Horror en Kiev : una ciudad entera en estado de shock

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5875616wucraniaKiev, 19 feb (dpa) – Tras el día más sangriento en la historia reciente de Ucrania, Kiev sigue amenazada por la violencia. Los en torno a 5.000 manifestantes se agrupan en la central plaza de la Independenica (Maidan), epicentro de las protestas contra el gobierno desde noviembre.

La policía ataca continuamente con lanzaaguas a la multitud, que intenta protegerse con escudos, sin retroceder. Petardos y bombas incendiarias sobrevuelan con regularidad las filas de las fuerzas de seguridad, fuertemente armadas, mientras desde un escenario, los oradores llaman a los opositores a resistir.

Y una y otra vez suena el himno nacional. Corales pastorales resuenan sobre la simbólica Maidan, donde hace sólo unas semanas dominaba el ambiente festivo y pacífico, pese a que continuamente por Internet se extendían los rumores de un pronto asalto a Maidan.

Las pocas personas que tenían que salir a la calle, se movían precipitadamente por las calles, donde apenas se veía a mujeres y niños. En muchas esquinas agentes de tráfico vigilaban con armas automáticas.

El resto del centro parecía una ciudad fantasma, con las tiendas, escuelas, jardines de infancia y universidades cerradas, después de que las autoridades decretaran un día de descanso. También el metro estaba hoy cerrado, el principal medio de transporte en esta metrópolis millonaria.

Muchos en Ucrania cuentan con que el presidente Viktor Yanukovich declarará pronto el estado de excepción, para poder emplear al Ejército que hasta ahora se mantuvo al margen de la lucha de poder.

Con miedo, los familiares de los manifestantes esperan noticias de sus seres queridos, aunque para muchos ya es demasiado tarde. «Nos hemos entrado por la radio de su muerte», contaba Taissiya Shchuzkaya al diario «Westi» sobre la muerte de su suegra durante los enfrentamientos. «Intentamos obtener información llamando por teléfono a los paramilitares, pero allí no nos dijeron nada», se quejaba.

Hasta ahora, la cifra oficial de muertos son 26 sólo en Kiev, entre manifestantes y policías. Pero los analistas creen que hay más víctimas y además, más de 1.000 manifestantes y 300 efectivos de la seguridad resultaron heridos, muchos de bala y muchos de gravedad.

Todavía no está totalmente claro quién utiliza munición real y por qué, mientras corren rumores sobre la posible existencia de francotiradores o emisarios de Rusia en uniforme ucraniano. Lo que está claro es que las partes se culpan mutuamente del baño de sangre.

«Corren ríos de sangre», ilustraba el diario «Ukraina Moloda» los enfrentamientos sin precedentes que tuvieron lugar en la capital. Y el diario «Segodnya» ya habla de «guerra».

El enorme edificio sindical que se eleva sobre Maidan está teñido de negro, mientras el humo sale también por las ventanas rotas en los edificios. En el edificio con el característico reloj en el tejado, donde los manifestantes radicales tenían su cuartel principal, se declaró un fuego en algunas plantas, obligando a retirarse a las fuerzas de rescate.

Por el momento no se prevé el fin de la violencia. El presidente prorruso Yanukovich se muestra irreconciliable. Aunque habló en un comunicado de un «gran dolor» y una «tragedia», eludió toda la responsabilidad y culpó únicamente a la posición liderada por el ex campeón mundial de boxeo Vitali Klitschko, alegando que no controló a los radicales.

También los opositores al gobierno se muestran indignados: no reconocen la culpa y no piensan en rendirse, sino que se muestran combativos hasta la victoria. «Sólo Yanukovich es culpable del terror y los asesinatos de ciudadanos pacíficos», dijo Klitschko en un mensaje de video.

Y mientras la capital lucha por recuperar el control, de otras partes del país no dejan de llegar nuevas noticias de violencia: en Chmelnizki una mujer resultó herida de bala y su vida está en peligro. Y en el este del país, oficinas de partidos de la oposición fueron atacados con bombas incendiarias.

Y en el oeste antirruso se prepara la resistencia: Andrei Sadovy, alcalde de la ciudad de Lviv, llamó abiertamente a la policía a pasarse del lado de los opositores, mientras en Luzk, manifestantes ataron a su tribuna de protesta al gobernador de Wolhynia.

Por Andras Stein y Benedikt von Imhoff