguir. “En el caso de las personas de mayor edad, los síntomas suelen ser magnificados o subestimados”, afirma Eva-Marie Kessler, gerontóloga y psicóloga de la MSB Medical School Berlin.

No subestimar los síntomas

Kessler asegura que no todas las personas de mayor edad se hunden en un vaso de agua debido a los golpes del destino.

Pero, por otro lado, no hay que subestimar señales como la apatía, el alejamiento del círculo de amigos o los problemas para dormir: cuando una persona habla cada vez menos, ya no atiende el teléfono, gesticula menos y mira cada vez menos a los ojos, es posible que se trate de síntomas de depresión.

La depresión suele ser más frecuente de lo que se la diagnostica. “Esto se debe a que muchas veces sus síntomas son considerados manifestaciones típicas de la edad”, explica Frank Jessen, director de Psiquiatría y Psicoterapia de la Clínica Universitaria de Colonia.

La depresión llega de repente, la edad de a poco

Sin embargo, Jessen cree que hay algunos indicios a los que los familiares pueden estar atentos. “Las manifestaciones de la vejez suelen ir desarrollándose de a poco a lo largo de los años, pero en el caso de una depresión aparecen en pocas semanas cambios grandes en el estado de ánimo”, apunta.

Y agrega que la depresión relacionada con la edad “es una enfermedad de peso, por momentos riesgosa para la vida” que debe ser tratada.

En su opinión, el primer interlocutor debería ser el médico clínico. “Si la depresión aparece por primera vez con la edad, es muy importante consultar con un médico”, dice Eva-Marie Kessler, ya que en su opinión, podría ser también un síntoma temprano de demencia o de otra enfermedad física.

La psicoterapia también es útil para los mayores

En caso de que un diagnóstico establezca una depresión, suelen recetarse medicamentos, pero pocas veces psicoterapia como tratamiento.

“Esto tiene que ver con ciertas ideas acerca de la vejez. Muchos médicos creen que las personas mayores no se beneficiarán de una terapia y no tienen interés en hacerla”, explica Kessler.

Esto, en su opinión, es incorrecto, ya que hay pruebas científicas que indican que las terapias psicológicas son efectivas a cualquier edad.

Por Eva Dignös (dpa)