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Genética y estilo de vida: Qué significa el riesgo de padecer cáncer

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El ejercicio cotidiano reduce el riesgo de contraer cáncer. Foto: Christin Klose/dpa-tmn

(dpa) – Decirle a alguien que tiene “riesgo de padecer cáncer” es fuerte. A muchos les genera miedo o enormes preocupaciones que derivan inevitablemente en dos preguntas: ¿Cómo puedo disminuir ese riesgo? ¿Y qué hace que ese riesgo aumente?

La pregunta central es qué significa cuando dicen que existe un riesgo de este tipo. El especialista Mathias Heikenwälder, del Centro Alemán de Investigaciones sobre el Cáncer ubicado en la ciudad de Heidelberg, explica que el término intenta definir la probabilidad de que una persona padezca cáncer.

Ese riesgo puede estar determinado genéticamente, es decir, ser heredado de generaciones pasadas, o estar generado a través de determinadas circunstancias de vida.

Lo cierto es que es un tipo de enfermedad que afecta a muchísimas personas en el mundo. En Alemania es una de las principales causas de muerte, sólo superada por enfermedades cardiovasculares.

Varios factores juegan un papel

¿Por qué una persona puede desarrollar un cáncer? Algunos factores vuelven muy probable esta enfermedad. Un claro ejemplo es fumar. Pero, según Heikenwälder, también hay otros elementos del estilo de vida que pueden disminuir los riesgos, como por ejemplo comer mucha verdura.

En teoría, indica el especialista, si uno efectuara un análisis exhaustivo de cada persona y de cada tipo de cáncer, se podría calcular el riesgo individual. Si alguien tuviera un riesgo alto, debería realizarse determinados estudios con mayor frecuencia para detectar posibles formas cancerígenas.

Ya se conocen muchos elementos que aumentan el riesgo de padecer cáncer, sea el consumo de tabaco o alcohol, la radiación de rayos UV y algunos virus …, “pero también hay muchísimos factores de los cuales no sabemos qué papel juegan”, advierte el experto.

Sea como fuere, “cuando se menciona el término de riesgo de cáncer se encienden todas las alarmas. Sin embargo, el riesgo varía individualmente y depende de diversas causas”, apunta Ute Mons, que trabaja en el área de prevención del mismo centro de investigación.

El impacto de la genética y del estilo de vida

Todo depende de la dosis. Tomemos como ejemplo el tabaco: algunos hacen un escándalo cuando se ven expuestos a un poco de humo en un espacio abierto, pero la realidad es que eso prácticamente no genera riesgos. En cambio, fumar es un causante de cáncer de pulmón.

“Sabemos que entre el 80 y el 90 por ciento es causado por el consumo de tabaco”, dice Mons. Si no hubiese tantos hombres y mujeres que fumaran, los casos serían infinitamente menores.

Mons es epidemióloga e intenta comprender el riesgo de desarrollar un cáncer desde las estadísticas. “Los factores del estilo de vida y los genéticos confluyen con mucha frecuencia”, comenta.

Sin embargo, es importante saber que el hecho de que en una familia hayan aparecido varios casos de un mismo cáncer no implica que uno lo vaya a tener sí o sí. De hecho hay algunos riesgos que se pueden reducir según cómo viva cada uno.

Dependiendo del tipo de cáncer en cuestión, por supuesto, ya que “algunas predisposiciones genéticas son muy fuertes, como por ejemplo en el caso de cáncer de mama”, explica la experta.

Tener una alimentación poco balanceada, no moverse mucho y fumar no ayuda en absoluto.

“Ahora ya sabemos que incluso un 90 por ciento de las modificaciones genéticas responsables de la gestación de un cáncer se desarrollan con el correr de la vida”, asegura Heikenwälder. “Sólo aproximadamente un diez por ciento se debe a causas genéticamente heredadas.”

Las causas genéticas suelen ser bastante claras en el caso de los niños, acota Mons.

Muchas enfermedades se pueden evitar

En líneas generales puede decirse que muchos de los casos de cáncer se pueden evitar. Según la OMS, esto se da en entre un 30 y un 50 por ciento de los casos.

Algunas enfermedades de este tipo son totalmente evitables, asegura Heikenwälder. Uno de los ejemplos claros es el cáncer de útero. “Ese cáncer es causado por el virus del papiloma humano, que puede combatirse con una vacuna”.

En el caso del cáncer de intestino existen “muy buenas medidas de detección temprana”, dice Ute Mons. En una colonoscopía pueden verse estadíos previos al cáncer, lo que se conoce como pólipos, y en ese caso extirparlos.

Heikenwälder asegura que si este tipo de exámenes que permiten la detección temprana se realizan con regularidad, pueden evitarse nueve de cada diez casos de cáncer de intestino.

Según la experta, la alimentación poco sana hace que el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer aumente, como ser el cáncer hepático, intestinal o renal.

“Si una persona tiene toda la vida una alimentación muy grasa o con muchos azúcares, induce un síndrome metabólico” que lleva a la muerte de células y a infecciones crónicas que producen modificaciones en las células.

Es un proceso que va avanzando a lo largo de décadas. El consumo de alcohol y la falta de movimiento hacen que el riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer aumente a lo largo del tiempo.

Para evitar esos riesgos es mejor mantener una alimentación balanceada, consumir alcohol con moderación y mantenerse activo. El ejercicio físico reduce los riesgos, y no es necesario ser un atleta.

Mons apunta que la actividad moderada pero practicada con regularidad es suficiente, como por ejemplo dar paseos largos. “Lo ideal es salir más de 150 minutos por semana”.

Por Tom Nebe (dpa)

 

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