La oposición siria, atrapada por todos los frentes


5749312wsiriaEstambul, 16 dic (dpa) – El conflicto en Siria ha sido desde el principio brutal y terrible. Sin embargo, 2013 se ha convertido en el peor año, al menos según aseguran los revolucionarios, que se sienten atrapados entre el presidente sirio Bashar al Assad y los radicales islámicos, los yihadistas. Sus perspectivas de cara al futuro son sombrías.

Como está previsto que en Ginebra se celebre una conferencia de paz todo puede suceder, incluso que guerra civil siria acabe el año que viene. «A día de hoy nadie puede pronosticar cómo será la situación en Siria dentro de un año», dijo el embajador del Consejo Nacional Sirio (CNS) en Turquía Jaled Joya.

Para los adversarios del régimen, 2013 ha sido un año especialmente terrible, pues el presidente Bashar al Assad ha ido mejorando considerablemente su posición en los últimos meses tanto desde el punto de viso militar como político. En tanto, en el bando de la oposición, la oposición secular ha ido perdiendo cada vez más poder frente al avance de los comandantes rebeldes yihadistas, que tachan de «traidor» a cualquiera que intente negociar con el régimen un cambio de poder.

También la situación humanitaria se ha ido agravando considerablemente. La cifra de refugiados superó a fines de noviembre la cota de los tres millones. Por primera vez desde 1999 en Siria se han vuelto a registrar casos de polio, una enfermedad que se daba por desaparecida.

El hecho de que las tropas de Al Assad hayan conseguido volver a recuperar territorios perdidos tiene mucho que ver con el apoyo recibido de las milicias proiraníes de Hizbollah, procecedentes de Líbano. Ayudaron a que el presidente sirio se hiciera con la victoria en Al Kusair y otros lugares estratégicos de importancia.

Además, en una jugada inteligente, Assad consiguió en septiembre salvar la cabeza en el último momento cuando estaba apunto de perderla y se le amenazó con un ataque militar por el uso de armas químicas. Assad prometió destruir su arsenal de armas químicas y de la noche a la mañana para los diplomáticos occidentales pasó de ser un déspota feroz a un socio de desarme confiable.

La oposición en el exilio sin embargo busca desde hace meses sin éxito una salida al dilema en el que se encuentra. Primero tuvieron que ser testigos de cómo Al Assad con declaraciones provocadoras consiguió sembrar la discordia entre los diferentes grupos de la oposición.

Luego se unieron varias brigadas radicales, que cuentan con la financiación de los ricos Estados petroleros para conformar un «Frente Islámico». El objetivo declarado es la creación de un «Estado de la Sharia» antidemocrático.

En un artículo escrito recientemente en el diario árabe «Al Hayat», el realizador sirio Haitham Hakki aseguró que los islamistas han «secuestrado» la revolución. En lugar de orientarse hacia un modelo de Estado del siglo VII en el que las mujeres están relegadas a la cocina, los insurgentes sirios deberían tomar ejemplo de un país democrático como Alemania, «un país democrático que desde hace años tiene un gobierno liderado por una mujer», escribió.

Muchas cosas han cambiado en el último año. Hace doce meses, el Ejército Libre de Siria (ELS), integrado por desertores y civiles comprometidos, controlaba amplias partes de Siria. Los terroristas islamistas eran un reducto. El régimen tuvo que movilizar todas sus fuerzas para hacer frente al avance de los insurgentes hacia Damasco.

Pero ahora la situación es completamente diferente. En las provincias del norte son los islamistas radicales los que imponen su ley. Muchos de ellos no luchan tanto contra el régimen sino más bien contra las brigadas del ELS, que fueron las que expulsaron a las tropas del gobierno de este territorio.

Ante este contexto pierde además importancia el hecho de que la oposición finalmente tenga un primer ministro, Ahmed Tumah, pues cuando uno no controla un territorio tampoco puede gobernarlo. Las tropas seculares del ELS controlan sólo grandes franjas de terreno en la provincia de Daraa, en el sur del país, y posiblemente porque el régimen de Damasco se lo permite, mientras no intenten avanzar hasta Damasco. Por el resto del territorio, los miembros del gabinete de Tuma tienen que temer un ataque del régimen o de las brigadas islamistas, entre las que la organización Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) se erige como la más peligrosa.

Jaled Joya realiza un balance decepcionante: «Hemos concluido que el régimen con su propaganda engañosa han conseguido vender que lo que hace es luchar contra el terrorismo y la división del país. Y sin embargo fue este régimen el que sembró la semilla del terrorismo y la división cuando en 2011 excarceló a propósito a los miembros de Al Qaeda presos».

Hasta ahora sigue siendo un enigma por qué el régimen, tras el inicio de las manifestaciones de protesta contra Al Assad en 2011, impulsó la liberación de islamistas radicales de la cárcel, que en parte habían luchado durante varios años en Irak contra el Ejército estadounidense. Sin embargo para los sirios ha quedado entretanto claro que todo aquel que con un arma en la mano se rebele contra el gobierno de Damasco es un «terrorista», como los denomina el régimen.

El político opositor de izquierdas Fais Sara forma parte de la cúpula del Consejo Nacional Sirio. Confía en que 2014 pueda ser para los sirios el año de la reconstrucción, «para así poder superar las destrucción que la guerra ha causado y se pueda dar un paso hacia la democracia». Pero cuando se le pregunta si ve el futuro de Siria con optimismo, replica sin atisbo de duda: «No».

Por Anne-Beatrice Clasmann