Las “secuelas” de pasar mucho tiempo en la Antártida

Berlín, 5 dic (dpa) – Pasar un largo tiempo bajo las condiciones extremas de la Antártida deja huellas en el cerebro, reveló un estudio realizado por científicos alemanes y publicados en la revista médica “The New England Journal of Medicine”.

Los investigadores informaron que se observaron reducciones del tamaño en partes del hipocampo, que son responsables de la memoria y el pensamiento espacial, en personas que pasaron 14 meses en una estación de investigación. No está claro qué desencadena los cambios en el cerebro. El problema también podría darse en las misiones espaciales.

El equipo utilizó la resonancia magnética para tomar imágenes cerebrales estructurales antes y después de la expedición, analizó muestras de sangre y pidió a los cinco hombres y cuatro mujeres que realizaran pruebas cognitivas con regularidad.

El director del estudio, Alexander Stahn, del hospital Charité de Berlín, señaló que estos ejercicios generalmente tienen un efecto de aprendizaje y que se observó que cuanto más pronunciados eran los cambios cerebrales de las personas en estudio, menos aumentaba su curva de aprendizaje. Stahn asume que estos cambios cerebrales son reversibles.

Los voluntarios pasaron el invierno en la estación Neumayer III del Instituto Alfred Wegener (AWI) en la Antártida. Según AWI, nueve personas viven y trabajan allí desde finales de febrero hasta principios de noviembre y no es posible, debido al clima, llegar o salir del lugar durante este tiempo.

El estudio fue financiado por el Centro Aeroespacial Alemán (DLR). En la estación del AWI también se realizan investigaciones sobre aspectos que son relevantes para los viajes espaciales.

El invernadero “EDEN-ISS”, por ejemplo, se utilizó para probar cómo se podía abastecer con frutas y verduras frescas a las personas durante largos viajes al espacio.