Madrid/Valladolid, 31 ene (dpa) – El Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy arrancó hoy en la ciudad de Valladolid una convención nacional de tres días en medio de la fractura que se ha abierto en la formación conservadora que gobierna España.
Por un lado, el ala más dura se muestra en desacuerdo con la política de Rajoy frente a ETA y con la falta de contundencia que le recrimina frente al desafío independentista del gobierno regional de Cataluña.
Hasta tal punto llegan las diferencias que algunos destacados miembros han abandonado el PP en las últimas semanas. Que el ex jefe del gobierno José María Aznar, presidente de honor del partido, cancelara su asistencia al encuentro se ve como prueba del cisma.
Por otro lado hay un sector que exige un debate -y cambios- de la restrictiva reforma del aborto que impulsa el Ejecutivo y que no gusta fuera del ala más conservadora.
«Todos somos el Partido Popular», proclamó la número dos de la formación, la jefa del gobierno regional de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal. Una frase pronunciada en la apertura de la convención que se interpretó inmediatamente como una apelación a la unidad ante la fractura interna.
En la cita, oficialmente, no debatirán oficialmente los asuntos problemáticos. El mensaje se centra en el inicio de la recuperación económica del que presume en los últimos meses el gobierno de Rajoy a la vista de los datos positivos -o menos negativos- que comienzan a registrarse.
Una recuperación con la que Rajoy confía en recuperar impulso en las encuestas, en las que dos años de gobierno a golpe de recortes y ajustes frente a la crisis han hundido al partido conservador.
En la reunión, que clausurará el domingo Rajoy, participan unos dos millares de personas, entre dirigentes, barones territoriales y militantes.
La bajada de impuestos que el gobierno promete para 2015 -tras haberlos subido en contra de lo que prometía el programa electoral con el que el PP y Rajoy ganaron los comicios de 2011- ocupará un lugar destacado. Esa subida de impuestos ha sido muy criticada por el ala más dura, con Aznar a la cabeza.
Esta convención del PP tiene lugar cuando se cumple un año del estallido del escándalo de corrupción y financiación ilegal de la formación que está siendo investigado por la Justicia y que ha golpeado fuertemente al partido y al propio Rajoy.