Madrid, 18 may (dpa) – El narcotraficante esperaba a ser tratado en el hospital por las heridas sufridas al caer de una moto mientras se fugaba de la policía. Lo que ocurrió fue bien diferente: una veintena de encapuchados entraron en el edificio y lo rescataron entre forcejeos con agentes de seguridad y personal sanitario.
La escena parece sacada de una película de mafia o una serie de narcos, pero tuvo lugar en febrero en La Línea de la Concepción, sur de España. Y está lejos de ser excepcional. Una serie de ataques a policías, choques entre clanes y alijos récord certifica la zona como uno de los puntos calientes del narcotráfico en Europa.
«Estamos alcanzando un punto de violencia que, una vez que se traspase, no tendrá vuelta atrás», había alertado ya en abril del año pasado Francisco Mena, presidente de la coordinadora provincial antidroga Nexos. Y ese límite quedó traspasado poco más de un mes después.
El 8 de junio, un traficante de tabaco provocó con su moto un accidente en el que murió un policía local. El refuerzo de efectivos no impidió que los narcos mostraran desde entonces una cara cada vez más desafiante en La Línea o la cercana Algeciras descargando alijos en pleno día o enfrentándose a los policías en lugar de huirles.
El escenario no es casual. Diversos factores convierten la comarca del Campo de Gibraltar en la gran puerta de entrada del hachís (la pasta elaborada con resina de cannabis) a Europa, como ocurrió ya en los años 80 con la heroína y la cocaína que desembarcaba en Galicia, noroeste de España.
Una tasa de desempleo superior al 30 por ciento, la dificultad para controlar la costa, la vía de llegada y salida rápida por mar y la cercanía con Marruecos, de donde proviene el hachís, hicieron de la zona un paraíso para los clanes de la droga y sus «narcolanchas», las embarcaciones neumáticas usadas para transportar los fardos de droga.
«En estos momentos existen unas 30 bandas de narcos, con más de 3.000 colaboradores directos», denunció en un comunicado la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que viene alertando sobre la falta de efectivos, la creciente agresividad de los narcos y su equipamiento superior al de la propia Policía.
Los últimos datos del Ministerio del Interior son alarmantes. De enero a abril se decomisaron en el Campo de Gibraltar casi 75.000 kilos de hachís, más que en la mitad de todo 2017, y se detuvieron a 295 personas vinculadas al narcotráfico. Los sindicatos de la Policía estiman que solo se requisa un 20 por ciento de la droga traficada.
La atención volvió esta semana a la zona por dos sucesos violentos aún por aclarar. Un niño murió en un choque entre dos lanchas vinculadas al parecer a dos poderosos clanes enfrentados: los «Pantoja» y los «Castañitas». Y nueve agentes de la Guardia Civil desplazados precisamente para luchar contra el narcotráfico resultaron heridos en una trifulca masiva en Algeciras.
Aprovechando la enorme repercusión mediática de los dos incidentes, los sindicatos de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado llamaron a manifestarse este jueves en Algeciras contra «la situación de excesiva peligrosidad que se vive en la comarca y que proyecta una imagen muy negativa para el conjunto del Campo de Gibraltar».
Los fardos de hachís transportados en lancha, sin embargo, no son la única droga que golpea la zona. Hace menos de un mes, la Policía decomisó en el puerto de Algeciras un alijo récord de nueve toneladas de cocaína entre plátanos provenientes de Colombia y ocultas en un contenedor.
«El magnífico trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad en la lucha contra el narcotráfico permite que sean numerosas las incautaciones que se realizan», destacó el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, en uno de sus cada vez más frecuentes viajes a Algeciras. Pero la noticia tenía su lado oscuro.
Entre los seis detenidos había un guardia civil, un dato interpretado como indicio de que los narcos lograron ya infiltrar elementos corruptos a nivel institucional. «Nadie se atreve a introducir tal cantidad de droga si no tiene seguridad de que llegará a su destino», sostuvo la AUGC tras la operación.
La asociación pidió tomar decisiones de forma «urgente» para evitar que los clanes terminen formando un cártel de la droga, como parecen indicar los últimos acontecimientos. Sería un paso más en la escalada de un problema que este año terminó de instalarse por la fuerza en la agenda del Gobierno español.
Por Pablo Sanguinetti (dpa)