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Sociedad - 16 julio, 2019

La importancia de tomar un descanso del trabajo

Fráncfort (dpa) – Verano, vacaciones. Aunque a la mayoría de personas le suele preocupar cuestiones como el destino perfecto o si preferirán buscar restaurantes para comer en lugar de optar por la pensión completa, la ciencia también puede contribuir a configurar ese tiempo de ocio para que sea lo más relajante posible.

Por ejemplo, la psicología y la neurología ofrecen numerosas conclusiones sobre cuál es la mejor preparación para unas vacaciones, su duración ideal o la configuración adecuada, así como la reincorporación suave a la vida laboral cotidiana.

Cuando desde la ventana de la oficina se ve un cielo azul intenso y un sol brillante, muchas personas pueden sentirse preparadas para unas vacaciones. Y esa sensación a menudo puede revelar mucho más de lo que parece.

“Desde un punto de vista científico, uno hablaría más bien de una sensación de mayor agotamiento”, explica Johannes Wendsche, del Instituto Federal de Seguridad y Salud Ocupacional.

“Este agotamiento puede verse, por ejemplo, en una disminución de la motivación, en que la persona necesita más tiempo para ella misma después del trabajo, en los problemas que surgen en la vida social, pero también en fluctuaciones persistentes en el rendimiento”.

Wendsche asegura que este tipo de fatiga se nota a menudo tarde. “Es la última señal de advertencia del cuerpo”, señala. Sin interrupciones en la recuperación, los síntomas de fatiga se acumularían, con las correspondientes consecuencias para la salud.

Un estudio a largo plazo realizado por la Universidad de Helsinki en 2018 demostró que tener pocas vacaciones aumenta la mortalidad.

Nikolai Egold, profesor de Psicología Social e Industrial en la Universidad Fresenius de Fráncfort, también destaca que el cuerpo debe recuperarse fisiológicamente después de las fases de estrés para poder ir reduciendo las hormonas del estrés.

“Hoy en día, sin embargo, la gente está bajo presión constante, lo que se refleja, entre otras cosas, en un aumento de las enfermedades mentales como la depresión o los trastornos de ansiedad”, dice Egold.

Por otra parte, varios estudios ya han descrito los efectos positivos de unas vacaciones: “La gente es más activa, más creativa, más eficiente y falta menos al trabajo después de sus vacaciones”.

El neurobiólogo y escritor austriaco Bernd Hufnagl insiste en que las vacaciones no deben considerarse una mera interrupción del trabajo.

Desde 2004, su equipo ha estado utilizando electrocardiogramas para comprobar la capacidad de relajación de los empleados. Para ello, se pide a los voluntarios que se sienten en una habitación y miren por la ventana durante cinco minutos.

“Incluso en 2004, antes de que estuvieran tan implantados los smartphones, sólo el 30 por ciento de los participantes dieron muestras de estar relajándose”, dijo Hufnagl. En 2018, sin embargo, apenas era el cinco por ciento el que lo conseguía. “No podemos estar sin hacer nada”, señala.

Pero, ¿cuántas vacaciones son realmente necesarias para compensar el estrés descrito? Aquí es donde la ciencia discrepa. “Aparentemente, la dosis no es determinante para conseguir que tengan efecto”, explica el psicólogo laboral Wendsche.

Sin embargo, teniendo en cuenta que el efecto de la recuperación después de un viaje se pierde después de una o dos semanas a más tardar, hay indicios de que unas vacaciones más cortas son más ventajosas que unas vacaciones anuales largas.

También es importante el tiempo justo antes de las vacaciones. “Cuanto mayor sea la carga de trabajo antes del primer día de vacaciones, menor será la recuperación”, asegura Wendsche, quien recomienda que hacer tareas sencillas y que se puedan cerrar antes de las vacaciones y que se duerma lo suficiente.

Para reducir los factores de estrés, Wendsche aconseja preparar bien la temporada de vacaciones, por ejemplo, reservando los billetes con antelación.

Egold enfatiza que es importante desconectar del trabajo durante las vacaciones y no estar disponible para la empresa por teléfono, por ejemplo.

Además aconseja no ver los emails o, si se hace, que sea de forma puntual, es decir, en momentos claramente pautados y definidos de escasa duración y que no cueste demasiado, para que el efecto de recuperación pueda ajustarse por sí solo.

Según el modelo denominado “Dramma”, la recuperación efectiva se basa en seis pilares. Son imprescindibles la desconexión y la recuperación. Pero también es importante la sensación de autonomía.

Otros factores son el desafío (dominio), por ejemplo, probando un nuevo deporte, y el sentido, la sensación de estar haciendo algo significativo en las vacaciones. Por último, pero no menos importante, ayuda hacer algo con las personas que a uno le gustan, ya que esto aumenta el sentimiento de unión.

El neurobiólogo Hufnagl también señala que la actividad del nervio vago aumenta durante las vacaciones: Cuanto más activo es este nervio craneal, más relajado se está, “pero para eso hay que concentrarse en no tener el trabajo en la cabeza”, señala.

Y recomienda que se preste especial atención a los detalles durante las vacaciones. “¿Cómo se mueven las olas en el mar? ¿Cómo huele la comida? Es importante percibir de forma consciente esa información, porque las personas se vuelven cada vez más superficiales en la vida cotidiana debido a las muchas cosas que tenemos que hacer”, señala.

¿Y qué se puede hacer para que el efecto reparador de unas vacaciones dure el mayor tiempo posible? “Los que reflexionan sobre sus recuerdos de vacaciones se benefician durante más tiempo de esa sensación de bienestar”, dice Wendsche.

Por lo tanto, hay que llevarse recuerdos, tomar fotos y contar las vacaciones. Otro consejo: “Si se empieza a trabajar de nuevo un miércoles, en la mayoría de los casos sólo tendrá una semana laboral corta por delante”.

Hufnagl también aconseja breves vacaciones en la vida cotidiana: “Planee como unas minivacaciones todos los días, algo que no tenga nada que ver con el trabajo”.

Explica que esa inactividad consciente también genera nuevas capacidades. “En el cerebro hay redes que sólo se activan cuando no pensamos de una manera selectiva”, precisa el neurobiólogo, que habla de “redes de ensueño” en este contexto: “Mucha gente tendrá problemas para soñar despierto, pero, esos descansos son médicamente necesarios”.

Por Alice Lanzke (dpa)

Foto: Angelika Warmuth/dpa 

 

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