“El silencio de las cabras”, cuando la realidad supera la ficción

“El silencio de las cabras” es un relato basado en una historia real del pasado más reciente. La Guerra Civil es el telón de fondo. Y su protagonista un fugitivo que huye para no ser capturado. Una cueva en la montaña es su refugio durante mucho tiempo para salvar “su pellejo”.

La vida de los “maquis” ha sido objeto de distintas narraciones tanto escritas como audiovisuales. Pertenecían al bando de los vencidos y muchos de ellos vivieron durante años en las montañas cercanas a sus pueblos para escapar de las represalias. Bajaban por las noches a las casas para ver a sus seres queridos y en búsqueda de alimentos. Por el día huían a escondites donde quedaban a salvo de ser capturados.

Este caso ha sido rescatado de la memoria por parte de Raquel Durán Gutiérrez. Una autora que ha querido plasmar la historia real de un caso que descubrió un verano cuando llegó de vacaciones a un pueblo. Ha puesto voz a este personaje para dar a conocer las condiciones y penurias que sufrieron muchas de estas personas. Un relato que, cuando menos, no dejará indiferente.

Sinopsis del libro

“Llegué a un pueblo para pasar unos días, pero había algo diferente respecto a años anteriores: no eran vacaciones.

La gente de allí sabía muy bien a lo que iba. Las caras y las preguntas incesantes lo demostraban todo. ¿Y a qué iba? A meterme donde no me llamaban. Porque queridos, cuando se remueve mierda, todo el mundo quiere callar. Todo desvelo tiene su coste. Y toda conciencia, su remordimiento.

El silencio de las cabras es una historia real, ambientada en la Guerra Civil Española, cruel y dura, pero tan misteriosa y apasionante que no deja indiferente a nadie. Vivir en una cueva durante una semana puede ser duro; lo es más cuando sabes que te están buscando.

La historia real de un fugitivo que tuvo que ingeniárselas para sobrevivir en un mundo apenado, confuso y malvado durante aquellos años donde la falsedad reinaba, y el secreto permanente se convirtió en la manera más idónea de salvar el pellejo.

Yo me enteré de la historia.

Y retando a su encubrimiento, supe bien que no debía contarla, sino escribirla”.