Del vidrio al granito: Antiguas artesanías florecen en Baja Austria

(dpa) – Conocimiento de la tradición, constancia, tenacidad: Esas son las cualidades que distinguen a los habitantes de la región conocida como Waldviertel en Baja Austria. La región estuvo ocupada unos años por los soviéticos después de la Segunda Guerra Mundial y sus habitantes, aislados.

Oswald Weidenauer destila whisky y aguardientes en el granero de lo que era antes un tambo austríaco. Foto: Bernd F. Meier/dpa

Hoy la región de Waldviertel, al norte de Linz, es considerada modelo de viejas artesanías y manufacturas. Los visitantes pueden observar a los especialistas mientras trabajan y, en muchos casos, también pueden tomar en sus manos las herramientas y, por ejemplo, esmerilar vidrio o tornear cuencos de madera.

He aquí una selección de las opciones:

ESMERILAR VIDRIO, UN OFICIO DIFÍCIL

En su momento en la región de Waldviertel había 120 fábricas de vidrio. El taller de Erwin Weber es uno de los últimos que superó todos los inconvenientes de los años. “Esmerilar vidrio se convirtió en uno de los oficios más difíciles”, dice este maestro esmerilador.

Weber es la séptima generación en dirigir la empresa artesanal Kristallium, que funciona desde 1750 y hoy se concentra en copas de vidrio. “Sin adornos, nada recargadas, adecuadas al gusto de nuestra época”.

De esta manera, continúa la época dorada del esmerilado del cristal de Bohemia en los años 60 y 70, cuando artísticos sets de tazones de peine, polveras y pulverizadores de perfume adornaban muchos tocadores y el negocio estaba en auge.

Hoy en día, como entonces, son seis los pasos que llevan de la pieza bruta hasta el producto final. Los visitantes pueden convertirse ellos mismos en cortavidrios con algunas instrucciones.

GRANITO Y MADERA DE BARRIL DE CERVEZA

Para el orfebre Reinhart Kartusch, la región de Waldviertel es una región rica en piedras. El granito que se encuentra en este suelo tiene más de 400 millones de años. El artesano realiza pulseras, collares y pendientes de granito rojo. Éste proviene directamente del bosque junto a la montaña Nebelstein. Además, realiza relojes pulsera con esferas de granito y pulseras de madera de barriles de cerveza de 50 años.

Esto se debe a que la localidad de Wietra, donde vive, es considerada la ciudad con las fábricas de cerveza más antiguas de Austria. Allí se fabrica esta bebida sin interrupciones desde 1321. A Kartusch le gusta mostrar su trabajo a los visitantes. Y quienes quieran pueden hacerse un llavero de granito.

CARPAS EN ESTANQUES Y EN CARTERAS

Quitarle la piel a las carpas, curtirla y mantenerla flexible: Cómo se hace eso es un secreto empresarial en el taller de Rudolf Schuh. Este vienés fabrica carteras, cinturones, billeteras, llaveros y zapatos con cuero de carpas.

La idea de utilizar el cuero de este pez la obtuvo Schuh de una pareja oriunda de Manchuria, que le contó de los textiles que fabricaba con cuero de salmón. Cuando este habilidoso austriaco se trasladó en los años 60 a la región de Waldviertel y adquirió unos estanques con carpas, tenía clara su idea poco habitual de negocio: La piel de los peces es valiosa. El filete es un asunto secundario. Sus artesanías son únicas en Austria.

TORNEAR LA MADERA COMO YA NO SE HACE

El torno de madera de Andreas Reiter va a toda velocidad. Allí se fabrican fuentes, cuencos, saleros, pimenteros, calzadores y otras cosas. “Nosotros, los artesanos de Waldviertel, nos ocupamos de mantener con vida algo que en otros lugares ya no existe”, dice este maestro tornero.

Los visitantes al taller de Reiter aprenden un poco de historia de la tornería desde las prácticas en el Antiguo Egipto hasta los tornos dirigidos por computadora de la actualidad. Hay cursos para, por ejemplo, distinguir entre diferentes tipos de madera. E incluso el visitante puede realizar una fuente de madera de pino.

CERÁMICA ARTÍSTICA Y HORNOS DE BARRO

Fuentes, cuencos, jarras de cerveza, faroles: Verdaderas obras de arte salen del taller de la ceramista Manuela Hrouza. Con su marido Martin esta artista trabaja desde hace 30 años en su taller en una antigua casa rural. Manuela Hrouza acaba de terminar una cornisa para la parroquia en Zwettl. Pero no en el torno de alfarero, sino en doce horas de trabajo manual.

Martin Hrouza es alfarero y colocador de azulejos y baldosas. Como alfarero, fabrica hornos de barro, uno de los oficios manuales más antiguos que existen. La profesión se desarrolló a partir de la construcción de hornos de lodo en la antigüedad, explica el maestro a los visitantes, que asisten a cursos en su taller y allí realizan fuentes y cuencos bajo sus indicaciones.

