La enfermedad de Crohn es un proceso inflamatorio crónico del tracto intestinal, aunque puede afectar cualquier parte del tracto digestivo desde la boca hasta el ano.
Más comúnmente afecta la porción más baja del intestino delgado (íleon) o el intestino (colon y recto). Esta patología puede aparecer varias veces a lo largo de la vida, sin embargo, puede tardar años en presentar síntomas.
Investigadores de la University of Massachusetts Amherst en Estados Unidos, se dedicaron a estudiar de primera mano las consecuencias que puede tener el aceite de los fritos sobre el tracto intestinal.
Debido a que es más difícil controlar los efectos que este líquido tiene sobre los enfermos con padecimientos inflamatorios del colon (colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn) y los pacientes con cáncer colorrectal, decidieron utilizar las ratas porque tienen un tracto digestivo extraordinariamente similar al del ser humano.
Para este estudio, los científicos administraron por vía oral a los animales mencionados, aceite de colza que ha sido utilizado para freír a 162º. Aunque en España este aceite tiene mala reputación, en otros países de Europa y Estados Unidos es utilizado mayoritariamente para freír por su bajo precio.
Este aceite posee un elevadísimo punto de humeo en que el aceite empieza a desnaturalizarse y pierde todas sus propiedades beneficiosas, y adquiere otras nocivas.
Al momento de dar de comer a las ratas el aceite, los investigadores observaron los efectos de esa dieta que provocaba una inflación desmedida del colon, un aumento del crecimiento tumoral y una mayor permeabilidad intestinal, lo que provocó que las bacterias y productos tóxicos atraviesen la barrera intestinal para entrar al torrente sanguíneo.
Los estudiosos no aseguraron que el aceite de freír pueda producir cáncer. Uno de los investigadores, Jianan Zhang, indicó que “la gente con inflamación del colon o cáncer de este órgano debería ser consciente de esta investigación. Si alguien tiene una enfermedad inflamatoria intestinal, y come este tipo de comida, hay probabilidades de que sus enfermedades se vuelvan más agresivas”.
De manera que, las personas cada vez deben ser más conscientes y responsables de su alimentación para mantenerse sanos o por el contrario controlar su enfermedad.
Las personas que padecen la enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa, así como también cáncer de colon, deben evitar las frituras en la mayor medida posible o en su defecto utilizar utensilios alternos que requieran el mínimo o nulo aceite. Las sartenes antiadherentes son una buena opción para quienes buscan disminuir el consumo del líquido graso; por otro lado, si es necesario eliminar su consumo total, las freidoras sin aceite obtienen el efecto frito con cero grasas y mediante vapor. Esta es una forma inteligente de consumir platos tradicionales que se caracterizan por sus porcentajes de grasas saturadas y trans, en una versión saludable y sin perjudicar la salud.
Asimismo, se debe incluir el consumo de aceite de oliva, verduras, legumbres en la dieta, además de la actividad física que de acuerdo con la Organización Mundial para la Salud (OMS), en adultos de 18 a 64 años deben dedicar 150 minutos semanales de intensidad moderada o 75 minutos de actividad aeróbica vigorosa cada semana.