Categoría: Mascotas

  • Ruta con mascota en Asturias: La costa de Perlora

    Ruta con mascota en Asturias: La costa de Perlora

    ¿Buscas un plan para el fin de semana?, Asturias es sabor y naturaleza; y hoy nosotros te proponemos un buen plan para que disfrutes con con tu mascota del último fin de semana del mes de febrero de 2022.

    Una ruta por Perlora

    Sí eres amante de la naturaleza Perlora es una opción ideal para disfrutar de un día en pareja, en familia y con tu mascota; bellas playas, zonas verdes, parque de juegos para niños, y además merenderos para que disfrutes de una buena barbacoa.

    ¿Tienes un peludo?, él o ella podrá disfrutar de la playa, pues ahora mismo se permite llevar a los perros a los arenales de Perlora, mira el siguiente video y podrás ver como se lo pasan ¡!

    No tendrás problema de aparcamiento, y además puedes llegar en bus desde Gijón, o en tren desde Avilés, Gijón y las líneas que te conecten.

    Sin duda Perlora, en el Concejo de Carreño puede ser la mejor propuesta para un fin de semana activo y diferente en Asturias.

    Recuerda actuar siempre con responsabilidad a la hora de disfrutar con tu mascota.

  • ¿Un segundo gato en casa?: Personalidad felina

    ¿Un segundo gato en casa?: Personalidad felina

    (dpa) – Antes de introducir un segundo gato en el hogar, y para favorecer una buena convivencia, es aconsejable tener en cuenta múltiples factores, entre otros, los rasgos de la personalidad de los felinos.

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    Foto: Christin Klose/dpa

    «Puede resultar problemático si hay demasiadas diferencias en la autoestima y el temperamento», señala Hester Pommerening, de la Asociación Alemana para el Bienestar Animal.

    Asimismo, debe encajar la edad de los gatos, ya que más que animarlo, un cachorro probablemente molestará a su congénere adulto. Una excepción a la regla pueden ser los gatos ansiosos, que a veces aprenden algo de un compañero más seguro de sí mismo.

    Según la entrenadora de mascotas Michaela Asmuss, los dueños deben en primer lugar conocer el carácter de su gato.

    ¿Es un animal sociable o prefiere mantenerse aislado? ¿Tiene un ritmo diario estricto e insiste en la puntualidad de las comidas y los juegos o no le importan los rituales? ¿El gato es valiente y curioso o más bien tímido?

    Teniendo en cuenta estas cuestiones, Asmuss resalta que el nuevo gato debería tener un comportamiento similar.

    La raza puede ser un indicio

    La raza puede dar una primera pista. Si ya se tiene un ejemplar temerario, conviene no meter en la casa un gato británico de pelo corto, persa o Maine Coon.

    «Suelen ser animales tranquilos y relajados. En cambio, los gatos siameses o abisinios, por ejemplo, son predominantemente temperamentales», explica Asmuss.

    En los gatos domésticos normales, es decir, los de pelo corto europeos, es posible encontrar toda clase de temperamentos. Que sean tranquilos o inquietos, tímidos o confiados, temerosos o valientes depende de los genes, del comportamiento de su madre y de sus experiencias en los primeros meses de vida.

    En tanto, hay divergencias entre los especialistas en cuanto a si el género desempeña un papel relevante en el carácter.

    Para Pommerening, los gatos machos suelen ser más seguros de sí mismos que las hembras y tienden además a ser más duros con sus pares. Por lo tanto, en su opinión, lo mejor es que la convivencia sea solo entre machos o entre hembras.

    Asmuss, por su parte, afirma que la personalidad es más importante que el género. Pero destaca que los animales deben estar, en lo posible, castrados.

    Acercar a los animales lentamente

    El contacto entre los dos gatos debe ser progresivo. «Primero hay que dejar que se acostumbren al olor del otro antes de que haya contacto visual y más tarde un encuentro directo», recomienda Pommerening.

    Por su parte, la entrenadora de mascotas opina que lo ideal es que el primer encuentro entre los felinos se produzca con una puerta mosquitera de por medio. El dueño debe intervenir en una función de «moderador», lo que incluye repartir alguna golosina para mascotas, jugar o realizar el adiestramiento con clicker, si los felinos lo conocen.

    Los animales aprenden así que siempre que el otro gato está allí sucede algo especial. De este modo, no lo clasifican como un posible enemigo, que incluso podría querer expulsarlo de su territorio.

    Si un gato no está en absoluto de acuerdo con el otro residente, lo muestra claramente: gruñe o maúlla, se agranda y se pone rígido, se le hincha el pelaje y fija la mirada en el otro animal. La actitud de rechazo es inconfundible.

    El primer encuentro es decisivo

    «Cuando saltan hacia delante contra la tela mosquitera no es un juego, sino un intento de alejar al otro gato», explica Asmuss. Cuando el felino «dueño» de casa presenta este comportamiento es conveniente evitar el ingreso del nuevo gato al hogar.

    En cambio, si el primer encuentro resulta satisfactorio es probable que la futura convivencia sea agradable. Entonces los gatos se frotan mutuamente la nariz y hasta es normal que lancen un pequeño bufido. Si los gatos parpadean, se apartan o incluso se tumban, es un buen presagio de futura armonía.

