Hay una segunda vida para los teléfonos inteligentes obsoletos

(dpa) – Los consumidores están acostumbrados a adquirir regularmente un nuevo smartphone y deshacerse del anterior, pero no todos, algunos les dan una segunda oportunidad.

No hace falta dejar el viejo smartphone en un cajón, todavía puede ser útil para muchas funciones en el hogar. Foto: Catherine Waibel/dpa

“La mayoría de los usuarios de smartphones dicen que siempre compran el último modelo de smartphone”, señala Melissa Kühn, experta en sostenibilidad de la asociación alemana de telecomunicaciones Bitkom.

“Una de cada dos personas compró su smartphone en los últimos doce meses y tres de cada diez usuarios tienen un dispositivo de entre 13 y 24 meses de antigüedad”, añade.

Según Bitkom, uno de cada cinco usuarios de smartphones conserva su dispositivo anterior. A menudo estos teléfonos inteligentes viejos no lo son tanto, aunque se queden obsoletos en algunas cosas.

Estos dispositivos todavía tienen capacidades valiosas para otros usos. Pero lo primero que hay que hacer es vaciarlo, hacer una copia de seguridad de las fotos, el archivo de contactos, correos electrónicos así como eliminar las aplicaciones innecesarias.

“Lo mejor que se puede hacer es restablecer la configuración de fábrica del dispositivo”, recomienda Thorsten Neuhetzki, del portal tecnológico “Inside-digital.de”.

El experto agrega que se nota inmediatamente que “el smartphone vuelve a ser más rápido, porque una memoria llena puede actuar como un freno”. Es entonces cuando se pueden instalar las actualizaciones.

Una primera opción de nuevo uso es convertirlo en sustituto del teléfono fijo. Muchas personas no saben que su conexión a Internet incluye el servicio de telefonía fija. Si se quiere ser localizado por el código de zona o hacer llamadas baratas sin comprar un aparato de teléfono fijo, un smartphone que no se use como móvil puede servir.

Muchos fabricantes de routers ofrecen aplicaciones para sus dispositivos mediante las que se puede convertir un smartphone en teléfono fijo a través de la red WLAN doméstica.

Otra opción práctica es convertir el smartphone antiguo en mando a distancia. Puede ser del televisor, del reproductor multimedia o de otros dispositivos, y no es necesario que dispongan del transmisor por infrarrojos.

Muchos fabricantes ofrecen aplicaciones para controlar estos aparatos electrónicos a través de la red WLAN. “Si se tienen que introducir códigos o contraseñas complicadas, es más fácil hacerlo en un smartphone que con el mando a distancia”, comenta Thorsten Neuhetzki.

Y si se agotan las pilas o el mando se rompe, una aplicación adecuada puede ser la solución, que además se puede convertir en el control inteligente de una casa domotizada, pudiendo regular la iluminación, la calefacción y otras instalaciones domésticas.

Cualquier sistema estéreo antiguo se rinde ante las ventajas de un teléfono inteligente viejo, ya que éste proporciona un excelente modo de reproducir música de Internet o de la red doméstica, de forma inalámbrica o mediante un cable con conector.

“La manera más práctica de conectar el teléfono móvil y el sistema”, dice Neuhetzki. Y si no es en streaming, la música puede ser reproducida directamente desde la memoria del smartphone.

Como complemento de un sistema de alarma y vigilancia, un teléfono inteligente permite utilizar toda su tecnología. Los sensores de movimiento, por ejemplo, ayudan a indicar las vibraciones y a hacer sonar la alarma.

Neuhetzki añade que las aplicaciones pueden usar los sensores y la cámara de tal manera que se active por el movimiento o el ruido.

Pero si se permite el acceso a la cámara o a cualquier dato sensible guardado en el móvil, siempre hay que prestar atención a la seriedad del desarrollador y a cómo maneja los datos.

El viejo smartphone también puede ser usado para vigilar bebés. Para este propósito hay muchas aplicaciones disponibles, pero sus características deben ser revisadas a fondo. Porque, al igual que con las cámaras de vigilancia, se trata de un área muy sensible de la vida cotidiana de las familias.

En el caso de los bebés, el sistema tiene que ser fiable. Se debe instalar la aplicación seleccionada en el móvil y situar éste cerca de la cuna. Desde allí, el teléfono transmite a través de la WLAN o la red telefónica a otro smartphone o tableta en la que también está instalada la aplicación.

Sin embargo, la Oficina alemana de Protección Radiológica advierte de que los niños pequeños podrían ser más sensibles a la radiación que los adultos. Por precaución, la exposición debe reducirse al mínimo posible.

“Esto se logra manteniendo una mayor distancia, por ejemplo, situando el teléfono junto a la cama, no en ella”, explica una portavoz del organismo. “La WLAN generalmente causa menos exposición que una conexión de teléfono móvil y sería más adecuada”, concluye.

Por Sven-Hendrik Hahn (dpa)