Greta Thunberg: Entre el cambio climático y la escuela

Estocolmo (dpa) – Su nombre comenzó a resonar el año pasado en la Cumbre del Clima en Katowice y luego en el Foro Económico Mundial de Davos.

Este año ya estuvo en Bruselas, París, Berlín, Hamburgo y Estrasburgo. La joven sueca Greta Thunberg también reclamó en Roma y en Londres medidas contra el cambio climático.

“Ya hemos tenido suficiente de todas las mentiras y promesas incumplidas”, dijo la alumna de 16 años. “Continuaremos nuestra lucha por nuestro futuro”, aseguró el Viernes Santo en la capital italiana ante miles de jóvenes.

Thunberg ha viajado por toda Europa para apoyar al movimiento “Jóvenes por el Clima”, hablar con políticos importantes e incluso conocer al papa Francisco, sin poner un pie en un avión.

Sus críticos afirman que todos estos viajes no pueden financiarse sin subvenciones externas, es decir, de los grupos de interés. La joven activista rechaza esta aseveración de un modo terminante.

“Sólo viajo con el permiso de mi escuela y mis padres pagan los pasajes y el alojamiento”, escribió Thunberg en su página de Facebook a mediados de febrero. “Soy absolutamente independiente. No he recibido dinero ni promesas de pagos futuros de ningún tipo”. Y añadió: “Y por supuesto que seguirá así”.

La alumna también se defendió contra las acusaciones de que ella, la chica con síndrome de Asperger, es la marioneta de un consultor de relaciones públicas.

“A mucha gente le encanta difundir rumores. Dicen que tengo gente detrás de mí, que me pagan o me utilizan. Pero no hay nadie detrás mío excepto yo misma”, escribió Thunberg.

“Antes de que yo les informara de la situación, mis padres estaban muy lejos de ser activistas climáticos”, aseguró.

De hecho, los padres de Thunberg tenían otras cosas que hacer antes de que la mayor de sus dos hijas se convirtiera probablemente en la activista climática más famosa del mundo en la actualidad.



Su madre, Malena Ernman, es una conocida cantante de ópera, que representó a Suecia en el Festival de Eurovisión en 2009. Su padre, Svante Thunberg, es actor de teatro y de cine. Sin embargo, sobre todo, ha dirigido la carrera de su esposa en los últimos años.

Ahora, es él quien viaja por Europa con Greta. Su hija se ha convertido en una estrella internacional, especialmente en Bélgica y Alemania, pero también en decenas de otros países, donde estudiantes y jóvenes la acompañan en su protesta climática.

“He envejecido tanto que ahora soy el papá de la Mujer del Año. Eso es deprimente”, escribió en tono irónico en Facebook Svante Thunberg, de 49 años, cuando su hija fue elegida en marzo por dos periódicos suecos la Mujer del Año en el país escandinavo.

Con orgullo publicó una foto de Greta estrechando la mano del papa Francisco, pero en general deja que su hija hable por sí misma y apenas responde preguntas en una entrevista.

El libro “Escenas desde el corazón. Nuestra vida por el clima”, escrito por los cuatro miembros de la familia, no sólo trata del clima sino también del síndrome de Asperger, un tipo de trastorno del espectro autista, que padece Greta Thunberg.

La propia Greta se describe a sí misma como muy tranquila y sensible. Sin el síndrome probablemente no habría comenzado la huelga escolar y no se hubiese interesado jamás por el cambio climático, dijo la joven en un documental reciente.

Cuando el libro se publicó en sueco el verano pasado, poco antes del inicio de la huelga escolar, las críticas no tardaron en llegar. La huelga sólo estaba destinada a aumentar las ventas y el único propósito era ganar dinero con la niña, argumentaban sus detractores.

En respuesta, los padres de Greta aseguraron que las ganancias se destinaron a causas benéficas, a organizaciones climáticas y medioambientales y a aquellas que se ocupan de las enfermedades mentales y del bienestar de los niños. Lo mismo se hará con los ingresos procedentes del extranjero, añadieron.

Los padres no aprueban tampoco que desde el verano pasado su hija falte a la escuela todos los viernes y se manifieste delante del Parlamento en Estocolmo.

“No les gusta que no vaya a la escuela. Pero apoyan mi mensaje y saben que lo hago por una buena causa”, dijo la adolescente a dpa.

Su madre declaró a principios de año: “Nosotros, como padres, le aconsejamos que no lo hiciera y dijimos que no podíamos apoyarla porque tenemos que asegurarnos de que vaya a la escuela”.

En vista de las crecientes acusaciones contra su hija, Malena Ernman escribió en Facebook que Greta planificó su acción completamente sola, sin ayuda externa.

Greta Thunberg intenta adaptar al máximo sus viajes a los horarios escolares. Viajó a ver al papa Francisco durante las vacaciones de Semana Santa y también se trasladó a Hamburgo durante un receso escolar.

Por Steffen Trumpf (dpa)

Foto: Michael Kappeler/dpa