Gran Feudo Rosado se viste de verano


1468854069_cabecera_gran_feudo2Gran Feudo Rosado marcó un hito en el mundo de los rosados afrutados cuando nació en 1981. Desde entonces y año tras año, es líder en ventas porque los amantes del rosado lo eligen por su color, aroma y paladar. Además, para esta cálida temporada de 2016, refresca su etiqueta y cápsula con flores rosas y blancas y se viste para el verano.

Elaborado con uva de la variedad garnacha, Gran Feudo Rosado muestra en la copa un color fresa, vivo, brillante, que en la nariz se traslada a aromas intensos y complejos, en los que predomina el de la fresa. En boca resulta fresco con una acidez equilibrada, dejando un final largo y con retrogusto afrutado (PVP: 4,5€).

El Gran Feudo Rosado es un vino ideal para la temporada estival y los alimentos de temporada, verduras y ensaladas, con tomate o de ahumados, pero también con un arroz, pasta, pescados al horno o en zarzuela, mariscos, entrantes, huevos y carnes blancas. Además, es perfecto para picoteos de verano o chatear mientras se va de tapas.

Para disfrutarlo en estos periodos de altas temperaturas el equipo enológico de las Bodegas Gran Feudo aconseja servirlo entre los 6 y 10ºC.

La marca Gran Feudo Rosado supuso la dignificación del vino rosado y es que, a partir de 1981, fecha de su lanzamiento, el rosado comenzó a ser valorado en las guías y cartas de vinos de los más prestigiosos restaurantes. Juan María Arzak, Nuria Espert, Antonio Mingote, Miguel de la Cuadra y la bailarina Tamara Rojo, entre otros, contribuyeron con su imagen al posicionamiento de este vino que ya lleva más de 30 añadas en el mercado.

Bodegas Gran Feudo

‘La Cascajera’, que en 1872 construyó Claudio Chivite, es el origen de lo que hoy es Bodegas Gran Feudo. Desde entonces se ha continuando actualizando la bodega con la tecnología más avanzada. Los viñedos de los que proceden las uvas, de las cálidas arcillas de Cintruénigo y Corella producen las variedades Tempranillo, Garnacha, Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay y Moscatel de grano menudo, con unas plantas de 30 años de media de edad que reflejan la identidad de cada zona para obtener la estructura, expresión y personalidad deseadas.