Insomnio, la realidad de más del 70% de la población

Todos sin excepción en algún momento de nuestras vidas hemos atravesado por épocas difíciles para conciliar el sueño o hemos sufrido uncierto nivel de insomnio. Cuando estas situaciones son pasajeras, aunque nos causen desasosiego y vivamos ciertos días en los que no damos pie con bola, no afectan realmente a nuestra calidad de vida a largo plazo. Sin embargo, el porcentaje de la población que afirma que duerme poco y mal supera el setenta por ciento, cifra que hace plantearse la más que probable existencia de un problema social.

Efectivamente, el ritmo frenético al que nos somete el sistema de vida occidental, sumado a los problemas económicos a los que la mayoría nos enfrentamos cada día para llegar a fin de mes, hace que cuando cae la noche y llega el momento de descansar para afrontar un nuevo día no consigamos el estado de relajación y desconexión necesarios para conciliar el sueño.

Muchos recurren a las pastillas para dormir, que si bien es cierto que pueden ser de gran ayuda para momentos puntuales y crisis de sueño pasajeras por las que podamos estar atravesando, si se trata de una situación que se alarga en el tiempo no se debe tomar como el remedio más eficaz y es que además, resultan altamente adictivas.

Se hace necesario por tanto adoptar unas pautas de conductas que favorezcan este estado de tranquilidad que nos permita dormir un mínimo de ocho horas con sueño de calidad, es decir, sin esos fatídicos y numerosos despertares nocturnos. Pueden ayudar algunos ejercicios de relajación o escuchar música, pero existen tantos métodos que cada cual ha de encontrar el suyo personal, aquel que mejores resultados le dé.

Para casos puntuales, busca remedios naturales

Cuando no hablamos de insomnio crónico, que sin lugar a dudas necesita ser tratado por un especialista de la salud, sino que nos referimos a situaciones transitorias que nos impiden dormir como deberíamos, sí que podemos recurrir a las infusiones, como la valeriana, o a unos suplementos naturales que nos faciliten esta tarea; el medicamento Aquilea Plus entraría dentro de estas recomendaciones.

Esta reconocida marca lleva en el mercado desde 1978 y desde entonces no han parado de investigar y fabricar nuevos productos basándose en los principios activos de la naturaleza. Sus mejores bazas son un precio muy asequible, su composición natural con una capa de melatonina y una segunda capa de valeriana, amapola de California y pasiflora y su gran efectividad para casos leves y puntuales de insomnio.

Somos lo que comemos

Cada vez que estudiamos en profundidad cualquier trastorno que se produce en nuestro cuerpo, se reafirma inexorablemente la afirmación que encabeza este apartado, pues en cada mal o dolencia se encuentra un alto poder de acción a través de la alimentación, tanto para encontrar la solución como para agravar los síntomas.

En el caso del insomnio no iba a ser distinto y es muy recomendable conocer una serie de alimentos que sin duda nos ayudan a conciliar el sueño.

Debemos saber, para entender cómo interfiere una alimentación apropiada en nuestra calidad del sueño, que existe una hormona, llamada melatonina, que se produce cuando cae la noche y disminuye la luz solar y cuya principal función es favorecer el sueño. Esta hormona se sintetiza a partir del triptófano, un aminoácido esencial que podemos encontrar de manera natural en la carne, los huevos, los lácteos, piña, aguacate, plátano, ciruela, berros, espinacas, frutos secos, chocolate negro, cereales, semillas de sésamo, alga espirulina…

Igual de importante sería, en contraposición, evitar esos otros alimentos que nos desvelan o os excitan, como todos aquellos que tienen en su composición cafeína o teína.

Consejos para conciliar el sueño y no sufrir sus consecuencias

Afortunadamente, hoy día con la imposición de internet en los hogares españoles, todos tenemos acceso a la información y, en el caso que hoy nos ocupa, podemos acceder a páginas web con consejos eficientes para superar los problemas de insomnio que nos devuelvan la calidad de vida que todos merecemos, como unos útiles consejos sobre respiración que encontrarás tras el enlace referenciado.

Aunque muchas personas sientan que dormir cuatro o cinco horas al día tienen más que suficiente, la realidad científica avala que son necesarias un mínimo de entre siete y ocho horas de sueño para que el insomnio no nos traiga consecuencias a medio y largo plazo.

El problema del insomnio lo padece mucha más gente de la que reconoce tener dificultades para dormir, pues como decimos, aquellos que duermen menos de siete horas no están descansando todo lo que su cuerpo y mente necesita y esto el algo que pasa factura tarde o temprano.

La falta de sueño está íntimamente relacionada con las enfermedades cardiovasculares, aumentando las probabilidades de sufrir un infarto. Por otro lado, las personas que sufren de diabetes tipo dos y tienen problemas para dormir ven como sus niveles de azúcar en sangre aumentan hasta en un 9% y en un 43% los niveles de resistencia a la insulina.

Por último, señalar que la Asociación Americana de Urología también estableció mediante un estudio una relación directa entre la falta del descanso necesario a través del sueño, insomnio crónico, con los problemas urinarios, desde tener que acudir frecuentemente al baño durante la noche hasta problemas deincontinencia.

Así que, si no estás durmiendo bien, si tienes problemas para conciliar el sueño, si no descansas un mínimo de siete u ocho horas al día, empieza a tomar medidas desde hoy mismo para que este trastorno no desemboque en problemas mayores, incluidos trastornos psicológicos como ansiedad, estrés o depresión.

Intenta siempre alternativas naturales, terapias de relajación, la práctica de deporte regular, una alimentación adecuada, suplementos naturales… todo antes de acudir a los medicamentos farmacológicos, sobre todos a aquellos de venta libre, pues si no eres capaz de atajar el problema por ti mismo, debes de ir a un profesional de la salud para que sea él el que determine cuál es tu tratamiento adecuado, su posología y su duración en el tiempo, con sus posteriores revisiones para ver si está funcionando o si por el contrario convienen cambiarlo en parte o en su totalidad.