El auge del turismo cinematográfico en Georgia

(dpa) – La joven parece conmovida. Nunca antes había estado tan cerca del jefe de Policía Jim Hopper, su héroe de la serie estadounidense “Stranger Things”, como aquí, en la escalera de la pequeña y destartalada cabaña de madera.

La pequeña ciudad de Senoia fue el escenario para representar la localidad de Alexandria en la serie “The Walking Dead”. Foto: Anja Höbler/dpa

Podría ser casi una cita, si no fuera por los otros fanáticos que recorren maravillados el lugar.

“Hopper’s Cabin” se encuentra en los terrenos de la granja Sleepy Hollow en Powder Springs, a media hora en coche de la capital del estado de Georgia, Atlanta. La cabaña entre los árboles no solo es un escenario original de la serie de culto de Netflix sino también un sitio de peregrinación para turistas cinematográficos.

El “jet-setting” se ha convertido en un fenómeno de viajes internacionales y peregrinaciones hacia sitios donde se rodaron películas famosas, por ejemplo en Nueva Zelanda. Miles de personas de todo el mundo siguen los pasos de los hobbits de la monumental adaptación cinematográfica de “El Señor de los Anillos”, del escritor británico J.R.R. Tolkien.

De “Walking Dead” a “Forrest Gump”

El estado de Georgia aún no es un sitio muy conocido para los turistas fanáticos del cine y las series. Sin embargo, está plagado de locaciones. En Covington, por ejemplo, se filmaron 171 episodios de la serie de terror para adolescentes “Vampire Diaries” (Diarios de vampiros). En tanto, en la tercera temporada de “The Walking Dead”, la pequeña ciudad de Senoia sirvió como escenario de la fortaleza Woodbury.

Asimismo, sentado en un banco de la plaza Chippewa en Savannah, Tom Hanks contó las aventuras de “Forrest Gump”, mientras que Dwayne Johnson patrulló las playas de la isla Tybee en la nueva temporada de “Baywatch”. También “Sweet Home Alabama” con Reese Witherspoon se filmó en el noroeste de Georgia en 2002.

El centro de la industria local de cine y televisión sigue estando en el área metropolitana de Atlanta, con más de diez estudios pequeños y grandes, como el Pinewood Atlanta Studios, donde los superhéroes de Marvel salvan el mundo desde 2014.

En los años 1970, motivado por el éxito casual de una película de bajo presupuesto, el entonces gobernador y futuro presidente de Estados Unidos Jimmy Carter vislumbró un gran negocio.

Carter logró convencer a los grandes de Hollywood de aquella época de que su estado natal era mucho más barato y más auténtico que las escenas artificiales al aire libre.

Desde el año 2002 las ventajas fiscales han dado un fuerte impulso al negocio cinematográfico en ese estado que actualmente compite con las más grandes productoras de cine de Estados Unidos. Aunque en 2019 se produjeron en Georgia 399 películas de cine y televisión, California sigue siendo el centro de la industria cinematográfica del país, seguida de cerca por Nueva York.

Después de la parada en la cabaña de madera de Jim Hopper, el autobús continúa el tour cinematográfico. La ruta “Stranger Things”, en las afueras de Atlanta, incluye varias locaciones: la piscina comunitaria de Hawkins, la comisaría y la sala de juego vacía “Palace Arcade”. También las cortinas a cuadros siguen colgadas en la cocina de “Tiffany’s Kitchen”, alias “Benny’s Burger”.

Entre una locación y la otra, las pantallas del autobús muestran escenas de la serie estadounidense de suspenso y ciencia ficción.

Algunos trayectos también pasan por otros sitios de interés muy famosos, entre ellos, el lugar de nacimiento y de entierro de Martin Luther King, el Parque Olímpico de 1996 con sus fuentes de agua, el Capitolio y el Museo de Coca Cola.

El punto culminante del tour es probablemente la vista desde el puente de la calle Jackson. Desde esta perspectiva, los espectadores vieron a Rick Grimes montando un caballo en dirección a Atlanta a través de una carretera desolada en la primera temporada de la serie “The Walking Dead”.

En estos escenarios reales o reconstruidos, como la cabaña de Hopper, los aficionados al turismo cinematográfico tienen la posibilidad de revivir las experiencias adquiridas a través de las imágenes vistas en la pantalla.

Por Heike Schmidt Windhoff (dpa)