La Fiscalía mantiene la petición de 65 años de cárcel para “El Candasu”

audienciaprovincialoviedo_20130918194045_800El juicio contra Andrés Avelino F.F., más conocido popularmente como ‘El Candasu’, acusado de envenenar a sus compañeros de la sidrería gijonesa de ‘El Lavaderu’ con un medicamento para tratar el alcoholismo, y contra su compañera sentimental, ha quedado visto para sentencia tras la tercera sesión de la vista oral celebrado este jueves en el Juzgado de lo Penal número 1 de Gijón, y en la que la Fiscalía ha mantenido la petición de 65 años de cárcel para él, y el sobreseimiento para ella, a la que solo acusan algunas de las víctimas de cómplice, han confirmado a Europa Press fuentes jurídicas.

De esta forma, la Fiscalía de Área de Gijón se ratifica en su petición de prisión y en el pago de multas por valor de 4.320 euros y de indemnizaciones que rondan los 65.000 euros para el acusado. No obstante, algunas de las acusaciones particulares de las víctimas han elevado las penas solicitadas para los acusados.

Por su parte, el abogado de la defensa del procesado ha pedido la nulidad de las actuaciones al haberse roto la cadena de custodia de los frascos que contenían supuestamente Colme y que fueron cogidos al acusado, en un descuido, por uno de sus compañeros de trabajo y llevados a la Policía junto al dueño del local.

El letrado ha pedido la libre absolución de su cliente y, en todo caso, que se califiquen los hechos como falta y no delito, lo que implicaría solo el pago de multas. También el abogado de la defensa de la acusada ha pedido su libre absolución al alegar que no existen pruebas de cargo contra su cliente y que los indicios que hay son “muy vagos”.

Por otro lado, durante la sesión del juicio han testificado peritos judiciales y de la defensa. Los primeros han certificado “sin género de dudas”, que los síntomas que padecieron las supuestas víctimas correspondían con los efectos del Colme.

Versión que contrasta con la de los segundos, quienes, por un lado, han apuntado que para haber una intoxicación por Colme se tenía que haber ingerido una gran cantidad de producto y mezclarla con alcohol, y, por otro, que con las tasas de alcoholismo que hay en Asturias y el número de personas que se trata con ese medicamento cualquier profesional médico habría advertido que los síntomas que tenían eran debidos a haber ingerido ese producto.

También ha declarado la titular de la farmacia en la que compraba supuestamente Colme el imputado, pese a que él lo niega. Esta ha ratificado las palabras de su empleadas y ha asegurado que el procesado compraba el Colme a veces con receta de la Seguridad Social y otras veces privada.

La defensa, además, ha llamado a testificar a algunos ex empleados de la sidrería que no se pusieron enfermos, y que tenían buena relación con el imputado, dos de ellos desde hacía años. Todos ellos dejaron de trabajar en el local antes del periodo en el que se produjeron más casos de empleados que enfermaron. Ninguno de los dos acusados, por su parte, utilizaron su derecho a decir una última palabra en el juicio.

NEGÓ LOS HECHOS

Asimismo, en las dos primeras sesiones del juicio los dos procesados rechazaron las acusaciones. El imputado principal llegó a negar que hubiera comprado alguna vez Colme, el medicamento que supuestamente usó para envenenar a sus compañeros, pese a que una auxiliar de la farmacia donde compraba habitualmente aseguró que ella se lo vendía dos veces al mes con receta.

Este último punto no quedó del todo aclarado, ya que si bien esta dijo que era con receta de la Seguridad Social, el médico del acusado negó que se lo hubiera recetado alguna vez o que tuviera constancia de que hubiera sido tratado por problemas de alcoholismo.*

También se puso de referencia en las dos sesiones anteriores el hecho de que todas las supuestas víctimas enfermaban con los mismos síntomas o similares cuando estaban en el trabajo, pero cuando quedaban de baja o estaban de vacaciones mejoraban. A este hecho se suma la coincidencia de que los únicos que no enfermaban eran los dos acusados. Ella justificó además que no comía lo que se cocinaba en la sidrería porque seguía una dieta estricta.*

En la vista oral anterior también declaró el camarero que vio cómo el acusado echaba unas gotas a un café de un compañero y que cogió en un descuido un par de frascos que había usado para ello. Este, junto al dueño del local, llevaron los frascos a analizar al Instituto Toxicológico, pero de ahí les derivaron a la Comisaría, donde interpusieron la denuncia que dio pie a la investigación.

A eso se une el testimonio de una extrabajadora de la sidrería, que explicó cómo encontró unos frascos de Colme en la papelera del local hostelero, los cuales reconoció por haber tenido un familiar que los utilizó por problemas de alcoholismo. Esta, junto a un compañero, averiguaron en qué farmacia los adquiría el acusado y se lo dijeron a la Policía durante la investigación.