El Ibiza, el coche que cambió el destino de Seat hace 30 años


Wegbereiter für Wolfsburg - 30 Jahre Seat IbizaBARCELONA (dpa) – No tiene el glamour de otros coches antiguos, pero el Ibiza sirvió para cambiar el rumbo de la firma española Seat hace justo 30 años gracias a un proyecto que contó con ayuda alemana e italiana.

Al contrario de lo que suele suceder, fueron trabajadores alemanes y también italianos los que se desplazaron a España. Cuando la firma estatal Seat quiso desprenderse de la producción con licencia de modelos Fiat, recibió ayuda del norte: un motor de Porsche, la carrocería de Karmann y el diseño de Giorgetto Giugiaro, que ya había ideado el Volkswagen Golf y el Fiat Uno.

De esa combinación nació el Seat Ibiza. Con el inicio de su producción en abril de 1984, hace casi 30 años, la marca española dio el primer paso para su emancipación.

Los años anteriores, la marca no había sido más que una sucursal de trabajo de los italianos: en 9 de mayo de 1950, cuando se fundó la Sociedad Española de Automóviles de Turismo S.A. (Seat), Fiat era uno de los principales propietarios y por ello uno de los principales donantes. Lo que salía de la fábrica en la zona franca del puerto de Barcelona era diseñado previamente por Fiat en Turín, desde el Fiat 1400 hasta el 600 pasando por el 124 y el 127.

Cuando los caminos de Fiat y Seat se separaron a comienzo de los años ’80 del siglo pasado y cuando se discutía en los tribunales cuánto del Fiat Ritmo había en el Seat Ronda, nació el plan del Ibiza, que tomó forma con ayuda alemana.

Anguloso por fuera y sin brillo por dentro, el coche puede parecer aburrido según los estándares actuales. Mucho más prometedor sonaba entonces la inscripción sobre la tapa de ventilación «System Porsche», que hacía referencia al motor alemán. Era potente, como ya reflejaban los eslóganes de marketing de entonces: «El fuego del sur» o «Pasión mediterránea». En el vehículo de 900 kilos se integró un propulsor de 86 caballos y 1,5 litros que daba una velocidad máxima de 180 km/h.

El pequeño y anguloso modelo no sólo sirvió para que Seat entablara su primer contacto con Volkswagen, que luego entraría en una empresa que acabaría por comprar, sino que la marca española puso la base para una historia de éxito que continúa. Mientras modelos como el Toledo pasaron por muchos altibajos estilísticos y económicos, el Ibiza siempre mantuvo la cabeza a flote. Las cuatro generaciones han ayudado a que los números de la empresa en crisis empiecen a recuperarse.

Sólo de la primera generación se construyeron en 1993 1,3 millones de ejemplares. De la segunda edición -el primer modelo en la nueva fábrica de Martorell- se produjeron hasta 2002 cerca de 1,5 millones. La tercera (de 2002 a 2008) alcanzó los 1,2 millones, y la cuarta está próxima al millón. En total se contabiliza que hasta final del año pasado se vendieron cerca de 4,98 millones de ejemplares. Con ello, el pequeño modelo es con mucha distancia el modelo más exitoso de la firma española.

Poco tiene que ver el actual modelo con el primero, ya que en esencia es casi un Volkswagen Polo, aunque con detalles con estilo español. No sólo toma de su hermano alemán su diseño dinámico, sino que también mantiene algo de su antepasado. Su forma angulosa sigue siendo un estímulo para muchos aficionados.

Es difícil encontrar en el mercado de coches usados la primera generación del Ibiza, del que tampoco quedan muchos modelos bien conservados. Si se consigue uno, habrá que hacer un gran trabajo de remodelación, pero el gasto se compensa por lo barato que resulta el modelo: el precio puede estar claramente por debajo de los 1.000 euros (1.364 dólares). Por ello, el pequeño coche español resulta una ganga entre los modelos más clásicos.

Por Thomas Geiger