    Por Sabine Maurer (dpa)

  • La amistad entre perros

    La amistad entre perros

    (dpa) – Entre los perros sucede como entre las personas: algunos compañeros son de su agrado, mientras que a otros no pueden ni olerlos. ¿Pero… necesita mi perro verdaderamente a otros congéneres para estar bien?

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    Cuando dos perros avanzan uno hacia el otro con suaves gemidos se inicia la comunicación amistosa canina. Foto: Benjamin Nolte/dpa

    Y es que quien haya observado cómo retozan dos perros uno junto al otro, cómo se atrapan y se persiguen, cómo chocan sus cuerpos, cómo se mordisquean los hocicos o simplemente se acurrucan en sus cestas, no tendrá duda: los perros necesitan perros.

    «Quien lo ha vivido, sabe que ninguna persona puede reemplazar a un compañero perruno», afirma Patricia Lösche, presidenta de la Asociación Profesional alemana de Asesores y Entrenadores de Comportamiento Animal (VdTT).

    También para el entrenador de vínculos entre perros y personas Andreas Ohligschläger, quien en su hogar de día para canes en la localidad germana de Eschweiler brinda refugio a entre 35 y 40 perros, está directamente fuera de cuestión que los canes necesitan a sus congéneres.

    «Naturalmente que los perros necesitan otros perros«, se muestra convencido. «Es una conclusión errónea pensar que el perro me tiene a mí, que recibe suficiente atención de mi parte, que no necesita de los de su especie. Porque los perros son perros. No son personas», asevera.

    Frecuentemente, indica este autor de libros sobre el tema, las personas piensan que su perro no necesita de comunicación canina o que son demasiado agresivos como para eso.

    «Tienen miedo porque sus perros muestran un comportamiento muy antisocial frente a sus congéneres», afirma. La consecuencia: se aíslan, van a pasear solamente por la mañana bien temprano o a última hora de la noche, para no cruzarse con nadie. Y el perro capta con precisión este estado de ánimo tenso.

    Para romper con este círculo vicioso, Patricia Lösche recomienda justamente buscar el contacto con otros amigos de dos y cuatro patas. Y asegura que los pequeños gestos resultan decisivos durante estos encuentros.

    «Quien no esté seguro de interpretar el lenguaje corporal canino debería acudir primero a una escuela canina donde haya adiestradores y los perros puedan cruzarse y conocerse primero bajo supervisión», aconseja Lösche.

    Si conoce bien a su amigo de cuatro patas, puede elegir las rutas de salidas habituales, las zonas de paseo libre o, mejor aún, un terreno neutral. En el marco del encuentro, no se debe llevar a los perros al conflicto lanzándoles juguetes o interfiriendo constantemente en la acción, ya que esto puede conducir a una escalada entre los animales.

    En lugar de eso, la actitud que debe adoptarse es la de observar a los canes durante el encuentro. «Si los pelos de la nuca se erizan cuando dos perros machos se miran y van hacia el otro con las patas tiesas y postura orgullosa, no es tan buena idea soltarles la correa», dice la psicóloga de animales.

    También Andreas Ohligschläger aconseja: «Si tengo un perro bravo que molesta a los demás, debería apartarlo y enseñarle primero a comportarse adecuadamente».

    Si bien se debe tener consideración ante los perros temerosos, tampoco se los debe proteger permanentemente. «Los perros pueden aprender mucho de los perros. También los temerosos y los agresivos», comenta el entrenador de perros de compañía.

    Y cómo puedo reconocer que el animal está de ánimo para establecer nuevas amistades? «Cuando notamos que los perros están muy distendidos y se encuentran en absoluta calma», manifiesta Ohligschläger.

    También cuando caminan uno al encuentro del otro, gimotean un poco y se invitan a jugar con la clásica posición frontal hacia abajo. Así comienza la comunicación canina.

    Existen razas que no se relacionan tanto con las personas y necesitan el contacto con sus iguales: por ejemplo, los perros de manadas como los beagles o las razas de perros de caza.

    Y hay asimismo razas que se llevan mejor entre sí: «Los galgos juegan de una manera determinada, con una velocidad y una aceleración completamente diferentes. Otros no pueden seguir el ritmo», dice Lösche. Puede ocurrir que los otros perros se frustren, y que el buen estado de ánimo se convierta en lo contrario.

    ¿Y qué pasa si tiene lugar un «altercado» durante un encuentro y los perros empiezan a atacarse? Los especialistas opinan que no hay que sobrevalorarlo.

    «Justamente entre los machos hay mucho ruido, hacen un ruido asesino por nada», comenta Patricia Lösche. Luego de la contienda, opina Andreas Ohligschläger, no sirve seguir caminos separados, pensando «que fue el otro el que empezó o que todos los perros son malos».

    En cambio, afirma, es mucho más sensato decirle abiertamente al otro dueño del perro: «Mire, no funcionó, los dos animales han tenido diferencias, pero de todas maneras pueden ser amables».

    Entonces cobra sentido compartir un tramo de paseo o bien esperar un momento y conversar un poco más a distancia. Lo importante para ambas partes, acota, es que el encuentro finalice de manera positiva.

    Por Katja Sponholz (dpa)