Exploran el uso de polillas como sustitutas de los ratones en el laboratorio

Investigadores-espanoles-estan-valorando-el-empleo-de-las-larvas-de-la-polilla-de-la-cera-para-estudiar-el-efecto-patogeno-de-los-hongos_image365_SINC – Desde hace dos años, expertos del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) exploran el uso de larvas de un tipo de polilla para estudiar el efecto patógeno de los hongos en vez de utilizar otros animales de laboratorio como ratones.

Aunque aún es pronto para poder concluir si estas larvas sustituirán a los modelos animales más utilizados, su empleo ayuda al diseño de experimentos más concretos y definidos y reduce considerablemente el empleo de ratones.

Las larvas utilizadas corresponden a Galleria mellonella, un modelo bien conocido en investigación medioambiental puesto que es una plaga de las colmenas de la miel y muchos entomólogos lo utilizan para estudiar patógenos de insectos.

“Pero no fue hasta principios del 2000 cuando G. mellonella empezó a utilizarse como modelo para evaluar patógenos humanos”, según explica Oscar Zaragoza, del Centro Nacional de Microbiología (CNM).

En concreto, en el campo de la micología médica, el área de especialización de Zaragoza, su empleo se remonta al año 2002 en Inglaterra en el laboratorio de Kevin Kavanagh de la Universidad Nacional de Irlanda, al que posteriormente se sumó Elephterios Mylonakis de la Universidad de Brown (EE UU). Posteriormente, se han ido añadiendo más grupos, pero siempre en colaboración con los pioneros.

Zaragoza considera que la búsqueda de modelos animales menos complejos está ligada a razones éticas más que económicas puesto que, a pesar de que hay numerosos controles legales y veterinarios para reducir al máximo el sufrimiento y la incomodidad de los animales de experimentación, no es completamente evitable su dolor.

A través de los congresos y la literatura científica, el equipo español fue conociendo el empleo de estas larvas y valorando la posibilidad de emplearlo en sus investigaciones diarias. Pero no fue hasta 2010 cuando G. mellonella se abrió un hueco en sus laboratorios. Por ahora, el número de grupos en España que emplea esta larva para el estudio de hongos patógenos humanos es muy limitado.

Investigaciones más concretas

El uso de este modelo ofrece una serie de ventajas sobre los ratones. En este sentido, Alicia Gómez López, una de las pioneras que aprendió la técnica en Manchester y la trajo al CNM detalla que: “el abordaje dosis-respuesta de fármacos puede simplificarse mucho con la utilización de modelos como este, que permiten hacer un screening inicial con dosis diferentes, de manera que podemos refinar mucho los experimentos que necesariamente deben probarse en modelos de vertebrados”.

Sin embargo, una cuestión que quieren dejar muy clara los investigadores es que el uso de las larvas, hoy por hoy, no sustituye el uso de ratones.  “G. mellonella no sirve para todas las experimentaciones y todavía desconocemos hasta qué punto los resultados obtenidos pueden ser extrapolados a vertebrados porque es un modelo muy útil que nos permite hacer cribados iniciales y planificar experimentos más concretos y más definidos en ratones”, advierte Oscar Zaragoza.

No obstante, el empleo de G. mellonella en el Servicio de Micología del CNM ya ha tenido un efecto beneficioso, puesto que en estos dos años su uso ha permitido realizar un gran número de experimentos en paralelo que de haberse tenido que realizar en ratones habría supuesto la utilización de entre 5.000 y 10.000 animales, algo completamente inviable por razones éticas y económicas.