Los coches a GNC son una buena alternativa “verde”

Un compacto a gas: el Seat Leon. Es sólo una cuestión de elección. Foto: Volkswagen AG/dpa-tmn

(dpa) – Todo el mundo está ansioso esperando el auge de los automóviles eléctricos, y de hecho en los salones del automóvil se ven cada vez más diseños que apuestan por la electromovilidad. Ese camino es el que se mira con mayor esperanza a la hora de dejar atrás el transporte en base a combustibles fósiles. El cambio pareciera estar cada vez más cerca. Sin embargo, todos los expertos del área coinciden al decir que el nuevo paradigma tardará cierto tiempo en llegar.

En otras palabras: el cambio hacia el auto eléctrico es un hecho, pero aunque en cinco, diez o quince años la cantidad de coches eléctricos sea cada vez mayor, seguirá habiendo automóviles que necesiten gasolina. “Y ahí también tenemos que trabajar para que las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) sean cada vez más bajas”, comenta Peter Weisheit, portavoz de la automotriz alemana Volkswagen.

Las tecnologías de los catalizadores van a ir evolucionando, indefectiblemente, y de ese modo se logrará que los coches a gasolina y diesel generen cada vez menos emisiones perjudiciales para el medio ambiente. De todos modos, en este camino hacia “lo que es más verde” vuelve a entrar en escena una alternativa ya conocida: los coches a gas natural.

“Este tipo de autos tiene buena fama como alternativa limpia”, apunta Andreas Radics de una consultora de Múnich, “porque la combustión de gas natural licuado o gas natural comprimido (GNC) genera menos óxidos de nitrógeno, menos monóxido de carbono y menos dióxido de carbono. Además, prácticamente no producen partículas de negro de carbón”, añade.

Es cierto que cuesta un poco más. Pero la diferencia queda rápidamente amortiguada, porque el gas natural es más económico que la gasolina. Los modelos de GNC suelen tener un funcionamiento bivalente y cuentan con un tanque de gasolina. En cuanto se consume toda la reserva de gas, pasan a combustionar gasolina automáticamente.

Por supuesto que uno se puede ver ante ciertos escollos prácticos: prácticamente en todas partes son más habituales los coches a gasolina, con lo cual hay menos estaciones para cargar gas. Pero esta dificultad se da sólo en un primer momento. Apenas uno tiene identificadas las estaciones de GNC, el problema queda solucionado. Y vale la pena cambiar. El gas natural ofrece varias ventajas, sobre todo para los trayectos largos. Algunos modelos pueden recorrer hasta 700 kilómetros con una reserva llena.

En algún momento los autos a GNC causaron furor. Sobre todo cuando los coches eléctricos parecían un futuro muy lejano. Allí la idea de poder andar kilómetros y kilómetros con una energía alternativa generó fascinación y muchas automotrices incorporaron esta tecnología a sus plantas.

Hoy la situación es otra. Depende en cierto grado de cada país o región, pero en Europa los coches a GNC son más bien un objeto raro, de nicho. Si tomamos el ejemplo de Alemania, corazón de la empresa automotriz europea, veremos que sólo Volkswagen sigue produciendo coches a gas.

Si bien la empresa está sola en este camino, marcha con paso seguro y se propone que el nuevo Golf también salga en una versión a gas. En total Volkswagen se propone generar una flota de un millón de autos a GNC para Alemania, para lo cual empujará, además, para que aumente la cantidad de estaciones de carga. Según cifras oficiales, a principios de 2019 en Alemania sólo un 02, por ciento de los coches para pasajeros funcionaban a GNC.

Pero el hecho de que una empresa como VW apueste por el gas no es menor. El analista Radics lo observa con optimismo. “De ese modo la Unión Europea podría lograr sus objetivos de CO2 incluso aunque la electromovilidad se impusiera algo más tarde de lo esperado”, apunta.

Para los fabricantes no es una decisión tan fácil. Si producen movilidad a gas, dejan de aplicar muchos de sus recursos en el desarrollo y la fabricación de coches eléctricos o de otras tecnologías. Para el ambiente tampoco es lo ideal, porque si bien el gas genera menos emisiones de CO2 que los combustibles fósiles, no es neutral.

Conclusión: “El GNC puede ser una buena solución a mediano plazo, pero en el largo plazo tendrá que abrirle paso a otras tecnologías”.

Por Thomas Geiger (dpa)