Las pastorales mexicanas, de la evangelización a la irreverencia


LAS_PASTORELAS_MEXIC_36775909CIUDAD DE MÉXICO (dpa) – En México, las pastorelas no sólo sirven para evangelizar, sino que estos montajes decembrinos son la base para todo tipo de expresiones artísticas, muchas de las cuales rayan en la irreverencia.

Existe la pastorela tradicional, con los pasajes principales de la natividad: pastorcitos, María y José, los Reyes Magos, la estrella de Belén, los becerros y cabras en un pobre establo y un niño en el pesebre, al que dan calor un burro y un buey.

Pero también las hay con pastorcitas en mini fada, villanos de películas animadas de Hollywood que hacen de diablitos, angelitos gordos y amanerados o pastorcitos que se parecen a Brad Pitt con guaraches (especie de sandalia tosca de cuero) y sombrero de paja.

En algunas obras José, el personaje bíblico, es José José, el cantante de «El Triste». En otras, María cuenta chistes malos y vende productos de belleza de casa en casa, por ejemplo. «Son obras para toda la familia y son divertidas», dijo a dpa el actor y director Edgar Wuotto, del grupo teatral Sol y Luna.

Wuotto estrenó «Mi diablo favorito» o «El Conjuro Navideño», una obra que hace referencia a la película animada «Gru, mi Villano Favorito» y donde los extraños personajes amarillos llamados «Minios» son rebautizados como «Miones»

Las pastorelas o posadas son parte de una tradición milenaria, con antecedentes que se registran desde el Medioevo y hasta la modernidad. Se adecúan según el país y las culturas locales.

En México sus antecedentes se remontan al siglo XVI, con los actos sacramentales de los jesuitas, recién llegados de España al Nuevo Mundo. En este país, las pastorelas sirven por igual para resaltar las tradiciones, como para enfrentar tradiciones foráneas de esta época.

«Funcionan como un muro de contención contra ‘santacloses’», afirmó recientemente a la prensa mexicana Roberto Sosa, quien dirige la pastorela con más tradición en este país, en el Museo Nacional del Virreinato de Tepotzotlán, a dos horas de distancia de Ciudad de México.

Es un género teatral que se representa en todo tipo de teatros y por todo tipo de actores, buenos y malos. No cambia la trama principal de estas obras, que es la lucha entre el bien y el mal, representados por los ángeles y diablos. Desde el principio y hasta el final, el espectador sabe lo que va a suceder.

«La idea es hacer que las pastorelas no sean tan religiosas, sin abandonar el mensaje principal, que es el nacimiento del Mesías», aclaró el comediante, actor y dramaturgo, Xavier García Santana, del Teatro La Casona del Árbol.

García Santana actúa y dirige «No se aceptan diablo(…)luciones», una pastorela cómica en la que se hace referencia a la película mexicana más exitosa del año, «No se aceptan devoluciones», que dirige y actúa Eugenio Derbez.

Pero además de risas, también hay lugar para la reflexión social.

«Hemos hecho pastorelas tradicionales, pero en esta ocasión quisimos hacer algo distinto», dijo Alejandra Segovia, quien hace el papel de Pepe el Toro en «La Antipastorela Jesús, María y José José», escrita por Humberto Robles,

que produce el grupo teatral Galaxia y que se presentan en una librería del Fondo de Cultura Económica.

Uno de los personajes de esta «antipastorela» es doña Mary, una «doña» de barrio, quien recibe la visita de un ángel travesti y su marido es Pepe el Toro. «Esta obra es para gente de amplio criterio, porque toca temas fuertes», advirtió Segovia. «También se abordan temas en tono de comedia e incluso un poco Light», agregó.

La diferencia entre una buena y una mala pastorela radica en cómo y quién o quienes las interpretan, dijo el actor y dramaturgo Ricardo Ortega, quien dirige la pastorela «Con panza, trompa y cueritos, llegaron los pastorcitos», en el Teatrito la Carcajada de Querétaro, donde los pastorcitos son en cerditos y el personaje de Ricky un ángel fresa (niño rico).

En su pastorela, Ortega rinde un homenaje al fallecido rocanrolero Johnny Laboriel y al fallecido líder sudafricano Nelson Mandela.

Las pastorelas y posadas en México pueden ser tradicionales o irreverentes, con referencias a películas o temas de política nacional, pueden ser para adultos con amplio criterio o para niños o adolescentes, o lo que sea, «pero lo importante es que al final se dé un mensaje navideño de amor y paz», coincidieron Ortega y todos los demás entrevistados.

Por Manuel Gaona