Diferentes amores para una vida

Describir con exactitud el verdadero significado del amor es una proeza a la que han dedicado mucho tiempo insignes mentes a lo largo de la historia, sin llegar a un consenso definitivo. Aunque sí que parece que hay cierto acuerdo en que no hay un único sentimiento dentro de este vocablo, sino que existen diferentes formas de vivirlo en función de quién lo produce o hacia quién va dirigido

No hay una forma definitiva de vivir y sentir la experiencia del amor. Existen amores diferentes, tanto por el sentimiento que producen como por el momento que se vive. No es lo mismo sentir un amor infantil por un compañero de clase en primaria que el amor maduro hacia el hombre con el que se comparte una vida con hijos. No se siente igual el amor hacia un hermano que hacia una amiga.

Es un sentimiento que no se puede encerrar entre las paredes de una definición, no se entiende porque trasciende a la razón, solo se pueden comprender sus diferencias y, en este sentido, se escribe el presente artículo.

Un sentimiento parecido, pero nunca igual

Amigos y amigas, padres o madres, hermanos, perros y gatos… el amor tiene diferentes objetivos, todos parecidos; cariño, ganas de compartir el tiempo con ellos, verlos, hablarles, tocarles… todos con elementos comunes, pero claramente identificados, nunca comparables.

El amor a los amigos

La amistad es un amor liberado, sin ataduras, sincero y cómplice, pero sin reglas. Las relaciones entre amigos no son para siempre, ni lo pretenden ni lo buscan, son naturales, no hay exigencias y es por eso por lo que precisamente en la mayoría de los casos se hacen eternas.

Las sorpresas y regalos para afianzar las amistades son realmente especiales, pues se hacen sin intención ni interés. Pero, a veces, un simple gesto, como enviarle una carta de amor a una amiga, de las que hay en la dirección web https://cartasdeamor.top/amiga/, puede representar la consolidación de la verdadera amistad o el inicio de algo nuevo.

El amor a la familia

Se define como amor familiar aquel que se tiene y ofrece a las personas con las que se comparte algún tipo de parentesco. Es un amor que viene dado por nacimiento, por lo tanto, es instintivo, no hay opciones, es un sentimiento que trasciende al tiempo y en muy raras ocasiones desaparece por completo.

Este amor se encuentra en un constante proceso afectivo, desarrollándose y transformándose de forma completamente natural a lo largo de la vida. El amor puro y necesario del bebé hacia la madre irá evolucionando, pasando por sentimientos encontrados durante ciertas etapas, hasta llegar a un amor basado en la comprensión y en la experiencia compartida.

El amor de pareja

Este es sin lugar a dudas el más complicado y sobre el que más se ha escrito, hablado o discutido a lo largo del tiempo.

Son las relaciones conyugales, en sus diferentes etapas y fórmulas, sobre las que más actividad comercial se ejerce. Todo un enorme entramado comercial se ha creado alrededor de este tipo de relación. Y es que el tener detalles con la pareja es una de las mejores formas que existen para demostrarle el amor que se siente.

Ya sea que celebren su aniversario, sea un cumpleaños o simplemente el día del amor y la amistad, puedes regalarle a tu pareja algo sorprendente y útil de esta lista de regalos para tu novio a la que se puede acceder haciendo clic en este enlace.

El amor de pareja pasa por una serie de pasos, según el psicólogo Jed Diamond, cinco pasos que son ampliamente compartidos por el resto de especialistas en esta materia. Si una pareja supera estas cinco fases, se puede considerar que está preparada para pasar toda la vida juntos.

Los pasos son, en primer lugar, el enamoramiento, la etapa más feliz y radiante de toda la relación. En estos primeros momentos, se experimentan un cúmulo de sensaciones que se viven con gran intensidad.

Esta sensación conduce, inevitablemente, al inicio de la relación. Es aquí donde comienza el conocimiento real de la otra persona, se crea un vínculo afectivo que se diferencia del resto de las relaciones, crece el compromiso, se aceptan responsabilidades y aumenta el conocimiento íntimo entre ellos.

La tercera fase no es obligatoria, puede que algunas parejas no pasen por aquí. En el caso de que lleguen a ella, a esta fase denominada decepción, puede que fracasen y no la superen. En esta etapa, las imperfecciones aparecen, algunos comportamientos no son compartidos, no hay acuerdo en las decisiones y el cariño se va diluyendo. Puede llegar de improviso o convertirse en un camino, largo y lento, en el que no se quiere ver y aceptar la realidad de los hechos.

El cuarto paso llega cuando se supera este periodo de crisis. Cuando se aceptan las peculiaridades de la otra persona y no se ven como defectos, sino como parte de la personalidad de cada cual. Es entonces cuando la relación se hace realmente estable, con una visión más realista de lo que es una pareja.

Por último, el paso definitivo en una relación afectiva de pareja llega cuando ambos componentes son plenamente conscientes de que las relaciones amorosas tienen altos y bajos, pero que ambos se encuentran en disposición de combatir, codo con codo, cualquier situación adversa para seguir unidos.