TRES GENERACIONES APOSTANDO POR LAS MEDIAS

Johannes Säuerl es dueño de varios Bentleys. Pero no son coches de lujo, sino máquinas de tejer. En ellas su taller fabrica medias para trajes regionales. La empresa familiar fundada en 1947 ya tiene tres generaciones.

La pequeña fábrica atravesó tiempos duros. Hasta fines de los 60, los Säuerl fabricaban forros interiores de guantes de cuero. Hasta el desplome. Luego cambiaron de rubro y se dedicaron a los calcetines. Hoy su fábrica es la número uno en medias de algodón y lana de oveja, que forman parte del atuendo de las organizaciones regionales.

BEBIDAS DE ALTA GRADUACIÓN ALCOHÓLICA

Antes los Weidenauer tenían vacas lecheras en su granja. Pero en algún momento la poca cantidad ya no justificaba el despliegue. La familia cambió de rubro y se dedicó a destilar bebidas alcohólicas. Lo que en un principio era sólo para consumo propio se convirtió en ocupación de tiempo completo.

Las materias primas espelta, avena, centeno y escanda provienen casi todas de sus propios campos. La oferta abarca 35 aguardientes de frutas diferentes, por ejemplo, un aguardiente fabricado con una ciruela silvestre típica de la zona con 35 de graduación alcohólica.

En el antiguo granero maduran diez tipos diferentes de whisky, en barriles nuevos y en otros usados para vino dulce o jerez, que proveerán a la bebida con sus notas especiales.

En las degustaciones que se ofrecen en la bodega de la finca, los aficionados a las bebidas fuertes pueden probar las diferentes especialidades.

TELAS DE RIZO

En realidad, los Strobl eran vendedores de máquinas agrícolas. “Comprábamos la ropa de trabajo en Wirtex y la bordábamos con el logo de nuestra empresa”, explica Monika Strobl. Pero Wirtex quebró. En 2013, los Strobl adquirieron la fábrica de telas de rizo más antigua de Austria y siguieron adelante con las tradiciones.

La fábrica nació en 1863 como tejeduría manual en una casa de campo y en sus mejores años empleaba a hasta 300 personas. En la actualidad, Wirtex tiene 15 empleados y 28 máquinas tejen en los antiguos establos y graneros paños de cocina, toallas de mano, toallas para sauna y otro tipo de paños de fibras de bambú, puro algodón o una mezcla de lino y algodón.

Las máquinas de tejer, como hace 200 años, se basan en las tarjetas perforadas de Jacquard, un invento del tejedor francés del mismo nombre del siglo XIX.

En una visita guiada los visitantes aprenden a diferenciar los distintos tipos de tela. Los Strobl recuperaron un clásico de la fábrica de Waldviertel: el paño de minero a cuadros. Utilizado antes por los mineros, estos paños azules o también negros y rojos se utilizan hoy en la cocina y el baño.

TALLERES DE MANUALIDADES EN SCHÖNBACH

Primero fue un convento durante 130 años, luego la escuela del pueblo, hoy museo y centro de nuevas experiencias: Se trata del taller Klosterschul-Wekstätten en Schönbach. “En 2007 asumimos el edificio como asociación, lo recuperamos y comenzamos con los cursos de artesanías”, explica el director Franz Höfer. Entre los alrededor de 15.000 visitantes que reciben cada año, algunos tejen canastos o fabrican jabones, entre otros bellos souvenirs.

“Debido a la Cortina de Hierro, la situación fronteriza con la República Checa, durante décadas nos vimos perjudicados”, dice Höfer, que también es portavoz de la comunidad de trabajo de Artesanías y Manufacturas de Waldviertel. “Mucho bosque y suelos pobres distinguen a nuestro paisaje montañoso”. Pero hoy en día la artesanía ganó terreno y un turismo de bajo perfil atrae a muchas personas a la región.

CUANDO EL SOL MARCA EL TIEMPO

“A las personas amables con ánimo alegre les gustan los relojes solares”, dice Johann Jindra convencido. Su taller es considerado desde hace tiempo uno de los más importantes de relojes solares, ya sean de hierro forjado, acero o aluminio, para el jardín o para la pared. En el jardín se pueden ver más de 40 ejemplares, todas piezas únicas.

En este taller se fabricaron más de 400 relojes solares de pared, algunos enormes para torres de iglesias o un modelo para la Gandegghütte en Zermatt en los Alpes Suizos.

Para todos, Jindra necesita información espacial precisa: “De acuerdo a esas coordenadas, se coloca el indicador o gnomon. También la inclinación de una pared tiene su importancia”. ¿Con qué fórmula se calcula todo esto? “Eso es un secreto empresarial”, responde sonriendo.

Por Bernd F. Meier (dpa)