El legado deportivo de Lorenzo Sanz

Foto: REAL MADRID C.F. / Europa Press

(Europa Press) – El expresidente del Real Madrid Lorenzo Sanz, fallecido el sábado, siempre será recordado por ser el dirigente cuyo mandato terminó con la sequía europea del conjunto blanco, 32 años sin la Copa de Europa hasta que Mijatovic resolvió aquella final contra la Juventus, la ansiada ‘Champions’ volvió a ‘casa’ en 1998, la primera en color para los merengues.

Lorenzo Sanz -nacido en Madrid en 1943- presidió el Real Madrid durante casi cinco años, desde noviembre de 1995 a julio de 2000, tras una larga carrera como empresario en la que siempre estuvo ligado al club de Chamartín. Aficionado desde la cuna, vendió botellas de agua en los alrededores del estadio cuando era un niño, fue vocal a los 40 años y terminó siendo vicepresidente de Ramón Mendoza, su predecesor.

Desde 1985, Sanz fue miembro de la junta directiva y en sus primeras temporadas disfrutó del esplendor de ‘la Quinta del Buitre’, las cinco Ligas consecutivas y los dos títulos de la UEFA, aunque también sufrió con los desastres de Tenerife. Con el paso del tiempo, fue cogiendo más fuerza hasta convertirse en la mano derecha de Mendoza, quien siempre confió en él pese a las desavenencias de las últimas fechas. El diario ‘AS’ tituló a su llegada: “Mendoza, derrocado por su número dos”.

Lorenzo Sanz dejó el resto de obligaciones para centrarse en ‘su’ Real Madrid. Atrás quedaba el pasado como agente inmobiliario, el cual le sirvió para tejer relaciones poderosas con el Ayuntamiento de la capital, y su capacidad para levantar una familia con nueve hermanos y -posteriormente- con cinco hijos, tres de ellos deportistas.

Sanz también trabajó durante la Transición en la notaría de Blas Piñar, dirigente de Fuerza Nueva, algo que ayudó a incrementar sus influencias y “hacerse millonario”, tal y como explica el periodista Miguel Ángel Nieto en su libro “Negocio redondo”, quien destaca su fama por la venta de terrenos recalificados.

Su etapa como presidente comenzó en noviembre de 1995 tras la dimisión de Mendoza, enfadado en su última época por los roces entre Lorenzo Sanz y Villar Mir por hacerse con el sitio principal del palco. Finalmente, esta responsabilidad le llevó a hacerse con el cargo en virtud del artículo 49 de los Estatutos -sin necesidad de elecciones-. Sanz afrontó su primer gran proyecto una temporada después.

CAPELLO, MIJATOVIC, SUKER, SEEDORF…

La temporada 1996-97 fue la primera que Lorenzo Sanz pudo diseñar un proyecto a su imagen y semejanza: sin injerencia, ni herencias de nadie. El nuevo presidente blanco apostó con mucho acierto por el técnico italiano Fabio Capello, un entrenador de prestigio que pronto dio réditos con el título de Liga esa misma temporada. A su fichaje, también se sumaron varios futbolistas de postín.

Fue el caso de Predrag Mijatovic, por el que se pagaron 1.250 millones de pesetas, Davor Suker, un croata goleador que derrumbó la puerta en el Sevilla; Roberto Carlos, el mejor lateral zurdo de la década o Clarence Seedorf, un cotizado centrocampista holandés al que toda Europa quiso conquistar por su juventud.

Además, Christian Panucci o Bodo Ilgner completaron una plantilla que ya tenía a Fernando Hierro, Fernando Redondo y a los canteranos Raúl González, Álvaro Benito y Guti, entre otros. Ese mismo año ganaron la Liga, antesala de las dos ‘Champions’ que llegarían en tan solo tres temporadas, la primera con Jupp Heynckes, otro técnico muy reconocido al que aguantó contra viento y marea por su pésima clasifición en Liga.

Sin embargo, la ‘Octava’ Copa de Europa, que llegó dos años más tarde con Vicente del Bosque en el banquillo, terminó por enterrar su presidencia. La jugada le salió mal después de aquel 3-0 al Valencia en París. ¿Quién podía pensar que perdería aquellas elecciones tras otra nueva ‘Champions’? Según confesó un directivo de aquella época: “se convocaron sobre la marcha, sin reparar en nada porque pensamos que íbamos a ganar sin despeinarnos”.

Esta declaración, recogida la primera biografía de Florentino Pérez, se atribuye a Juan Onieva, directivo de Lorenzo Sanz, quien desconocía la llamada bomba ‘Hiroshima’. El candidato Pérez y su equipo llamaban así al fichaje de Luis Figo, jugador del FC Barcelona, la gran promesa electoral que pilló a contrapié a la directiva merengue. Se trató de un órdago a la grande que acabó por confirmarse.

La pelea fue apretada, pero el voto por correo decidió que Florentino Pérez fuese el nuevo presidente del Real Madrid por algo más de 3.000 votos y que Figo, unos días después, cambiase el balugrana por el blanco. Ni las dos ‘Champions’, ni la Liga ni la Supercopa del 97, ni la Intercontinental del 98, ni tan siquiera la Liga ACB conquistada en el Palau a base de triples de Shasha Djordjevic sirvieron a Lorenzo Sanz para ganar las elecciones.

Ahí terminó su relación con el Real Madrid, la primera vez en la historia del club que ganó el aspirante. No obstante, Sanz quiso volver cuatro años después presentándose nuevamente a los comicios, y en esta ocasión estuvo muy lejos de recuperar el sillón presidencial del mejor club del Siglo XX. Florentino revalidó su mandato.

Al margen del fútbol, su vida pública estuvo marcada por varias detenciones policiales y procesos judiciales. El último, en noviembre de 2018, cuando fue condenado a tres años de cárcel tras ocultar “de forma intencionada” casi seis millones de euros a Hacienda en sus declaraciones de la renta de 2008 y 2009. En 2013 quedó absuelto de un delito de estafa y en 2009 salió airoso por el contrabando de bienes culturales al sacar obras de arte de España para la compra del Parma italiano.