La relación entre México y Estados Unidos ha estado en la cuerda floja desde que el primer mandatario estadounidense Donald Trump, después de ganar las elecciones presidenciales el 20 de enero de 2017, aseguró que construiría un muro entre ambos países y además abandonaría el vital tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
A esta desventurada situación se le suma otro factor que podría empeorar aún más las relaciones entre ambos países. Se trata del triunfo de Andrés Manuel López Obrador, conocido coloquialmente como AMLO, en las elecciones presidenciales de México celebradas el pasado domingo 1 de julio.
Este triunfo representa una clara ruptura con el sistema político establecido hasta ahora por el actual presidente de México, Enrique Peña Nieto, y además genera expectativas sobre la futura relación que existirá entre los dos países vecinos, ya que ambos mandatarios profesan claras diferencias ideológicas y políticas. Con más del 53% de los votos escrutados, López Obrador tiene ahora en sus manos el futuro de México y el futuro de su relación con su principal socio comercial.
En declaraciones recientes, el electo presidente mexicano, aseguró en una entrevista con la cadena Televisa que tendería su mano franca para buscar una relación de amistad y cooperación con Estados Unidos.
El internacionalista y politólogo venezolano Carlos Luna Ramírez indicó que entre Estados Unidos y México existe una “interdependencia compleja necesaria” y por lo tanto considera, contrario a lo que la mayoría de los analistas piensan, que ambos países tratarán de mantener una buena relación para no afectar sus intereses individuales.
“Al contrario de lo que piensan muchos analistas internacionales, yo pienso que el triunfo de López Obrador en México no deteriorará las relaciones entre ambos países. Creo que tanto Trump como López Obrador son dos negociadores fuertes que tienden a desarrollar ofertas muy altas y se irán moviendo hacia una zona de acuerdo posible porque están conscientes de que se necesitan mutuamente”, afirmó Luna Ramírez a nuestro diario digital.
Asimismo, el internacionalista destacó que Estados Unidos necesita a su vez de la mano de obra mexicana que constantemente presta servicio a compañías americanas a muy bajo costo, por lo cual, mantener una buena relación no sólo favorece a México y a los millones de mexicanos que viven en territorio estadounidense sino que también favorece a Estados Unidos.
“Hay una realidad evidente y es que la mano de obra americana promedio no está hecha para trabajo fuerte, sino más bien los americanos tienen la tendencia de desempeñar tareas que no conlleven un trabajo forzoso. Por lo tanto, Estados Unidos requiere de la mano de obra que le ofrecen los mexicanos a muy bajo costo y a su vez México en los últimos años ha venido desarrollando una dinámica de crecimiento económico que se proyecta para el 2030 como la tercera economía más importante de Latinoamérica, razón por la cual, yo más bien pienso que Trump va a buscar una reformulación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pero no creo que lo vaya a romper ni tampoco creo que vaya a romper la Alianza del Pacífico. Ciertamente a ninguno de los dos países les conviene que esto pase”, agregó Luna.
Sin embargo, el analista afirmó que en cuanto a la creación del muro en la frontera con México, podrá ocasionarse una mayor controversia.
“El tema del muro podría generar mayor fricción entre ambos países, porque el muro es una apuesta demasiado alta que tiene Trump en función de querer controlar la migración mexicana. Pero a fin de cuentas Estados Unidos también necesita de esa migración mexicana como ya lo mencioné antes, así que estamos hablando simplemente de dos presidentes populistas, dos presidentes nacionalistas que van a tratar de colocar su sello personal en cada una de sus administraciones pero que al final del día no pueden obviar el hecho de que se necesitan el uno al otro”, finalizó.
Por su parte, el internacionalista Sting Jofré indicó que hasta los momentos ha habido un trato “cordial” entre ambos mandatarios a pesar de sus diferencias ideológicas.
“Lo que vemos hasta ahora es un trato diplomático entre Donald Trump y Andrés López Obrador. El mismo Trump felicitó vía Twitter a Obrador cuando ganó las elecciones el pasado 1 de julio. Podríamos decir que existe un trato cordial por parte de Donald Trump hacia México por ahora. Ahora bien, la administración Trump, desde mi punto de vista, va a continuar negociando acuerdos bilaterales que beneficien al pueblo estadounidense y por ejemplo el tema de la construcción del muro va a seguir adelante independientemente de que haya habido un cambio de gobierno en México”, sentenció Jofré.
Finalmente afirmó que Andrés Manuel López Obrador no tiene que ser necesariamente un síntoma de preocupación para las relaciones entre México con Estados Unidos.
“Hay un personaje mucho más antagónico y mucho más peligroso para los Estados Unidos ahora, y ese personaje es el líder norcoreano Kim Jong-un, entonces hay que ser objetivo, si un líder tan controversial como él se sentó a hablar con Donald Trump sobre la paz mundial yo creo que no podríamos exagerar el hecho de que Andrés López Obrador por su condición de izquierdista vaya a significar una amenaza para las relaciones de ambos países”, indicó el internacionalista a nuestro diario digital.
En todo caso, hasta al momento todo se resume en diversas hipótesis sobre los posibles escenarios políticos que podrían tener lugar entre Estados Unidos y México. Las opiniones de los analistas políticos del mundo se debaten entre sí; y sólo serán los hechos quienes determinen lo que ocurrirá en los próximos meses.
S.A.P