Brasilia, 28 feb (EFE).- El canciller venezolano, Elías Jaua, afirmó hoy en Brasilia que Venezuela «no es un país de bárbaros», insistió en que hay «facciones violentas» que pretenden «derrocar» al Gobierno y dijo que hoy mismo formalizará la petición de cumbre de Unasur para abordar la crisis.
Jaua llegó a la capital brasileña procedente de Montevideo, en el marco de la gira relámpago que emprendió por Suramérica para exponer la posición del Gobierno ante la crisis de su país, inmerso en una oleada de protestas de simpatizantes de la oposición y de estudiantes.
En rueda de prensa, explicó que fue recibido a medianoche por el canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, quien, aseguró, le reiteró el respaldo del Gobierno de Dilma Rousseff al proceso democrático venezolano y su condena a la violencia en la que han derivado muchas de las protestas que se suceden en Venezuela desde hace más de dos semanas.
Según Jaua, Figueiredo también fue «receptivo» a la propuesta venezolana de convocar a una cumbre extraordinaria de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para debatir la crisis.
Agregó que formalizará esa propuesta hoy mismo en Surinam, que detenta la presidencia rotativa de la Unasur y hacia donde viajó tras su visita a Brasilia, que siguió a las que hizo en los últimos dos días a Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay.
«La Unasur ya demostró ser un mecanismo muy eficiente para la defensa de la democracia», afirmó Jaua, en referencia a la actuación de ese organismo durante crisis políticas de los últimos años en Ecuador, Bolivia y Paraguay.
Esta misma semana Panamá solicitó una reunión urgente del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) para tratar la crisis, pero Venezuela alegó un defecto de forma en su convocatoria, que fue suspendida sin fecha.
Como hizo durante su gira, Jaua entregó a Figueiredo un informe sobre «los antecedentes y las causas de la agresión» que, según afirmó, nació de unas «facciones violentas» de la oposición vinculadas al partido Voluntad Popular y a su líder Leopoldo López.
López se entregó la semana pasada a la policía después de ser acusado de instigación a la violencia, entre otros delitos, y está detenido en una cárcel militar.
Jaua acusó a López y a Voluntad Popular de tener «una historia de agresiones de larga data» y haber participado en «ataques periódicos a la democracia» venezolana desde que en 1999 llegó al poder el fallecido presidente Hugo Chávez, de cuya muerte se cumplirá el próximo día 5 el primer aniversario.
«Ahora han escogido otra vez el camino de la violencia», pero contra el Gobierno de Nicolás Maduro, que «tiene solamente diez meses en el poder» y cuyo partido ganó en el 75 por ciento de las alcaldías del país en las elecciones de diciembre pasado, dijo.
El canciller aseguró que «esas facciones neofascistas y violentas se equivocan», porque «Venezuela no es un país de bárbaros», sino «una nación democrática y pacífica».
Jaua reiteró sus críticas a Estados Unidos, a cuyo Gobierno acusó de haber «condenado a priori» a Venezuela por los sucesos de los últimos días y de negarse a reconocer que Maduro se ha limitado a «cumplir con su deber de preservar la ley y el orden».
También insinuó que Estados Unidos podría estar «detrás de un coro inédito de artistas» que ha condenado al Gobierno venezolano en el marco de la ola de protestas, en las que hubo, en incidentes diversos, al menos quince muertos y unos 150 heridos.
«Muchos de esos artistas tal vez ni saben dónde queda Venezuela», aseguró Jaua, quien desafió a la prensa a averiguar «quién activa a las estrellas de Hollywood» para opinar sobre lo que sucede en su país.
También criticó lo que consideró como un «doble rasero» de muchos medios de comunicación, y en ese sentido citó la «represión brutal» que en su momento sufrieron los activistas del movimiento Ocupa Wall Street en Nueva York.
Según Jaua, «en aquel momento hubo un enorme silencio mediático, pero ahora todos critican lo que pasa en Venezuela».
«Muchos países recomiendan diálogo» pero no reconocen que el Gobierno de Maduro intenta propiciarlo, pese a que los «violentos de la oposición» se niegan a participar, prosiguió.
Citó como ejemplo la llamada «Conferencia de Paz» convocada por Maduro el pasado miércoles, a la que asistieron «los empresarios agrupados en Fedecámaras, representantes de todas las iglesias y los dueños de los medios de comunicación», entre muchos otros.
«Pero no estuvo la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)», que congrega a la mayor parte de la oposición, recordó.
Ese día la MUD dijo que no acudía porque no confiaba en que esa invitación al diálogo fuera sincera y pidió al Gobierno fijar entre todos una agenda a tratar y poner en libertad a los detenidos en las protestas como requisito previo, entre otros.
A juicio del canciller, algunos los líderes de la MUD no asistieron porque respaldan la «línea violenta impuesta por una minoría» y otros se ausentaron «por temor al linchamiento que pudieran sufrir» por parte de esos grupos si aceptasen dialogar con el Gobierno.