Ischgl, de “Ibiza de los Alpes” a “nido del coronavirus”

(dpa) – La pequeña villa de Ischgl, la “Ibiza de los Alpes”, es conocida por sus pistas de esquí y sus fiestas. Con alrededor de 1.600 habitantes, cuenta con más de 10.000 camas para huéspedes y 239 kilómetros de pistas de esquí.

“Relax, if you can” sostiene el eslogan de marketing elegido por la pequeña localidad austríaca. Sin embargo, los ánimos distendidos parecen haberse evaporado por estos días. Tanto en Ischgl como en el valle de Paznaun regresó la calma, aunque abundan los debates.

Porque los titulares de los medios internacionales, donde Ischgl es considerada como el “nido del coronavirus”, preocupan a la gente del lugar. “Muchos tienen miedo”, asegura una mujer que prefiere mantenerse en el anonimato.

Algunos ya no pueden dormir, mientras que otros caen en la desesperación. Se trata nada menos que del sustento, porque la fuente de ingresos más importante del valle, en todo el estado del Tirol, es el turismo.

“Sentimos que hemos tocado fondo”, aseguran en Ischgl. Los habitantes perciben que pronto serán el chivo expiatorio del mundo y eso les causa mucho dolor.

Andreas Walser lleva todo su vida en Ischgl. Todos conocen en el pueblo al médico con su característico bigote. Suele atender a los habitantes en caso de accidentes y enfermedades, así como también al personal de los hoteles y a los turistas.

Y, también en el caso de infecciones, es el primero en ser consultado. El 7 de marzo, Walser realizó en su consultorio un test de coronavirus a un barman de uno de locales más de moda del après-ski.

Allí cada noche se congregan turistas para tomar cerveza y celebrar. Y el resultado del examen fue positivo, con lo que el hombre se convirtió en el primer caso confirmado de coronavirus en Ischgl, aunque de acuerdo con las investigaciones de la agencia para la salud y la seguridad alimentaria no es el primer portador del virus en la localidad.

“Este primer paciente vino a nosotros con una grave infección gripal”, recuerda Walser. Y decidió realizarle el test “a causa de los síntomas y de la anamnesia”.

Posteriormente el barman señaló que hubo “comentarios sobre turistas que regresaron a sus casas tras haber dado positivo en exámenes de Covid-19”.

Según explica Walser en la jerga médica, antes del 7 de marzo no se registró ni un solo paciente que presentara esta afección pulmonar, típica del virus. “Ni aquí, ni en el hospital, ni tampoco en la clínica Innsbruck”, comenta a dpa.

Pero ya el 5 de marzo había llegado una notificación procedente de Islandia a manos de las autoridades austríacas. Quince personas habían dado positivo de Covid-19, pocos días después de haber regresado.

Islandia declaró a Ischgl como zona de riesgo, pero las autoridades del Tirol sospecharon que el contagio se produjo en el avión y no en tierra. En las zonas de esquí, en tanto, se siguió festejando durante días.

El 13 de marzo se declaró una cuarentena en Ischgl y el valle de Paznaun, aunque con la posibilidad de que los turistas -y de esta manera el virus- pudieran partir de la zona. Desde el 16 de marzo, los medios de elevación se encuentran paralizados.

El defensor del consumidor austríaco Peter Kolba cuenta entretanto con más de 4.000 reportes de personas que aseguran que se contagiaron el coronavirus en marzo en el Tirol.

Más del 70 por ciento de estas comunicaciones llegaron desde Alemania. Y la mayoría de las personas sostiene haber estado en Ischgl.

Kolba comentó recientemente al diario “Standard”: “Nuestro principal foco está en las autoridades que, de acuerdo con nuestras sospechas, obraron lentamente. Suponemos que esto se hizo por razones comerciales”.

“Creo que es urgentemente necesario investigar todo esto de manera independiente en el momento correcto”, manifiesta por su parte Ingrid Felipe, del Partido Los los Verdes en el Tirol.

La política austríaca se siente molesta por el juicio generalizado al que ahora es sometido el país. “Puede ser que haya algunos que merezcan esta crítica. Pero también se incluye a muchos que no causaron esto”, aclara.

Al médico Walser le llegan una y otra vez las acusaciones de que Ischgl es responsable de la propagación del coronavirus y, de esta manera, del sufrimiento de muchas personas.

“Nosotros también hemos heredado el virus y también a nosotros este virus nos ha golpeado de la nada”, opina. “Esto simplemente nos sucedió y entonces luego intentamos reaccionar a esto por todos los medios y siguiendo las indicaciones de las autoridades”.

En Ischgl ocurre como en otros bastiones del turismo: numerosos visitantes internacionales, tránsito intenso en un espacio muy pequeño.

En el pequeño distrito tirolés de Landeck, que también se encuentra en el valle de Paznaun, se registran unos 800 casos de coronavirus. Es el mayor número de casos registrados en Austria con relación al número de habitantes.

“Las nuevas infecciones (en Ischgl) se reducen más y más”, apunta Walser. “Se siente el alivio en el Tirol”, asegura por su parte Felipe.

El confinamiento para todas las localidades de esa región austríaca fue levantado con las excepciones de St. Anton, Sölden y el valle de Paznaun, en su totalidad conocidos como zonas donde se practican los deportes de invierno.

¿Pero cómo puede perfilarse el futuro para el Tirol y el turismo? Felipe espera que esto tenga un efecto didáctico entre los turistas.

“Desde hace mucho tiempo creo que el turismo tirolés debería desarrollarse mucho más en dirección a un turismo respetuoso con el medio ambiente y orientado a la naturaleza, que se centre menos en la diversión nocturna en los refugios de montaña y en los après-ski y las pistas de kilómetros”.

Según sus palabras, no tiene sentido hacer frente a la crisis con grandes proyectos de construcción, para el próximo invierno poder promocionar más pistas kilométricas.

Felipe espera que más allá de la pandemia la sociedad se vuelve más consciente y las personas que tengan tos o están resfriadas realmente se queden en casa. “Es autoexplotación. Muchos de nosotros no nos quedamos en casa ni siquiera cuando estamos resfriados”, alertó.

Por Claudia Thaler y Fabian Nitschmann (dpa)

Foto: Felix Hörhager/dpa