Madrid, 18 may (dpa) – Cuando el 28 de diciembre de 2015, Día de los Inocentes en España, el conocido portal inmobiliario Idealista publicó un montaje con la imagen del líder izquierdista Pablo Iglesias como propietario de una gran casa con jardín, pocos imaginaban que la broma se haría realidad dos años y medio después.
El líder del partido Podemos, que nació del llamado movimiento de los indignados, sorprendió esta semana al admitir que había comprado junto a su novia, la también política de izquierdas Irene Montero, una vivienda con jardín y piscina por 615.000 euros, un precio que pocos españoles pueden pagar y que levantó ampollas.
Según informó el propio Iglesias en un mensaje, la pareja costeará la casa «poco a poco durante 30 años» aportando cada uno 800 euros al mes, una cantidad superior al salario mínimo en España.
«Sabemos que muchas familias españolas, incluso con dos sueldos, no pueden permitirse una hipoteca así, y por eso entendemos que es tan importante defender salarios dignos para todos y todas (…) La realidad es que nuestros sueldos, que son públicos y que son decididos por la asamblea ciudadana de Podemos, nos han permitido emprender este proyecto», argumentó el político en su escrito.
La polémica no se hizo esperar y las fotos del chalé, situado en la sierra de Madrid, inundaron las redes sociales y las páginas de los diarios más importantes del país, mientras en las tertulias televisivas se desgranaban los detalles del inmueble.
La noticia suscitó críticas y bromas a partes iguales. Algunas voces arremetieron contra la pareja, que espera gemelos, por haber criticado hace seis años al entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, por la compra de un ático por valor de 600.000 euros.
«Ambos pagaremos en 30 años, algo más de la mitad de esa cantidad cada uno. Y lo pagaremos para comprar una casa en la que vivir, no con la que especular», se defendieron Iglesias y Montero.
La compra no pasó desapercibida en Podemos ni en el resto de partidos. «A quien corresponde valorar y tomar nota es a aquellas personas que votaron a Podemos, y sacar sus conclusiones de si aquello que dijeron y aquello que hacen es coherente», dijo hoy el líder de la oposición en España, el socialista Pedro Sánchez.
En la formación de Iglesias hubo pocas críticas públicas por parte de sus responsables. Una de ellas, de forma indirecta, llegó de boca del alcalde de la ciudad de Cádiz (sur), José María González «Kichi».
«Tenemos el compromiso de vivir como la gente corriente para poder representarla en las instituciones y eso supone renunciar a privilegios como el exceso de sueldo (…) Yo ni he pensado ni quiero dejar de vivir y criar a mis hijos en un piso de currante», dijo.
Entre la militancia izquierdista, algunos mostraron «decepción» por lo que consideraron una «incoherencia» en un partido que basó su discurso inicial en la crítica a las clases poderosas -a las que denominaban «casta»- y a sus lujos. Otros, sin embargo, defendieron el derecho de la pareja a adquirir una vivienda con dinero «honrado».
Iglesias, de 39 años, y su «número dos» en Podemos, Irene Montero, son pareja desde hace tiempo y siempre han intentado mantener su relación alejada del foco mediático. A final de marzo, Montero anunció a través de Facebook que serán padres de dos niños.
La casa en la que se instalará la familia, situada a unos 40 kilómetros de Madrid, tiene «techos de vigas de madera vista, suelos de gres y calefacción por suelo radiante con un estilo neocolonial», según informó el portal Idealista.
Con 268 metros cuadrados y ubicada en una parcela privada de 2.000, cuenta además con jardín, huerta, piscina y casa de invitados.
Todo ello contrasta con la vivienda de 60 metros cuadrados en la que el líder de Podemos residía hasta ahora, situado en uno de los barrios más humildes de Madrid, Puente de Vallecas.
«Pablo Iglesias es como yo: empezó predicando la pobreza en un pesebre y acabó viviendo en el Vaticano», bromeó el conocido e irónico tuitero @diostuitero.
Por Ana Lázaro Verde (dpa)