Cómo apoyar a los niños que son hijos únicos en pandemia

(dpa) – Los niños que son hijos únicos sufren especialmente las restricciones sociales impuestas para prevenir el contagio de coronavirus.

Los niños necesitan poder moverse en espacios libres, en especial en estos tiempo de pandemia. Foto: Kirsten Neumann/dpa/dpa-mag

“Las investigaciones muestran que los menores son muy sociables y necesitan el contacto con sus pares. Ya sea descubriendo y aprendiendo algo con otro niño o enfrentándose juntos a un conflicto”, explica Sabine Andresen, vicepresidenta de la Agencia Alemana de Protección Infantil.

En las últimas semanas, la crisis generada por el coronavirus conllevó restricciones sociales que están siendo ahora gradualmente flexibilizadas: en Alemania es posible reunirse de nuevo con amigos y otras familias.

Relajarse en el parque

La psicoterapeuta infantil y juvenil Daniela Lempertz aconseja a los padres que, si es posible, salgan con sus hijos un par de veces al día. Además, propone que practiquen juntos ejercicios respiratorios para relajarse. Puede hacerse de forma lúdica: jugando a ver quién realiza la exhalación más larga o pretender alejar alguna nube con el propio soplido.

Otro consejo: quedar con una amiga o amigo e ir con los respectivos hijos al parque a practicar yoga. Los niños pueden imitar las posturas más sencillas.

Además, al aire libre los menores pueden jugar manteniendo las distancias, bien al escondite, a lanzar la pelota o a la comba.

Los niños que habitan en casas cuyos jardines lindan con el del vecino pueden interactuar cada uno desde su jardín respectivo. Otra opción es comunicarse con el vecinito de al lado a través de la ventana. Lempertz propone fabricar un “teléfono enlatado” -dos botes de conserva o latas unidos por una cuerda-.

Las videoconferencias y los más pequeños

Los padres a menudo utilizan las videollamadas con el objetivo de mantener a sus hijos en contacto con otros niños y familiares. “Los medios de comunicación funcionan razonablemente con niños a partir de cuatro o cinco años, pero no reemplazan el contacto personal”, explica Sabine Andresen.

Añade que, en el caso de niños más pequeños puede causarles confusión pues no entienden por qué la imagen de la abuelita no puede tomarlos en brazos.

Niños descontentos

Independientemente de la avalancha de ideas creativas, sobrellevar la presente situación sigue siendo complicado para las familias. Los niños perciben el estado de ánimo de los progenitores, que a menudo suele pasar de la tensión a la alarma.

Según Daniela Lempertz: “los menores sienten más de lo que pueden expresar con palabras y no terminan de entender lo que sucede a su alrededor”, lo cual puede acarrear consecuencias.

Un cambio en la conducta del niño puede indicar que algo no va bien. Por ejemplo, hay menores que comienzan a tener pesadillas o a despertarse frecuentemente por la noche.

O niños que ya habían desarrollado su capacidad de hablar y de pronto dejan de hacerlo. También pueden ser de pronto más cariñosos, llorar con mayor facilidad o enfadarse más a menudo.

En tiempos de pandemia, es importante centrarse en lo que funciona positivamente con los niños y dejar de lado lo que no. Lempertz aconseja a los progenitores que el niño inicie un diario en el que cada día escriba, pinte o dibuje.

Por Evelyn Steinbach (dpa)