Pekín, 14 dic (EFE).- El fundador del movimiento civil chino «Gongmen» (Nuevo Ciudadano), Xu Zhiyong, ha quedado formalmente acusado de alterar el orden público y podría ser llevado a juicio en los próximos diez días, informó hoy la organización China Human Rights Defenders (CHRD).
La acusación formal contra el líder de Nuevo Ciudadano, un movimiento que reclama que se aplique la Constitución china y se adopten más controles sobre los dirigentes del país, se ha presentado después de que el Departamento de Seguridad Pública de Pekín recomendara su imputación.
El caso ha quedado transferido al Tribunal Intermedio Número Uno de Pekín.
El cargo de alteración del orden público se utiliza frecuentemente en China contra los disidentes que intentan iniciar alguna forma de protesta.
Según el abogado de Zhu, Zhang Qingfang, a quien cita CHRD y que rechaza el cargo de alteración del orden público, el caso contra Xu se mueve a una velocidad inusitada.
«Parece que, como habían predicho algunos activistas, Pekín espera que se celebre el juicio durante las Navidades, de manera que se reduzca el nivel de atención internacional lo más posible», apunta CHRD, que recuerda que en el pasado los juicios contra otros prominentes activistas, como Liu Xiaobo o Hu Jia, han tendido también a celebrarse en ese periodo del año.
Un documento del Departamento de Seguridad Pública de Pekín señala que Xu, detenido el pasado agosto, «utilizó tácticas para organizar y llevar a cabo una serie de actividades criminales, tales como distribuir panfletos prohibidos en lugares públicos u organizar disturbios frente a instalaciones estatales».
La imputación de Zhu se produce poco después de que otro activista del mismo movimiento, el famoso empresario Wang Gongquan, se declarara culpable de «alterar el orden público» pocos meses después de su detención.
Wang, íntimo amigo de Xu, confesó su culpabilidad a la Policía y aseguró que «cortaría la relación» con el fundador de «Gongmen», según indicó el pasado día 5 el diario «South China Morning Post», que citó a dos fuentes cercanas al caso.
La detención en septiembre de Wang, un acaudalado inversor de 52 años conocido por defender la necesidad de reformas políticas, fue vista entonces como el resultado directo de su estrecho vínculo con Xu, al que ayudó a fundar el movimiento y por el que promovió una recogida de firmas para conseguir su liberación.