El amor y el roce… Suecia obliga a consentir explícitamente el sexo

Estocolmo, 1 jul (dpa) – Besos apasionados, manos que recorren el cuerpo… los preliminares se interrumpen para que un miembro de la pareja tome el teléfono, abra una app y ponga su firma digital bajo la frase “sí quiero”, antes de volver a centrarse en el acto sexual.

Así o de forma parecida es como la abogada Baharak Vaziri se imagina pronto las relaciones sexuales en Suecia, donde hoy entró en vigor una ley que obliga a dar el consentimiento explícito para tener sexo. Pero la aplicación de la nueva norma no parece fácil.

La app “Libra” con la que queda registrado ese consentimiento explícito ha sido concebida para apoyar esa ley y como un método de defensa contra la violación. Pero en los primeros días ya ha desatado burlas y también quejas oficiales.

La nueva ley es también controvertida incluso sin esa app. Se basa en el principio de que el sexo debe ser libre y que los involucrados deben dar su consentimiento explícito, ya sea de forma verbal o no verbal. Cualquier otra cosa será considerada violación, incluso sin que haya resistencia física de por medio o un explícito “no”. La pasividad ya no podrá interpretarse más como un consentimiento silencioso.

El aspecto más controvertido es la forma en que se dará ese consentimiento y en caso de duda, cómo se podrá probar ante un tribunal. ¿Bastarán por ejemplo los besos como signo de consentimiento? Para estar seguros del todo, se burlan mucho, será necesario firmar un contrato.

La app “Libra” ha convertido esta satírica propuesta en una realidad. “Pretende desatar la reflexión”, explica Vaziri en la televisión sueca. “Hay que cerciorarse de que hay consentimiento, preguntar por ello. Eso es exactamente lo que exige la nueva ley”.

La abogada, sin embargo, enfrenta una gran oposición. “Sigo teniendo la esperanza de que esto sea una broma del bufete de Vaziri”, señala Ida Ostensson, fundadora de la fundación Make Equal, una de las que ha impulsado la ley. “Se burla de lo que significa el consentimiento”.

Según el diario “Dagens Nyheter”, ya hay más de 70 quejas ante las autoridades suecas contra la app por cuestiones de defensa del consumidor. Entre otras, cuestionan qué ocurre cuando alguien cambia de opinión durante el acto sexual. ¿Se trata de una ruptura de contrato o de violación?

Otros temen que el acto sexual se convierta en una cuestión formal y pierda todo romanticismo.

Sin embargo, el ministro sueco de Justicia, Morgan Johansson, cree que la nueva ley permitirá condenar a más violadores. “Seguro que se tardará unos años hasta que se imponga en la práctica. Pero prometo que después nadie querrá volver a la antigua legislación. Una vez dado el paso, está dado”, dijo a la radio sueca.

Según el Gobierno sueco, que se califica a sí mismo de feminista, impulsó el cambio de ley el año pasado durante el debate del #MeToo. La campaña contra el acoso sexual fue muy sonada en una sociedad sueca famosa por defender la igualdad. Miles de mujeres sacaron a la luz sus historias de acoso, en un sector detrás de otro: actrices, juristas, trabajadoras de la construcción y muchas otras.

Sin embargo, la ley sueca también ha desatado la burla en otros países como Alemania, que habla de la “mojigata” Suecia y augura que el sexo se convertirá allí en algo extraordinariamente complejo. En ese país también se reformó la ley penal sexual en 2016 bajo el lema “no es no”. Esa ley contempla que la víctima de una violación deben manifestar activamente con palabras o gestos su rechazo al acto sexual, al contrario de lo que ocurre en Suecia.

Por Theresa Münch (dpa)

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