El servicio doméstico interno durante el confinamiento, ¿hay suficientes medios para evitar una segunda oleada?

España es uno de los países con una esperanza media de vida más alta. Esto, que es una buena noticia porque es un indicador de calidad de vida, está ya provocando un intenso debate en la sociedad y en el ámbito político, pues hay que encontrar soluciones al cambio de tendencia en la pirámide poblacional.

Uno de los resultados de este fenómeno es que España destina cada vez más dinero a pagar las pensiones de ancianos y personas mayores. Pero por otro lado existen también unas expectativas muy interesantes que se están generando, como la prestación de servicios a esas personas: ayuda a domicilio, centros de atención socio-sanitaria e incluso el servicio doméstico interno.

Las trabajadoras internas durante el estado de alarma

En la crisis sanitaria del Covid-19 que ha vivido España y Europa durante la primavera, y que puede volver a repetirse en pocos meses debido al ascenso de los rebrotes en todas las comunidades autónomas, las trabajadoras internas han demostrado una alta profesionalidad y un sentido del civismo a la altura del resto de la sociedad.

Humani dio orden estricta a las trabajadoras internas de no salir de casa, y lo han cumplido a rajatabla durante el confinamiento, lo que ha servido para evitar la propagación del virus y para atender a sus obligaciones como profesionales. Aunque no han sido portada de grandes medios de comunicación, también han formado parte de ese grupo de trabajos esenciales que han conseguido mantener en pie nuestro país.

En este sentido, es importante señalar que como otros muchos profesionales, el servicio de internas no ha recibido material sanitario por parte de las administraciones, de modo que han sido los propios clientes los que han trabajado intensamente y de manera voluntaria para que estas trabajadoras se sientan protegidas ante la propagación del virus.

El sector de la población anciana, la tercera edad, ha sido quien más ha sufrido la intensidad de la pandemia, pero el principal problema ha recaído en las clínicas geriátricas y las residencias, donde la convivencia, la incapacidad para detectar el virus a tiempo, la ausencia de rastreo de contagios y la imposibilidad de aislar a los enfermos, además del colapso de los hospitales y el agravamiento que supone la propia enfermedad en las personas mayores, han supuesto el combo perfecto para dejar miles de víctimas.

En otros casos, con ayuda de trabajadoras internas para cuidar ancianos que han soportado estoicamente semanas y semanas de confinamiento, la letalidad del virus se ha podido reducir en buena medida.

¿Qué va a ocurrir con este sector profesional en los próximos meses?

Los datos de nuevos contagiados y rebrotes en España se están acelerando en las últimas semanas. La consejera vasca de Salud incluso ha afirmado que Euskadi está atravesando ya una segunda oleada de Covid-19. Aragón es la comunidad autónoma que peor situación está atravesando en estos momentos y otros territorios como Cataluña o Madrid tampoco registran buenas noticias.

Los expertos advierten que la llegada del otoño puede ocasionar un nuevo escenario complicado de cara a controlar los casos. Las administraciones parecen no encontrar consensos en el modo de enfrentarse a la enfermedad y diseñar protocolos que mantengan alejados o al menos controlados los nuevos contagios.

Muchos sectores económicos, como el turismo o la cultura, han sufrido un golpe devastador, y los considerados esenciales, esperan encontrar soluciones de aquí a unos meses para no verse en una situación de carencia de equipos de protección como pasó durante la primavera.

Las trabajadoras internas forman parte de ese amplio grupo de profesionales que no pueden parar en tiempos de pandemia, pero para que su trabajo sea óptimo necesitan estar bien equipadas y protegidas. No podemos nuevamente agradecer con aplausos y homenajes su labor, es fundamental ofrecerles buenas condiciones laborales.

La importancia de las trabajadoras domésticas en España

El servicio de internas, así como otras trabajadoras domésticas o aquellas que prestan servicios de asistencia a domicilio, son imprescindibles en un país como el nuestro, en el que la pirámide poblacional está tan desplazada hacia la tercera edad.

En los próximos años se espera un aumento en las profesiones y oficios relacionados con la atención a personas mayores o con problemas de movilidad, pues la alta tasa de envejecimiento de la población nos dirige irremediablemente a ello.

Además, a esto hay que sumar que muchos jóvenes adultos no disponen de suficiente tiempo para realizar las tareas domésticas y de cuidados, lo que implica la necesidad de contratar estos servicios de manera externa.

Humani ofrece todo ese tipo de servicios, desde el cuidado de personas a las labores de asistencia y el hogar pasando por el servicio de compañía. En un momento como el actual, con una enfermedad para de la que momento no se tiene cura, reforzar estos servicios de cuidados se antoja como algo vital.

Sí buscas un servicio de internas en Asturias o bien quieres trabajar como interna, ponte en contacto con Humani.