Ciudad de México, 5 nov (dpa) – Alrededor de 4.000 migrantes centroamericanos permanecen hoy en un estadio de la Ciudad de México, mientras cientos más continúan llegando como parte de una caravana que tiene como objetivo llegar a Estados Unidos, pese al endurecimiento del discurso de Donald Trump.
Los migrantes empezaron a llegar el domingo al estadio Jesús Martínez «Palillo» de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca, en la zona oriente de la capital mexicana. Cientos llegaron desde el estado de Puebla, en el centro del país, mediante buses y camiones a los que pidieron ayuda en la carretera.
Cansados y algunos enfermos, los migrantes pasaron la noche en el «Palillo» en espera de que toda la caravana de la que forman parte esté reunida. Las autoridades capitalinas indicaron que esperan que en total se junten unas 5.500 personas, que es la capacidad del estadio.
«Mi anhelo es seguir adelante», comentó a dpa Milton Martínez, un joven hondureño de 15 años que viaja con la caravana. Como él, la mayoría busca llegar a la frontera con Estados Unidos y pedir asilo.
El estadio en el que se encuentran ha sido acondicionado por las autoridades como albergue para el contingente de migrantes indocumentados. Hay grandes carpas, colchones y cobijas para los hombres, mujeres y niños que han llegado y que seguirán arribando al lugar.
La mayoría son hondureños, pero también hay salvadoreños y guatemaltecos, todos parte de una caravana -la primera de tres- que ingresó a México hace más de dos semanas, tras salir de Honduras el 13 de octubre.
El contingente cruzó los estados de Chiapas, Oaxaca y Veracruz, donde empezó a fragmentarse al querer llegar a la capital mexicana. Una parte todavía se encuentra en Veracruz, en el este del país, en busca de buses que quieran ayudarlos en su traslado a la capital.
Todavía no se sabe hasta cuándo se quedarán los migrantes en Ciudad de México ni cuál será su siguiente destino. Se espera que cuando estén todos reunidos lleguen a una decisión. Tampoco es seguro que se reúnan con autoridades mexicanas o que estas les otorguen transporte para continuar su camino.
«Nosotros nada más vamos a proporcionar la ayuda humanitaria. No tenemos la capacidad para dar algún tipo de transporte», dijo el alcalde la Ciudad de México, José Ramón Amieva, en Radio Fórmula.
Más tarde, en una conferencia de prensa, indicó que el estatus migratorio de la caravana es un tema que le compete a las autoridades federales y que no está en poder del Gobierno capitalino determinar el siguiente destino de los migrantes.
Amieva indicó que de los 4.000 migrantes que hay en el estadio, el 60 por ciento son hombres adultos, un 20 por ciento son mujeres y un 20 por ciento son niños.
«Todavía no sabemos cuánto tiempo se va a quedar la caravana», comentó a dpa la hondureña Karin Ramos Mancía, quien está con su hija y sus hermanos en la caravana. Ella dice que fueron obligados a dejar su país por la pobreza, igual que la mayoría de sus compañeros de viaje.
La Ciudad de México se encuentra a unos 930 kilómetros de la ciudad de Reynosa, en Tamaulipas, vecina de McAllen, en Texas, que es el punto fronterizo más cercano. El más lejano es Tijuana, en Baja California, a casi 2.900 kilómetros.
Trump, que llegó a decir que entre la caravana había delincuentes, ha enviado militares a la frontera y ha advertido que no permitirá el paso de los migrantes. El mandatario estadounidense ha agitado el miedo a la inmigración en vísperas a las elecciones legislativas de medio mando.
Mientras la primera caravana -la más grande- se reúne en la capital mexicana, otras dos continúan su avance por el sur de México.
La segunda, que ingresó al país el lunes pasado, está conformada por unas 1.500 a 2.000 personas y llegó el lunes al estado sureño de Oaxaca tras atravesar todo Chiapas.
La tercera caravana, compuesta por unos 2.000 salvadoreños, entró a México el viernes, caminando por el río Suchiate, en la frontera con Guatemala. Llegaron el lunes a Huixtla, en Chiapas, tras caminar por unas 12 horas desde Tapachula.
Las dos caravanas también tienen como objetivo llegar a Estados Unidos. Sin embargo, son varios los que se han planteado quedarse en México, cuyas autoridades los han exhortado pedir refugio y formalizar su situación migratoria en el país.
«Con mi esposo decidimos venir hasta acá y quedarnos acá. Queremos que nuestro hijo nazca acá y registrarlo como mexicano», dijo a dpa Nidia Pérez Cruz, una hondureña que se encuentra en Ciudad de México. Tiene siete meses de embarazo.
Además de estas tres, se conoció que un grupo de unos 200 centroamericanos ingresaron el lunes por Palenque, en Chiapas. Provienen de Honduras, Guatemala y El Salvador.
Por Carmen Peña (dpa)