La pandemia transformó el Festival de Cine de Berlín

Cine Berlinale
Foto: Ralf Hirschberger/dpa

Berlín (dpa) – Antes de empezar, cabe destacar una cosa: Cuando uno ve películas en casa, se puede preparar palomitas de maíz. En el microondas, por ejemplo. En la Berlinale no existen las palomitas. Pero en vez de eso hay mucho ajetreo. El festival de cine en la capital alemana es uno de los más grandes del mundo. Y normalmente para esta época están en marcha los preparativos finales.

Ya los asistentes tendrían su billete de avión, su reserva de hotel, la programación impresa. Este año la Berlinale iba a comenzar el 11 de febrero, pero a causa de la pandemia los planes tuvieron que modificarse.

El año pasado, el certamen pudo celebrarse antes del confinamiento por el coronavirus. Esta vez, la Berlinale se divide en dos fechas.

La primera es un encuentro digital del sector en marzo. ¿Pero qué es eso exactamente? El European Film Market (EFM/Mercado del Cine Europeo) suele celebrarse siempre en el marco del festival.

Allí se encuentran los profesionales del cine para, por ejemplo, hablar sobre producciones nuevas y comprar otras. No es un evento con tanto glamour como los estrenos con la alfombra roja y las grandes estrellas, pero es importante para la industria.

Este encuentro de profesionales del cine se celebrará de forma online. Y también los periodistas tendrán la oportunidad de ver películas nuevas a través de un portal de Internet.

Eso sí. En cada caso son los propietarios de los derechos los que deciden si una película se muestra a los medios o no. O sea que sobre algunas películas se escribirán críticas. Sobre otras no. Y gran parte del ajetreo habitual se pierde.

Y es que la Berlinale también es todo lo que ocurre a su alrededor. El largo invierno berlinés suele alcanzar su clímax en estas fechas y es habitual que haya nieve congelada en las calles. El sol asoma muy pocas veces.

Es la mejor época para estar dentro de las salas de los cines. La Potsdamer Platz, que habitualmente no tiene mucho encanto, se convierte en un ambiente interesante. La alfombra roja se usa tanto que promediando el festival se cambia por otra.

En algunas viviendas privadas se saca el colchón para los huéspedes. Y es que muchos berlineses reciben visitas durante el festival: cinéfilos empedernidos, que compraron decenas de entradas y a los que se ve muy poco porque ven películas de la mañana a la noche.

Algunos llegan a ver veinte películas por día. Las grandes maratones o atracones de películas (“binge watching”) existían en la Berlinale mucho antes de las series de Netflix.

Esta vez el público verá las películas de la Berlinale en el verano boreal. Para junio está prevista la segunda parte del festival, que estará abierta al público en general. La fecha exacta aún no se comunicó. Los directores del festival, Carlo Chatrian y Mariette Rissenbeek, anunciaron proyecciones en cines y al aire libre.

Hace un año, el Festival Internacional de Cine de Berlín fue uno de los últimos grandes eventos que se pudieron celebrar en Alemania.

Poco después, la vida pública en Europa y en otras regiones del mundo quedó en suspenso para ralentizar la propagación del virus Sars-CoV-2. ¿Cuál será la situación del mundo este verano? ¿Qué tanto se podrá volver a viajar?

La presencia de actores y directores famosos forma parte de la Berlinale. Desde George Clooney hasta estrellas alemanas como Iris Berben o Armin Rohde, los astros se bajan de la limusina delante del Hotel Hyatt.

Para los actores, se trata de su negocio: fiestas y recepciones, importantes reuniones con gente de la televisión o el cine. Este año todo será diferente.

Mientras tanto ya está claro cuáles serán las series que se presentarán. El programa completo se conocerá en la segunda mitad de febrero, según dijo una portavoz del festival.

El programa que reúne a las nuevas generaciones, Berlinale Talents, también se desarrollará en marzo en Internet. Hasta ahora no se sabe quiénes integrarán el jurado. También el mercado cinematográfico tendrá otro formato.

Es probable que, por culpa del coronavirus, los negocios se cierren con mayor cautela que antes. “La actitud de los compradores se volvió más titubeante que antes de la pandemia, porque por ahora falta la perspectiva”, dijo el jefe del EFM, Dennis Ruh, al diario “Tagesspiegel”.

El atractivo de estos mercados de la industria cinematográfica se relaciona con la situación de los cines. Y los cines en Alemania y muchos otros países aún no abrieron. Por lo tanto, a los cinéfilos solo les queda prepararse palomitas en casa. Y mirar las películas desde el sofá.

Por Julia Kilian y Caroline Bock (dpa)