Palma, 28 mar (EFE).- Las armas de los grafiteros que caen por sorpresa sobre los trenes de Mallorca para dejar marcada su huella serán menos efectivas ahora que los vagones estarán recubiertos de laminas de vinilo que reducen el daño causado por las pintadas.
Las acciones de los grafiteros solitarios o de las bandas armadas con aerosoles de colores, rotuladores, brochas y rodillos bañados en pintura plástica son una pesadilla para los Servicios Ferroviarios de Mallorca (SFM).
«A mí me gustaría que no se dijera que son artistas porque no lo son, son delincuentes, son vándalos», ha dicho el gerente de la empresa pública SFM, José Ramón Orta, sobre estos jóvenes aficionados a pintar gratis los vagones y cualquier rincón.
Durante el año pasado los convoyes ferroviarios de SFM fueron blanco de al menos 31 ataques de grafiteros, para quienes bastan unos pocos minutos para hacer una pintada de grandes dimensiones en la chapa exterior de los vagones.
Los trabajos que debieron hacerse para eliminar las pintadas de los vagones y devolver a estos su aspecto anterior costaron a SFM unos 109.000 euros y supusieron su retirada del servicio durante el tiempo que duraron esas faenas.
En un intento por reducir estos ataques, la empresa pública balear lleva ante la Justicia a aquellos grafiteros que son sorprendidos en acción y ha conseguido que algunos de ellos hayan sido condenados por actos vandálicos que han producido daños materiales.
Algún grafitero ha sido condenado a pagar una multa de 2.000 euros y a medio centenar de horas de horas de trabajo en bien de la comunidad, según ha apuntado SFM.
En la actualidad, la compañía ferroviaria de Mallorca tiene interpuestas seis denuncias contra jóvenes grafiteros, incluidas dos que están siendo tramitadas en la Fiscalía de Menores.
Pero las sanciones pueden ser todavía más severas dado que la actuación de un grafitero puede acarrear una pena de prisión de entre seis meses y tres años, en función de cómo hayan transcurrido los hechos, ya que a veces solo se producen pintadas y en otras ocasiones hay alguna agresión de por medio.
«Esto no es ninguna expresión artística, es hacer daño a bienes públicos que cuestan mucho dinero», ha destacado el gerente de SFM con motivo de la presentación a los medios de este método con el que se persigue prevenir el deterioro acelerado de la chapa exterior de los vagones y que permite eliminar las pintadas sin demasiada dificultad.
Los compuestos ácidos que contienen las distintas pinturas en aerosol y también la tinta de los rotuladores que, por lo general, emplean los grafiteros, resultan difíciles de eliminar dado que penetran y con el tiempo causan la corrosión de la chapa.
Estas láminas de vinilo importadas de Italia, donde predomina su utilización por parte de la flota ferroviaria del país, han empezado a ser colocadas en los vagones del tren diesel, y gradualmente los operarios los pondrán en otros, aunque no en todos los vagones del total de 123 que tiene SFM.
El hecho de que estas láminas de vinilo, que se pueden limpiar sin excesivo esfuerzo, a su vez sean adhesivas permite sustituirlas en el caso de que resulten dañadas por la acción de los grafiferos.
Con este método la compañía ferroviaria confía ahorrar cerca de un millar de euros por cada vagón que precise ser pintado de nuevo, ya que el coste de este proceso es de unos 5.850 euros, mientras que el de colocación de las láminas supone un desembolso de 4.900 euros.
También así se reduce el tiempo que el vagón está fuera de servicio, ya que, según SFM, para pintarlo se necesitan 15 días, mientras que en una semana puede estar recubierto de estas láminas de vinilo.
Por Miguel F. Rovira
