Las nuevas “bibliotecas” digitales

(dpa) – La novela “La guerra y la paz“, de León Tolstói, es un grueso y pesado volumen de más de 1.500 páginas. Su versión digital, almacenada en un lector electrónico, es mucho más ligera.

Las nuevas
Livianos y de alto contraste en pantalla: los lectores electrónicos permiten leer incluso a la luz del sol. Foto: Jens Kalaene/dpa

“Los dispositivos son pequeños, ligeros y manejables”, asegura Benjamin Barkmeyer, de la fundación alemana de evaluación de productos Stiftung Warentest.

“Un lector de libros electrónicos puede almacenar miles de libros, y elimina la necesidad de las estanterías. Estos dispositivos son también una magnífica inversión para las vacaciones”, añade.

Muchos lectores electrónicos son resistentes al agua y tienen una luz incorporada que permite leer incluso de noche sin necesidad de prender una lámpara.

La letra puede ampliarse en función de las necesidades, lo que también resulta práctico para las personas con problemas de visión. Las llamadas pantallas de papel electrónico permiten incluso leer en el sol.

Sin embargo, Barkmeyer también sabe que mucha gente es reacia a abandonar las obras impresas: “Los libros tienen una gran carga emocional. Para muchos lectores, el tacto de un libro sin electricidad es enormemente importante”.

Quien quiera iniciarse en el mundo de los libros electrónicos, tendrá que decidirse entre dos ecosistemas bastante incompatibles entre sí: uno es de Amazon, y gira en torno a sus lectores Kindle; el otro, más abierto, incluye los dispositivos de Tolino, PocketBook y Kobo.

Quien se decante por un Kindle, quedará atrapado en el sistema de Amazon, explica Alexander Spier, de la revista especializada alemana “c’t”: “Amazon tiene su propio formato de libro, y este no se puede leer en otros dispositivos. Y otros formatos de libros, a su vez, no funcionan en el Kindle”.

Los usuarios de Kindle solo pueden comprar sus libros electrónicos en Amazon. No obstante, el sistema Kindle tiene ventajas: “La interfaz de usuario es buena y la compra es muy cómoda. Para los que buscan literatura inglesa, por ejemplo, Amazon ofrece una mayor selección sin precios de venta fijos”, precisa Spier.

Aquellos que opten por un lector de libros electrónicos de Tolino, Kobo o PocketBook tendrán más libertades. Entre otras cosas, estos permiten leer libros en el popular formato ePUB, que se puede comprar en cualquier sitio.

Los propietarios de estos dispositivos no están vinculados a un minorista, lo que les permite acceder a toda la gama de libros disponibles en las librerías. También les resulta más fácil cambiar de marca de dispositivos.

Tolino, por ejemplo, es el producto de una alianza de libreros alemanes y ha conseguido hacerse con un hueco en el mercado, sobre todo en Alemania y los países limítrofes, que es donde tiene su principal radio de acción.

En los dispositivos suele estar instalada la tienda del minorista donde se compró el Tolino o el PocketBook. En el caso de Kobo, es la tienda Kobo.

“La compra también es rápida y fácil en el ordenador”, explica Barkmeyer. “Los libros se pueden descargar desde la nube al dispositivo”, añade.

Todas las tiendas online de la alianza de distribuidores Tolino pueden conectarse a Tolino Cloud. Los libros de otros proveedores pueden transferirse del ordenador al lector mediante un cable USB.

A diferencia de los libros impresos, los libros electrónicos no estaban pensados originalmente para ser compartidos, ya sea en la familia o con amigos. Según las condiciones de los proveedores, los lectores adquieren con la compra solo un derecho de uso.

En algunos casos, sin embargo, sí que es posible cederlos para su lectura a otra persona. Esto se debe a que cada vez son más los editores que se abstienen de bloquear sus publicaciones con protección de copia impresa para evitar que se presten. De hecho, muchos libros electrónicos actuales solo tienen una marca de agua invisible.

“Esta permite rastrear quién compró originalmente el libro electrónico, lo que impide que alguien redistribuya los libros electrónicos a gran escala. Las copias privadas en pequeñas cantidades, sin embargo, son posibles”, explica Alexander Spier. Esta libertad solo se aplica a los libros electrónicos con formato ePUB.

Amazon, por su parte, tiene una estricta protección anticopia: los libros electrónicos solo pueden leerse en dispositivos registrados en la cuenta del comprador. Este minorista en línea también tiene libros sin protección anticopia, pero apenas hay superventas actuales entre ellos.

Amazon también ofrece una biblioteca familiar que permite la lectura de los contenidos a dos adultos y cuatro niños. Tolino pone a disposición una función similar para compartir libros con hasta seis personas.

Por Annika Krempel (dpa)