Dolor crónico: Opiniones y consejos de expertos

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Una terapia kinesiológica puede ser parte del tratamiento contra los dolores crónicos. Foto: Christin Klose/dpa

(dpa) – ¿Con tomar una pastilla desaparecen los dolores en los brazos y las piernas? Sería muy bonito, pero lamentablemente no siempre es así. Por otra parte, muchas veces tampoco es conveniente limitarse a tomar una pastilla cuando hay dolor.

El profesor Winfried Meissner es presidente de la Sociedad Alemana del Dolor. “Los dolores ligeros no deberían ser tratados con analgésicos en primera instancia”, afirma. Añade que, en caso de dolores agudos más fuertes o crónicos, los analgésicos suelen ser uno de varios elementos de una terapia exitosa.

De acuerdo con Meissner, en los tratamientos para el dolor las cosas nunca deberían pensarse en términos de “esto o lo otro”. “No vemos los procedimientos no medicamentosos como una alternativa, sino como un complemento, es decir, como una terapia complementaria para tratar el dolor”, explica.

Elegir bien los tratamientos

Al igual que en el caso de los medicamentos, para los tratamientos también vale que hay que elegirlos bien. “Además de los tratamientos efectivos hay también muchas tonterías”, dice Meissner, quien dirige el sector de terapia para el dolor en la clínica universitaria de la ciudad alemana de Jena.

A esto se suma que “frecuentemente hay déficit considerables y tratamientos fallidos en el manejo del dolor”, dice Jan-Henrich Stork, director médico de un centro de dolor en el hospital Tabea, en Hamburgo.

“Primero debería empezarse una terapia para el dolor con el médico clínico, el ortopedista o clínico”, señala Stork. En su opinión, si esto no produce alivio, hay que empezar una terapia ambulante especializada con un especialista en dolor.

Cuerpo y mente deben estar activos

Entre los elementos para una terapia para el dolor exitosa figuran, según Winfried Meissner, actividades físicas y espirituales como la natación, el yoga y el qigong.

“Lo clave es la combinación”, afirma Meissner. Por eso cree que lo mejor es asesorarse, ya que no todas estas alternativas son adecuadas para todos los tipos de dolor. Además, señala que al igual que en el caso de los medicamentos, en estos casos también puede haber una sobredosificación o, por el contrario, una dosificación insuficiente.

Ente los procedimientos más bien “pasivos” se encuentran los masajes. “A corto plazo pueden ser de ayuda, pero a largo plazo pueden contribuir a la inactividad”, dice Meissner. “Por eso, los procedimientos activos suelen ser más efectivos”, asegura.

Por otra parte, las técnicas de relajación son, según los expertos, una “oportunidad maravillosa” de modificar la percepción del dolor más allá de donde se encuentren uno y el especialista que lo trata.

En su opinión, son partes especialmente importantes del tratamiento del dolor crónico las fisio- y psicoterapias, así como las ergoterapias.

“Lo importante es que estos procedimientos se combinen bien y no se lleven a cabo en paralelo, sin coordinación”, destaca Meissner. En el caso del dolor crónico, afirma que lo mejor es emprender una terapia para el dolor multimodal.

La terapia para el dolor multimodal

En estos casos, las personas que hacen los tratamientos deben estar coordinadas. De acuerdo con la definición, la terapia multimodal es un tratamiento crónico del dolor que incluye al menos dos especialidades.

Stork explica la idea que subyace a su concepto terapéutico: “No abordamos el dolor desde una sola dimensión, como una mera enfermedad, sino que lo analizamos en relación a sus consecuencias físicas, espirituales y sociales individuales así como sus efectos en el día a día”, indica.

Por eso, el tratamiento consiste en una terapia médica así como métodos psicológicos y psicoterapéuticos, fisioterapia y sobre todo, una instrucción acerca del tema dolor.

Explica que las lesiones y operaciones que tuvo el paciente en el pasado forman parte de la terapia, así como las predisposiciones genéticas y determinadas actitudes como los patrones de pensamiento del paciente.

Sin embargo, todas las terapias para el dolor tienen algo en común: “Los pacientes deben tener que estar dispuestos a ponerse en movimiento”, dice Stork. Es decir que tienen que estar dispuestos a mejorar activamente su dolor crónico.

Por Angelika Mayr (dpa)