Documental sobre las grandes contradicciones de Benedicto XVI

El Papa Benedicto XVI sale de la Plaza de San Pedro en el Papamobil después de la Audiencia General. Foto: Michael Kappeler/dpa

Múnich (dpa) – “Nosotros somos papa”, titulaba el 20 de abril de 2005 el diario sensacionalista alemán “Bild”. Un día antes Joseph Ratzinger se había convertido en el primer papa alemán en casi 500 años.

Él mismo se definió en una ocasión como un “trabajador en la viña del Señor”. Aun cuando Ratzinger era considerado entonces un representante muy conservador de la moral católica, el júbilo, sobre todo en Alemania, era grande. En aquel entonces.

Una década después, la iglesia católica estaba sumida en la que seguramente fue su mayor crisis de legitimación. En todo el mundo surgían miles de denuncias por abusos sexuales a niños y jóvenes por parte de sacerdotes, que sacudieron masivamente la confianza en la institución.

Para el cineasta germano-británico Christoph Röhl, esos dos hitos -la elección de Ratzinger como papa Benedicto XVI y la gran crisis de la iglesia- están estrechamente vinculados.

En su documental “Verteidiger des Glaubens” (Defensor de la fe), que se estrenó hace poco en Alemania, muestra a Ratzinger como una figura realmente trágica, que quería hacer mucho y logró todo lo contrario.

Röhl antepuso a su película una cita del teólogo francés Blaise Pascal: “El hombre no es ni ángel ni bestia, y la desgracia quiere que quien quiera ser ángel sea la bestia”.

La tesis central de la película es que tras el Concilio Vaticano II, que prometía liberalización, Ratzinger tuvo una importante participación en el hecho de que la iglesia retrocediera. Por eso, afirma, también es responsable por las estructuras autoritarias que favorecieron los abusos y protegieron a los agresores.

“Un árbol que no es podado, crece rápidamente”, dice el secretario privado de Ratzinger Georg Gänswein. Quiere explicar así por qué Ratzinger reprimió los movimientos reformistas dentro de la iglesia durante sus 23 años como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y luego como papa.

El teólogo Hermann Häring, colaborador de uno de los críticos de Ratzinger más conocidos Hans Küng, habla de un “sistema de control”. Los “ojos y los oídos del Vaticano” estaban en todas partes.

En un principio, la película muestra el ascenso de Ratzinger. Es la usual interpretación de la evolución de Ratzinger de teólogo joven comparativamente progresista a jefe de la iglesia ultraconservador.

Justo antes de su elección como papa, emitió una clara señal de negativa a cualquier liberalización de la iglesia en su homilía sobre la “dictadura del relativismo”. Desde el punto de vista de Röhl, justamente por eso fue elegido papa.

Entonces, Röhl cambia el punto de vista y muestra a las víctimas de ese sistema, que se atribuye la verdad absoluta.

Los casos conocidos de abusos frustraron profundamente a Ratzinger, dice Charles Scicluna, arzobispo de Malta, que trabajó estrechamente con él en la Congregación para la Doctrina de la Fe. Dijo que Ratiznger no entendía “cómo la gente podía estar en situación de traicionar el sacerdocio y su vocación sagrada”.

Con testimonios como ese, Röhl fundamenta su tesis de que a la iglesia católica durante el papado de Ratzinger le importaba más la imagen propia y la protección del sagrado sacerdocio y menos el padecimiento de las víctimas.

El mexicano Marcial Maciel tiene un papel fundamental en la película. Fue el fundador de los Legionarios de Cristo, llevaba una doble vida, tuvo varios hijos y abusó durante décadas de niños y jóvenes. La película no oculta que Ratzinger suspendió a Maciel de todos los cargos tras convertirse en papa.

Impresiona mucho el testimonio de la irlandesa Marie Collins, que trabajó en la Comisión papal para la Protección de los Menores y a los 13 años fue violada por un sacerdote. “De noche, abusaba de mí. Físicamente, sexualmente. Y a la mañana siguiente me daba la hostia con la misma mano con la que había abusado de mí”.

Cuando halló el valor de denunciarlo, los hombres de la iglesia no se consternaron tanto por el abuso, sino por el hecho de que el sacerdote tocaba la hostia con la mano pecadora. “Pero mi cuerpo debería haber sido igual de sagrado”.

La Conferencia Episcopal Alemana criticó el documental y lo tachó de “poco serio”. “Muestra una imagen fuertemente distorsionada del cardenal Joseph Ratzinger/Benedicto XVI”, comunicó Matthias Kopp, portavoz de la Conferencia Episcopal, en Bonn.

Kopp consideró que como papa y antes como cardenal y prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Benedicto fue siempre “una fuerza activa contra los abusos”, concretamente en medidas punitivas especiales creadas dentro de la misma congregación.

También sostuvo que Benedicto fue el primer papa en reunirse en varios viajes con víctimas de abusos sexuales. “Esa circunstancia se oculta, lo que hace que la película sea poco seria”, criticó Kopp.

Benedicto renunció como papa en 2013 y lo sucedió el argentino Jorge Bergoglio bajo el nombre de Francisco.

Röhl rodó dos películas sobre los abusos en el internado de élite alemán Odenwaldschule. Y dice que existen paralelismos entre ambas instituciones, una cierta convicción que describe así: “Nosotros somos los buenos y nuestra misión no puede verse amenazada de ninguna manera”.

Por Britta Schultejans (dpa)