El deporte aparece como salvador de relaciones de pareja

(dpa) – Practicar jogging en lugar de ver series de televisión o hacer pilates en vez de una noche de videojuegos no tiene porqué ser la solución para hacer algo en pareja sino la excusa para buscar una forma de compartir el deporte y fortalecer una relación.

Hacer deportes juntos puede fortalecer las relaciones de pareja. Foto: Tobias Hase/dpa-tmn

Pero para evitar que hacer deporte acabe minando una relación, se deben seguir algunas reglas. Los expertos tienen claro qué es importante cuando se entrena en pareja.

No dudar

Hacer deporte juntos es bueno para una relación, como explica el autor y consejero de parejas Eric Hegmann. Las hormonas del estrés y la frustración reducen su actividad, y se estimula la líbido.

“Así que la regla básica es: ¡Hazlo!”, dice el experto, quien, de todos modos, aconseja a todas las parejas que busquen momentos para compartir juntos, como si fuera una cita. “Una tarde de deporte a la semana seguro que también sería ideal”, añade.

Según Jens Kleinert, Jefe del Departamento de Salud y Psicología Social del Instituto Psicológico de la Universidad Alemana del Deporte de Colonia, “en el deporte, ves a tu pareja en un papel que normalmente no conoces. Es bueno para la relación”.

Establecer objetivos

En primer lugar, como en otras situaciones, hay que hablar. “Hay que pensar juntos: ¿Qué queremos lograr?”, propone Kleinert.

“Tiene que haber acuerdo sobre el objetivo que sirva para ambos”, prosigue Kleinert. Por ejemplo, se puede plantear si lo que se quiere es pasar más tiempo juntos o solo estar más en forma.

Tener claras las condiciones

Durante la pandemia del coronavirus, en casa además de los ejercicios de gimnasia se puede correr, ir en bicicleta y caminar. Siempre que sea posible, se puede intentar ir al gimnasio, unirse a un club deportivo o realizar un curso de yoga.

Y por último, pero no menos importante: ¿Se quiere hacer todo en pareja o tal vez junto a una pareja de amigos?

Ser preciso

Kleinert recomienda planear la práctica deportiva que se realice en pareja, y acordar fechas fijas para entrenar juntos. También considera importante planificar la intensidad: ¿Cuántas veces a la semana? ¿Y cuánto tiempo en cada sesión? “Se debería planificar para hacer que encaje en la vida diaria”, explica.

Deportes adecuados

En realidad no importa si empiezan algo nuevo juntos o convierten el hobby de uno de ellos en el de los dos. Es importante que el novel acepte su papel de principiante frente al más experimentado.

Hegmann considera que correr es adecuado. “Estás en espacios abiertos, puedes hablar y entras en un flujo deportivo”, explica.

Pero también se puede jugar al golf, al tenis, practicar kitesurf o surf, dice el experto. O fitness con un entrenador personal. Los principiantes pueden reunir ideas para hacer deporte en pareja.

Buscar un equilibrio

Las diferencias de rendimiento no son un problema, pero es crucial que ninguno de los dos se esfuerce demasiado o se aburra. “Siendo un poco creativo, se encuentra la solución”, dice Kleinert.

Una posibilidad es realizar los ejercicios a un nivel diferente: Uno los completa con mayor dificultad y el otro en la versión fácil. O correr juntos durante 20 minutos y luego separarse.

Hegmann recomienda que el más fuerte tenga en cuenta al más débil: “No se debe exigir a tu pareja, es frustrante y no es divertido.”

Buscar el compromiso

Kleinert recomienda claridad y ponerlo por escrito: “Puede ser una simple nota pegada en la nevera, para dejarlo claro y que sea visible el acuerdo”. Eso crea compromiso y reduce el conflicto.

La pareja debe tener claro cómo quieren motivarse: ¿Utilizando palabras mayores o con amabilidad? “Cada uno conoce al otro y sabe lo que va a pasar y cómo enfrentarse” a ello, prosigue Kleinert.

Si no funciona, no acabará en ruptura. “Si hacer deporte juntos es lo único que no acaba de funcionar, está bien”, dice Hegmann. Sin embargo, si no hay otras actividades afines y no se intenta buscar alternativas, no es bueno para la relación, según Hegmann.

“Si no se pueden poner de acuerdo para ir a caminar juntos y no hay mucho que tengan en común, surge la pregunta: ‘¿Qué esperan estas personas una de la otra?'”, sentencia Hegmann.

Por Elena Zelle (dpa)