Estructura y comunicación, las claves para el homeoffice

Foto: Christin Klose/dpa

(dpa) – Al principio, trabajar desde casa por la pandemia de coronavirus era puro estrés: había que cuidar también de los niños, ubicarse encorvado con la laptop ante la mesita ratona del salón y no desconectarse nunca. Sin embargo, con el tiempo, muchas personas fueron adaptándose y cada vez les sienta mejor el homeoffice.

Pero para que el homeoffice sea productivo, vale la pena atenerse a ciertas reglas y cumplir con determinadas condiciones:

En primer lugar, hay que formular claramente con el empleador o el jefe directo los paquetes de trabajo. Para todos los involucrados debería estar claro qué hay que hacer, hasta cuándo se puede entregar y cuál debería ser idealmente el resultado. De lo contrario, es muy fácil perderse en el laberinto.

También es clave una comunicación clara con los colegas. ¿Cuándo se hacen las reuniones virtuales, qué canales de comunicación se van a usar? Otro punto importante a aclarar es cómo se puede contactar a los colegas y cómo es contactable uno mismo.

El homeoffice tiene la ventaja de que se puedan repartir mejor las tareas que en la oficina. Para ello puede ser de ayuda hacerse una lista con tareas que completar para estructurar el día de trabajo.

Tener en cuenta las pausas y fijar reglas familiares claras

Uno de los riesgos del homeoffice es trabajar de más. Por eso, se recomienda prestar atención a que el trabajo tenga un principio y un fin, y también hay que hacer pausas.

Por lo general, se suele olvidar que la familia también debe respetar las reglas del homeoffice para que éste sea exitoso. No funciona si se tiene que interrumpir el trabajo para ir al supermercado o cortar el césped porque la pareja lo pide. De esta forma, sólo se logra ir retrasando el trabajo.

Por eso, es importante establecer reglas claras y ocuparse de aquellas tareas que no tienen que ver con el trabajo en sí cuando éste haya terminado, o los fines de semana.