Consejos para derrotar al polvo

Foto: Christin Klose/dpa-tmn

(dpa) . El polvo resulta odioso. Se acumula en el piso, los estantes y los armarios con una velocidad asombrosa, ni bien terminamos con la limpieza. ¿Qué es lo que más ayuda contra las pelusas grises? ¿Con qué frecuencia debería limpiarse el polvo? ¿Y resulta posible impedirlo?

En primer lugar, debemos conocer a nuestro adversario: el polvo en casa se compone de diferentes fibras y partículas. Puede contener desgaste de alfombras, pelos, escamas de piel, partecitas de plantas, así como sustancias nocivas.

“En el hogar, a partir de textiles o mobiliario, pueden ser sustancias nocivas por ejemplo suavizantes, retardantes de llama o biocidas”, explica Kerstin Etzenbach-Effers de la asociación de consumidores de Renania del Norte-Westfalia.

Pero el polvo también puede generarse en procesos de combustión en velas, estufas y tostadoras. “Producen finas partículas en suspensión. Las impresoras láser también pueden aportar a esto”, comenta la química.

Las partículas en suspensión vuelan a través del aire, mientras que el polvo casero se asienta sobre las superficies.

PRIMER CONSEJO: EL MEJOR PAÑO DE LIMPIEZA

“Un paño seco resulta más bien contraproducente, ya que desplaza el polvo”, comenta la coach online para cuestiones del hogar Claudia Windfelder. “Lo más adecuado es un trapo de fibras naturales como el algodón”.

Windfelder no es una fan de los trapos de microfibra, ya que si bien estos absorben el polvo con efectividad, “al lavarlos pueden ir a las aguas residuales preocupantes partículas de microplástico”. Además en superficies sensibles, como los frentes de alto brillo, la estructura quebradiza de la microfibra también puede dejar pequeños arañazos.

La aspiradora ayuda en las grandes superficies de piso y fundas textiles. Etzenbach-Effers da una recomendación: “Deben estar equipadas con filtro HEPA, que retiene muchas partículas”. De no contar con éste, una parte del polvo aspirado puede volver sin ser filtrado al aire del ambiente y el problema persiste.

SEGUNDO CONSEJO: EL PLUMERO CORRECTO

Para superficies de difícil acceso como lámparas, marcos de cuadros, barras de cortinas y también armarios con arabescos resulta práctico el plumero con mango largo (telescópico). Pero también pueden levantar el polvo en lugar de retenerlo.

“Esto depende sobre todo de si el plumero puede cargarse electroestáticamente y de esa manera retiene el polvo”, señala Kerstin Etzenbach-Effers. A las microfibras se les atribuye esta propiedad.

Una alternativa de fibras naturales son las plumas de avestruz. “Por su contenido graso natural pueden retener el polvo”, explica la experta Windfelder.

“También es importante que el plumero pueda ser limpiado”, indica Etzenbach-Effers. De lo contrario, su capacidad de absorción en algún momento se verá agotada y se vuelve a distribuir el polvo. Sin embargo, ella aconseja que no se use un plumero con fundas desechables, porque significan basura innecesaria.

TERCER CONSEJO: UNA TÉCNICA EFICIENTE DE LIMPIEZA

Para juntar el polvo y recogerlo, la coach del hogar Windfelder recomienda la siguiente técnica de limpieza: “De arriba hacia abajo, de adentro hacia afuera y de atrás para adelante. El paño debe trabajar en movimientos circulares, para que el polvo se acumule en un lugar y pueda ser bien removido”.

CUARTO CONSEJO: ASÍ SE FORMA MENOS POLVO

Este consejo es obvio: limpiar el polvo es más sencillo y rápido si posee pocos sitios colectores de polvo. Sobre todo decoraciones con pequeñas partes, como figuras de porcelana o candeleros, así como los pequeños objetos que se encuentran por ahí prolongan los tiempos de limpieza.

“Los objetos más grandes como almohadones, mantas o alfombras deben ser regularmente sacudidos y golpeados al aire libre. Esto impide que se junten mayores cantidades de polvo en las telas y que en su interior se revuelva innecesariamente el polvo”, recomienda Windfelder.

También ayuda una ventilación regular de los ambientes. “De esta manera, salen también eventuales sustancias nocivas”, apunta Etzenbach-Effers.

Asimismo puede lograrse una humedad del aire con menos polvo a través de una fuente con agua en el alféizar, complementa Windfelder. A través de la evaporación el aire se vuelve más húmedo, “el polvo está mejor cohesionado y se evita que se extienda rápidamente”.

Su otro consejo es el suavizante: “Un poco de suavizante en el agua de fregar asegura que el polvo ya no pueda adherirse bien a las superficies”.

QUINTO CONSEJO: UN PRÁCTICO COLECTOR DE POLVO

Las plantas de interior poseen la capacidad de retener polvo del aire. Cuanto más grandes sean sus hojas y cuantas más tenga, más polvo podrá recoger.

De todas maneras, la energía que obtiene la planta puede verse reducida en un 35 por ciento si hay polvo en sus hojas, puntualiza la asociación de jardinería de interiores e hidrocultivo. Entonces las hojas ya no estarán en condiciones de absorber toda la energía de la luz solar y de dióxido de carbono.

Y ambos resultan necesarios para la producción durante la fotosíntesis de la glucosa, el azúcar y alimento de las plantas.

Por lo tanto, el consejo: limpiar regularmente las plantas con un paño blando. A algunas plantas también les hace bien una ducha de limpieza.

Por Evelyn Steinbach (dpa)