Centro alemán confirma lanzamiento exitoso de sonda “Solar Orbiter”

Cabo Cañaveral (EEUU)/Darmstadt (Alemania), 10 feb (dpa) – La sonda “Solar Orbiter” de la Agencia Espacial Europea (ESA) fue lanzada con éxito hoy desde Cabo Cañaveral, en el estado de Florida, Estados Unidos, informó el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) de Darmstadt, en el oeste de Alemania.

A bordo de un cohete Atlas V-411, la sonda europea despegó al espacio a las 5.03 de la mañana (hora de Europa Central, GMT). Siguieron unos minutos de incertidumbre en el ESOC, desde donde se controla el satélite de observación solar.

Más de una hora después del lanzamiento llegó el alivio: la sonda estaba enviando señales y los módulos solares, y por lo tanto la fuente de alimentación de energía, estaban funcionando. El director del ESOC, Ralf Densing, lo calificó como un “lanzamiento perfecto”.

Con la misión se busca también investigar las regiones del sol menos conocidas hasta ahora, como los polos, por ejemplo.

“Estamos muy aliviados. Todos los sistemas están funcionando”, dijo Paolo Ferri, jefe de operaciones de la misión de ESA y director adjunto del centro ESOC, y explicó que con el despliegue de los módulos solares se había superado la fase crítica.

“Si algo sale mal ahora, tenemos tiempo para corregirlo”, añadió. La sonda alcanzará su órbita final hacia finales del próximo año. Antes de eso, pasará por la Tierra una vez y por Venus dos veces.

La misión, cuyo coste se estima en casi 1.500 millones de euros (unos 1.641 millones de dólares), proporcionará nuevos conocimientos sobre nuestra estrella principal, el sol, que está a unos 150 millones de kilómetros de distancia.

El proyecto conjunto de la agencia espacial estadounidense Nasa y su homóloga europea ESA tiene diez instrumentos científicos a bordo.

Uno de ellos es el doble telescopio PHI (Polarimetric and Helioseismic Imager), que cuesta alrededor de 100 millones de euros y cuyas imágenes permitirán sacar conclusiones sobre el campo magnético de la superficie solar.

Según el Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar en Göttingen, este campo magnético impulsa todo lo demás: erupciones, corona solar, vientos solares. Las tormentas geomagnéticas o solares pueden desactivar satélites, interrumpir el suministro de energía, la navegación satelital GPS y la señal de teléfonos móviles.

El satélite, de 1,8 toneladas, tiene un largo viaje por delante. Se espera que se acerque al sol a una distancia de hasta 42 millones de kilómetros. Según la ESA, allí su intensidad es 13 veces mayor que en la Tierra.

Para protegerse de temperaturas de varios cientos de grados, la sonda tiene un escudo térmico de titanio. En la superficie del sol hay temperaturas de alrededor de 5.500 grados, en su interior estas llegan a los 15 ó 16 millones de grados.

En su trayectoria, la mayor distancia entre la sonda y la Tierra será de 300 millones de kilómetros. Una señal de radio tardará 16,5 minutos en alcanzar nuestro planeta.

“Los equipos (de investigadores) todavía tienen que trabajar duro. Los instrumentos a bordo todavía tienen que ser ajustados”, acotó Ferri.

“Ha sido un largo viaje para llegar hasta aquí”, añadió, a la vez que explicó que transcurrieron entre 15 y 20 años desde la idea inicial hasta la implementación. Ferri precisó que la fase de desarrollo del proyecto comenzó hace ocho años.

“Estimamos que, si todo funciona bien, la misión llevará 10 años”, adujo, “Estamos volando en un medio que no es el mejor”, dijo el jefe de operaciones de la misión de ESA, refiriéndose a la radiación y a las altas temperaturas.

Por Oliver Pietschmann (dpa)