Deporte y show: En Alemania debaten si ser animadora es sexista

Las Marleys, animadoras del equipo alemán de baloncesto Rasta Vechta. Foto: Mohssen Assanimoghaddam/dpa

Vechta (dpa) – ¿Deberían las mujeres aparecer escasamente vestidas y agitando pompones para animar equipos deportivos de hombres?

Tal vez esto sea una consecuencia de las películas estadounidenses, pero cada vez son más las chicas alemanas que sueñan con ser animadora, “cheerleader”.

La asociación alemana de cheerleeders, que organiza concursos sobre este tipo de actuaciones, cuenta con más de 20.000 socias. No obstante, se desconoce cuántos grupos de animadoras intervienen en los grandes eventos deportivos en los que suelen actuar, como lo son los partidos de fútbol americano o de balonmano.

En los encuentros como locales del club de baloncesto Alba Berlín, un equipo de la liga nacional, las animadoras vestidas con escasa ropa han dejado de actuar a partir de esta temporada. Los bailes de estas jóvenes como una forma atractiva de rellenar la pausa no encajan con los tiempos que corren, argumentan.

¿Ser animadora es sexista? La decisión de poner fin a las presentaciones de las animadoras del equipo de baloncesto berlinés ha desatado un fuerte debate.

En Vechta, ciudad de unos 30.000 habitantes y ubicada en el noroeste del país, el equipo de baloncesto local Rasta Vechta no sólo ha llegado a la Champions League de esta disciplina sino que sus animadoras, las Marleys, son algo así como unas celebridades locales.

En un partido contra el equipo turco Teksüt Badirma, las jóvenes de pelo largo y vestidas de dorado formaron un pasillo, contornearon las caderas y sonrieron a los jugadores de baloncesto que salían a la pista.

Para la entrenadora Helene Dolgow los movimientos eróticos forman parte del espectáculo. “Se trata de un deporte con una vestimenta de espectáculo como también se ve en el patinaje artístico. No creo que nos cosifiquemos y seamos objeto de espectáculo para los hombres”, explica esta mujer de 29 años y asesora fiscal de profesión.

“Nosotras no bailamos para los hombres sino para nosotras. Nos divierte animar al público, que está integrado por hombres y mujeres”, añade.

Los trajes -durante el citado partido fueron cuatro vestimentas diferentes- son elegidos por ellas mismas y costeados por los patrocinadores, pero las chicas no cobran por actuar.

Las integrantes de las Marleys tienen entre 15 y 25 años y, según indican, son animadoras por afición, además de ser amigas.

La noche del gran partido de baloncesto el grupo se presentó con un equipo de bailarinas más jóvenes. Los grupos de animadoras en Vechta entrenan tres veces por semana pero, a diferencia de otras formaciones en Alemania, no participan en ningún concurso a nivel nacional.

El Comité Nacional Olímpico de Alemania (DOSB) reconoce esta disciplina como un deporte de competición.

“Nosotros no consideramos sexistas ni las actuaciones ni la vestimenta”, señala el portavoz del DOSB, Michael Schirp. También en la gimnasia rítmica o en la natación sincronizada se emplean vestimentas ajustadas al cuerpo por razones de movimiento. Schirp acota que el problema solo está en el ojo del que lo mira.

La psicóloga deportiva Dorothee Alfermann ha investigado en profundidad el tema de los roles de género. En su opinión hay que ver la animación de forma diferente.

Por una parte se está dando cierta imagen que va asociada a la de la figura de una mujer atractiva, delgada y joven. A Alfermann le gusta más ver las actuaciones de animadoras con ropa deportiva, ya que en su opinión se da más valor a las acrobacias que al brillo de los trajes.

“En términos generales estoy a favor de la diversidad”, subraya la psicóloga, que también es catedrática emérita de la Universidad de Leipzig.

Las “Bright Delights Cheerleaders”, del equipo de baloncesto EWE Baskets de Oldenburgo, han incorporado hombres a su formación.

El BG Göttingen, rival del club en la liga de baloncesto, no tiene animadoras. Una portavoz explica que en los partidos que disputan como locales actúan grupos de diversas disciplinas, como los especialistas en saltar a la cuerda. El llamado Rope Skipping es una disciplina de competición.

Las animadoras de las Marleys desearían poder incorporar hombres a su formación y así poder realizar mejor determinadas piruetas, en especial las pirámides.

“En el pasado tuvimos un chico que estaba estudiando para mecánico”, relata Helene Dolgow, pero la entrenadora no sabe por qué dejó el grupo. “Los hombres son bienvenidos, pero de momento parece que ninguno se atreve.”

Por Christina Sticht (dpa)