Las dificultades del amor en tiempos de coronavirus

Foto: Monique Wüstenhagen/dpa-mag

(dpa) – Desde hace semanas el coronavirus determina nuestras vidas y la vida cotidiana de las parejas. Muchas de ellas pasan ahora mucho más tiempo juntas que habitualmente. Eso no siempre se da sin dificultades.

Una de cada cuatro (27 por ciento) personas que están en una relación no sabe si ésta sobrevivirá sin daños a la pandemia. Así lo evidenció una encuesta de la agencia matrimonial online Parship realizada entre unos mil ciudadanos de Alemania.

Ann-Marlene Henning considera que es importante entender por qué nos sentimos así en esta situación. “El cuerpo y la cabeza están configurados para el peligro, o sea, para la lucha o la huída”, explica esta terapeuta sexual.

Huir no fue posible en las últimas semanas. En vez de eso, muchas personas trabajan en casa todos los días junto a su media naranja y a veces incluso con hijos. “Entonces, a veces, el compañero también se convierte en enemigo”.

Por eso el psicólogo especializado en terapia de pareja Clemens von Saldern se pronuncia a favor de la indulgencia. Su consejo: esforzarse por estar pendiente de cómo está el otro y uno mismo. “Así consolamos al otro y a nosotros mismos, porque así reconocemos las circunstancias desagradables”.

La vicepresidente de la Asociación Alemana de Psicoterapeutas, Barbara Lubisch, recomienda no tomarse todo tan en serio. “Tenga comprensión por su pareja y su mal humor”.

Aceptar la situación como es

Henning aconseja introspección para hacer un relevo de la situación. En primer lugar, entender cómo se siente uno mismo. En segundo lugar, reconocer que la pareja se siente igual. Y en tercer lugar aceptar lo que hay. “Es importante reconocer que es una fase que no durará para siempre”, subraya Henning.

Von Saldern recomienda evitar el aburrimiento y el pensar demasiado. Es mejor buscar proyectos, hacer cosas para las que hasta ahora no se tenía tiempo. En lo posible, junto con la pareja. Claro que también es muy importante, según los expertos, hacerse tiempo libre y defenderlo. En lo posible, también lograr un espacio propio.

Estructura y libertad

“Necesitamos un buen equilibrio entre autonomía y compromiso”, dice von Saldern. Por eso cabe preguntarse: ¿Cuánta libertad necesito o estoy acostumbrado a tener? Justo en estos momentos, cuando se comparte tanto tiempo, quedan en evidencia las diferencias en los gustos y las necesidades, que habría que respetar dentro de lo posible.

Quizá uno se recupera mejor haciendo ejercicio en el salón mientras que el otro prefiere dar un paseo. “Es importante buscar opciones para que cada uno pueda tener su espacio sin la pareja”, señala Lubisch.

Los terapeutas consideran que es decisivo tener una estructura cotidiana establecida. “Hay que separar trabajo de ocio, un día de semana del fin de semana”, explica Lubisch. También a los niños se les pueden proponer determinados horarios en los que se deberían entretener solos, dependiendo de la edad, claro.

Tiempo para la relación

Quizá las parejas también podrían aprovechar este tiempo juntos para algo positivo y, por ejemplo, preguntarse si es momento de encarar algo que querían cambiar hace tiempo. Los juegos de naipes con preguntas o tareas son muy buenos para indagar en la relación y hacer fluir la espontaneidad.

Eso sí: los expertos recomiendan no tomar decisiones determinantes en esta situación. “Puedo llegar a la conclusión de que ya no tenemos nada para decirnos”, señala von Saldern. Pero es mejor decidir poner fin a la relación una vez superada esta crisis, opina Henning.

Puede ser de ayuda buscar la manera de compartir conscientemente momentos agradables y, por ejemplo, recordar cosas compartidas en el pasado. “Puede ser dar paseos largos con picnic incluido, escuchar música juntos o ver películas. O repasar álbumes de fotos de vacaciones pasadas”, enumera Lubisch.

Ayuda en el caso de violencia en el hogar

¿Pero qué pasa si todo esto no sirve y el tono se vuelve cada vez más violento y crecen las agresiones? El tiempo prolongado de confinamiento generó un elevado potencial de conflicto en muchas relaciones. Las estadísticas revelan un aumento de la violencia en el hogar.

Lubisch recomienda a quien se vuelva agresivo: “¡Corte de cuajo la situación!”. Uno debería detenerse, salir de la habitación o dar una vuelta por el vecindario, llamar a amigos o pedir asesoramiento telefónico. En cada país hay números telefónicos especiales donde solicitar asesoramiento.

Claro que si una persona es víctima de violencia difícilmente pueda buscar ayuda en esta situación. “Es probable que esté siendo observada todo el tiempo”, señala Henning. Por eso, agrega, es importante que amigos y/o vecinos estén alerta y en caso de una emergencia llamen a la policía.

Por Bernadette Winter (dpa)